Escribe: César Soberon, CGTP

Actualmente en el Perú las condiciones para el trabajo de las mujeres son cuestionables, muchas demandas han quedado relegadas producto de la negativa de las autoridades, que en alianza con el sector empresarial transnacional imponen normativas que producen la explotación laboral. En este escenario encontramos una realidad que es difícil de aceptar: las mujeres trabajadoras perciben en promedio 30% menor salario que los hombres (ENAHO) y están más expuestas a condiciones de precariedad y acoso laboral. La mayoría se ubican dentro del mercado laboral como trabajadoras independientes, sin acceso a la seguridad social o a la posibilidad de aportar a un fondo de pensiones que le permita acceder a una vida digna tras el retiro laboral.

Si bien es cierto que hay mejores condiciones para la promoción de las reivindicaciones de las mujeres, ello no es suficiente. Existe la necesidad; por ejemplo, de fomentar una cultura real de justa distribución del trabajo del cuidado doméstico. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) demuestra que actualmente las mujeres trabajan en promedio nacional 80.26 horas semanal, siendo distribuidas en 40.45 horas no remuneradas y 39.40 horas remuneradas, mientras que los hombres trabajan 16.54 horas no remuneradas y 53.57 horas remuneradas; dándonos una diferencia de 10.14 horas más en el caso de las mujeres. Está claro que un aspecto revolucionario en el reconocimiento al papel de la mujer en nuestra sociedad implicaría que los hombres tengamos mayor participación en las tareas domésticas al punto de equiparar las tareas con las mujeres, destruyendo la actual relación injusta existente.

La CGTP, como organización representante de la clase trabajadora está promoviendo una línea de acción sustentada en la reivindicación de los derechos laborales de la mujer, por la erradicación de las extensas jornadas laborales y mejorar sustancialmente el irrisorio pago que reciben las trabajadoras del sector textil, agroindustrial, servicios; condenándolas a la dependencia total y la enajenación de la oportunidad de desarrollar un proyecto de vida, etc. Este 8 de marzo se convoca a una importante movilización a nivel nacional por la defensa de los derechos de las mujeres, por la “igualdad de género, sin discriminaciones ni retrocesos” y el reconocimiento de su aporte al proceso de trasformación social; ahí estaremos los compañeros trabajadores, codo a codo con nuestras compañeras bregando por sus reivindicaciones en una expresión solidaria que debe pasar del cliché a la acción concreta y comprometida con la causa justa que representa el reconocimiento de la mujer como artífice del sostenimiento del mundo, el nuestro, el de todas y todos.

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