Por: Cesar Soberón Estela, Secretario General de Organización- CGTP

En los últimos días, hemos visto en aumento los casos de corrupción e imputación a diferentes personajes de la política local, muchos de ellos teniendo como  denominador común la red de corrupción de la empresa brasilera Odebrecht y Camargo Correa; red tan bien trabajada que llega a implicar a casi todos  los expresidentes desde finales de los años 80. No cabe duda, que varios de los casos que hoy son escándalo público, ya eran denunciados desde las calles por las y los trabajadores organizados en la CGTP, ante la evidencia de los latrocinios. Como sabemos, los efectos de la corrupción, implican perdidas sustantivas para el país, y sobretodo para la clase trabajadora.

Muchas de las obras ejecutadas por  Odebrecht han representado una serie de denuncias por parte de trabajadores en Construcción Civil, al no respetarse la negociación colectiva y la escala salarial que emanaba de esta. Las jornadas laborales a los obreros en provincias eran insufribles y sus salarios ínfimos, todo ello ante la confabulación de las autoridades administrativas de trabajo y el propio ministerio. El accionar de los sindicatos ha permitido en cierta forma que las empresas que seguían el ejemplo de Odebrecht frenen sus prácticas, aunque muchas viraron su política laboral al establecimiento de alianzas con sectores delincuenciales que operaban a través de “chalecos” para evitar la acción sindical mediante el amedrantamiento y el sicariato. Así dieron vida a peligrosas bandas delincuenciales en el país vinculadas al sector que han costado la vida de muchos trabajadores del andamio.

Como se aprecia con mucha preocupación, los efectos de la corrupción y la impunidad detienen el crecimiento de nuestro país. Obras importantes como el Aeropuerto de Chinchero es requerida por la ciudadanía del Cusco por la importante cantidad de puestos de trabajo que otorgaría pero se encuentra en el ojo de la tormenta, pues su pronta viabilidad implicaría ceder ante la corrupción y la impunidad.

Cada vez es más necesario que la ciudadanía eleve su voz de protesta y se organice para enfrentar este flagelo social, como alternativa a la podredumbre que se ha enquistado en los poderes del estado. Debido a ello, desde la CGTP se ha convocado a una jornada nacional de lucha contra la corrupción y la precarización laboral para este 16 de febrero, para que desde las plazas principales de las capitales de región se movilice la ciudadanía y haga sentir su malestar exigiendo prontas soluciones.

 

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