Escribe Alexandro Saco

La Industria de alimentos procesados en alianza con la Comisión de Defensa del Consumidor presidida por el fujimorismo aprobó una ley que dejó sin efecto la obligación de etiquetar de forma clara las advertencias de Alto en Azúcar, Sal, Grasas Trans y Saturadas, establecidas en el Reglamento de le Ley de Alimentación Saludable.

Una vez superado el escándalo Pura Vida de Gloria, las cosas han vuelto a la normalidad. No es novedad que los grandes medios de comunicación no informen del riesgo a pesar de las denuncias de diversas instituciones; cientos de miles de dólares diarios ingresan a la TV por publicidad de comida chatarra. Si bien el MINSA ha hecho una buena propuesta de etiquetado, el Ministro D’Alessio no defendió la reglamentación ni las advertencias.

CHACRA VS MAQUINA

La industria utiliza mentiras, medidas verdades y tergiversaciones para asegurar su billetera. Una es que si seguimos regulando los alimentos ultra procesados eso va a derivar en que se prohíba o restrinja el acceso a la comida peruana; la otra es que la comida chatarra sólo llega a un porcentaje mínimo de la población. La primera afirmación es casi un chiste y hasta un desprecio a la culinaria nacional; la segunda no cuenta con data objetiva y es como si dijéramos que no existan normas de seguridad en el trabajo porque la mayoría de trabajadores son informales.

Si bien puede haber otros alimentos con contenidos altos en azúcar, grasa o sal, el punto es el efecto que produce el ultra procesamiento de sustancias alimenticias que terminan convertidas en polvos, líquidos o sólidos que concentran niveles inadmisibles para la salud. No hay comparación posible entre un fruto extraído de la tierra y un producto elaborado en máquinas luego de pasar por decenas de procesos físicos y químicos.

DAÑOS, LECHE, VENTAS

Los daños que estos productos infringen a la salud de niños y adultos están largamente documentados en relación con las enfermedades crónicas, cáncer, obesidad, malnutrición y sobre peso. Esos daños cuestan a los sistemas de salud miles de millones de dólares anuales que pagamos con nuestros impuestos; en el caso peruano el porcentaje de recursos que se dedica a las enfermedades crónicas va en aumento y será insostenible.

Pero los señores de la industria, los medios que reciben su publicidad y el fujimorismo, se zurran en las evidencias y pretenden que nuestros niños y niñas sigan afectando su salud de forma irremediable con la desregulada y exagerada promoción de estos productos. No es casualidad que Perú sea el país donde la venta de comida chatarra ha crecido más en los últimos años; la industria lo sabe y no está dispuesta a dejar de ganar.

Un asunto bastante indicativo del poder industrial, es que el propio reglamento haya excluido de toda regulación y advertencias a los sucedáneos de leche materna, las famosas fórmulas que de leche no tienen casi nada. Ello, a pesar de su enorme contenido de azúcar, y de evidencias incontrastables de que los niños que la consumieron, frente a determinadas situaciones de salud, tienen muchas más probabilidades de morir y enfermar.

SALUD VS NEGOCIOS

Estamos frente a un asunto de salud pública y de derecho a la salud. Llegará el momento en que los productos ultra procesados deban ser retirados del mercado o tener impuestos proporcionales al daño que causan en salud. Hoy lo que ha generado la contra ofensiva de la industria es la obligación de que los peruanos sepamos si un producto tiene alto contenido de azúcar, sal o grasas.

Debido a esta realidad es que la Organización Mundial de la Salud ha producido enorme evidencia sobre las consecuencias de seguir afectando nuestra dieta, y la propia Asamblea General de la ONU el 2010 estableció como prioridad enfrentar las causas de las enfermedades crónicas como lo es la alimentación chatarra. En el Perú la sociedad civil ha conformado la Plataforma por la Alimentación Saludable y estaremos en defensa de la salud de todos este viernes 17 en Plaza San Martín.

 

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