En el período 2003-2013, el PBI peruano creció en 86% y la producción de electricidad en 92%. Cubrir esta creciente demanda  energética se logró principalmente con la explotación del gas natural de Camisea. Pero esto, que parece una buena noticia se desdibuja completamente con esta otra realidad: solo el 3% de las familias peruanas –casi todas limeñas- tienen acceso directo al Gas de Camisea como alternativa en su cocina al balón de gas tradicional y ninguna de ellas vive en el Cusco, región desde donde se extrae.

El Gas de Camisea: un breve recuento y un desenlace incierto

El recurso energético, descubierto en 1987 y cuyas reservas se estimaron en 13,8 trillones de pies cúbicos cuenta con dos principales lotes, el 88 y 56. En 1999 se aprobó la ley que aseguraba el abastecimiento interno por un “horizonte permanente de 20 años”, cambiándose este horizonte vía D.S. el 2003 por “un período mínimo definido en el contrato” y luego el 2005 mencionándose solo de modo general garantías de abastecimiento. Se esperaba que ambos lotes sean para consumo interno pues los costos de transporte y distribución son incorporados en las tarifas eléctricas que pagamos en nuestros recibos desde el 2002 pero no fue así. Con la nueva base legal del 2005 –cuando el actual candidato Kuczynski era Primer Ministro- no solo el lote 56 quedó listo para usarse íntegramente para la exportación sino que se autorizaba a Perupetro a renegociar el contrato del lote 88 -cuyo contrato original con Pluspetrol lo destinaba solo al consumo interno- para exportación. ¿Por qué?, porque el lote 56 no era suficiente para abastecer al mercado mexicano. El congresista Manuel Dammert fue más allá en esta historia y acusó a Kuczynski de favorecer intereses transnacionales al haber modificado –cuando era ministro de Economía de Toledo- el contrato del lote 56 devuelto por Shell el 2002 como uno de adjudicación directa, luego asesorar –fuera del gobierno, entre 2002 y 2004- a la empresa Hunt Oil en el diseño del proyecto para solicitar dicha adjudicación directa, entregándole como Primer Ministro –el 2004- el lote 56 a dicha empresa para que la dedique a la exportación.

camisea andina

Por su parte el ciudadano Luis Montenegro lo acusa de olvidar dos cláusulas elementales: que la medición de gas fuera a boca de pozo para que no se vendiera el etano como si fuera metano y que las regalías que corresponden al Perú fueran sobre el precio de venta real; así el Perú no hubiera recibido el año pasado regalías por solo 35 millones de dólares sino por más de 350 si consideramos que el precio del venta de gas de Bolivia a Argentina y Brasil (6$/BTU versus los 0,56 al que “lo vendemos”); peor aún, nuestro gas debió ser usado en México pero estos lo reexportaron a Europa entre 14 y 16$/BTU lo que nos hubiera reportado más de 900 millones de dólares en regalías. Esto que debió ser causal de rescisión de contrato, pues hasta el CIADI impuso una multa a favor del Perú por 60 millones de dólares, no ha generado mayor sobresalto al gobierno si no fuera por la coyuntura electoral. En todo caso diremos que el Gas de Camisea, debió apuntar a un cambio de matriz energética que incluya un proyecto integral de masificación del gas –como apunta el economista Humberto Campodónico- y no solo dedicarse de manera marginal a abastecer a un porcentaje ridículo de viviendas limeñas: un plan integral como hicieron Colombia, Argentina, Bolivia y Brasil y no solo legislar a favor de posiciones de dominio.

Y hablando de matriz energética, ¿cómo vamos respecto a las energías renovables?

Entre las energías renovables, tenemos la tradicional –hidroeléctrica- y las no tradicionales como la solar, eólica, geotérmica y de biomasa. Según el Plan Energético Nacional 2014-2025 del MINEM  el consumo energético final se distribuyó al 2014 de la siguiente forma: electricidad (19%), gas natural (13%), diésel (28%), leña y bagazo (11%), GLP (10%), gasolina (8%), turbo (5%), petróleo industrial (2%), carbón mineral (3%) y bosta (1%). En cuanto a ese 19% de electricidad, a octubre de 2015, según el MINEM se contaba como principales fuentes: 55% energía fósil (hidrocarburos), 43% centrales hidroeléctricas y 2% energía solar y eólica. Como señala la compañía Delta Volt, este 2% fue resultado principal de los procesos de licitación (hace poco se lanzó el cuarto proceso) que llevó adelante OSINERGMIN en los últimos años y que permitió construir y poner en funcionamiento en los últimos tres años: 3 parques eólicos (Marcona, Pacasmayo, Talara), 4 plantas solares (Tacna, Moquegua), 2 plantas de biomasa (Huaycoloro) y 17 pequeñas hidroeléctricas.

oferta electricidad peruCon este esquema hay actualmente 23 proyectos operativos y 29 en construcción. Todas estas infraestructuras son operadas estatalmente: el Estado es el mayor productor de energía eléctrica (23%) seguido por Endesa, Engle, AEI, entre otros. ¿A cuánto apunta el Plan Energético en energías limpias? El Plan apunta a reducir el consumo final de diésel y gasolina e invertir principalmente en hidrocarburos (gas) -casi triplicando su consumo al final del período- e instalaciones hidroeléctricas, estimando solo llegar al 5% en energías renovables no tradicionales (eólica, solar, biomasa, geotérmica) para la generación de electricidad: parece ser poco para el potencial eólico con velocidades de viento de entre 8 y 10m/s  y solar que tenemos, el ritmo que se ha venido imprimiendo el último lustro y a cómo vienen avanzando países con menor potencial que el nuestro, algunos llegando o apuntando al 30% de energías renovables no tradicionales. Según la investigadora Urphy Vásquez por características geográficas el norte del Perú podría especializarse en energía eólica, el sur en energía solar, la zona andina en energía hidroeléctrica, solar y de biomasa y en la amazonía hidroeléctrica y de biomasa.

Tras lo expuesto, consideramos que un candidato a la presidencia debe: a) pensando en el corto y mediano plazo, renegociar los contratos del gas de Camisea priorizando su consumo interno masivo, dada su naturaleza no renovable; b) pensando en el mediano y largo plazo, liderar un proceso de cambio de matriz energética eléctrica, con preponderancia de energías renovables, tanto las tradicionales (hidroeléctrica) como las no tradicionales (eólica, solar, geotérmica, de biomasa).

¿QUÉ PROPONEN LOS CANDIDATOS SOBRE EL GAS Y LAS ENERGÍAS RENOVABLES?

Luego de leer los 9 planes de gobierno de los candidatos con mayores opciones a alcanzar la presidencia, encontramos tres tipos de propuestas:

TIPO 1: RENEGOCIAR CONTRATOS, MASIFICAR GAS, IMPULSAR PETROQUÍMICA Y ENERGÍAS RENOVABLES

Solo dos candidatos se han manifestado a favor de renegociar los contratos del lote 88 y 56: Verónika Mendoza y Alfredo Barnechea. Mendoza además propone “masificar el uso del gas del sur como principal fuente de energía para las actividades productivas, iniciar las operaciones de la industria petroquímica del sur y duplicar el uso del gas para el mercado interno” prohibiendo que el mismo se exporte para fines de electricidad. También “incrementar a 25% el uso de energías renovables e implementar políticas que estimulen inversiones en y con energías limpias y sancionen las que usen nocivas”. En cuanto a Barnechea, hemos decidido incluirlo, más que por su plan de gobierno que de manera escueta solo propone convertir al Perú “en un país líder en energía en Sudamérica a precios mundialmente competitivos y con valor agregado” además de desarrollar “fuentes renovables de energía que luego de abastecer debidamente el mercado nacional permitan exportar energía bajo la forma que más convenga a la nación” porque ha sido suficientemente enfático y consistente públicamente en sustentar su propuesta de renegociación indicando que “corresponde al Estado la defensa de los derechos e intereses nacionales, considerando que el gas se encuentra en el subsuelo que es propiedad de los peruanos” especificando además “que el etano no sirva para la exportación sino para alimentar la Petroquímica del Sur, con lo que se avanzaría en la posibilidad de tener un país industrializado”. Aunque presentan matices en sus enfoques de renegociación (Mendoza más a favor del consumo interno y Barnechea más a favor de precios de exportación más favorables), nos parecen válidas sus propuestas. Les tomamos la palabra.

TIPO 2: SOLO APOYAR ENERGÍAS RENOVABLES Y QUIZÁS PETROQUÍMICA DEL SUR

Aquí tenemos a cuatro candidatos. Hemos denominado así esta categoría pues, si bien con mayor o menos énfasis proponen cristalizar el proyecto de la petroquímica del Sur, ello requeriría para su viabilidad renegociar las condiciones contractuales actuales de los lotes productivos, y ninguno de ellos plantea esta condición, lo que lo deja solo en posibilidad (por ello el “quizás” del título). Kuczynski por ejemplo, propone maximizar la utilización del gas natural para promover el primer complejo petroquímico del Perú cuya infraestructura básica promete tenerla lista el 2017 y su primera fase culminada (planta de fertilizantes a partir del metano) el 2021. En cuanto a las energías renovables propone cumplir lo propuesto en el Plan Energético Nacional, es decir, el 5%. Por su parte Acuña promete que “el gas natural será el recurso que más se utilizará en consumo final como en transformación, transporte y petroquímica” y “lograr la diversificación de la matriz energética: 100% cobertura energética, aumentar en 50% fuentes de energía renovable, aumentar 30% la eficiencia energética”: difícil si no renegocia. En tanto Fujimori, quien si bien propone conexiones domiciliarias para la ciudad del Cusco, condiciona el desarrollo de la industria petroquímica “siempre que los precios y el contexto internacional lo justifique”; también hace mención -sin indicar metas- al impulso de energías renovables. Finalmente Toledo propone “extender el uso del gas en todo el país y desarrollar industria petroquímica del etano y metano” además de “impulsar energías renovables convencionales y no convencionales en la generación de electricidad hasta duplicar la energía de fuentes renovables en los próximos años”. Ninguno propone renegociar los contratos de gas. Tarjeta amarilla.

TIPO 3: PRÁCTICAMENTE NO PROPONEN NADA

Empecemos por García quien no hace mención alguna a la petroquímica del Sur, solo menciona el fomento del uso del gas natural en el transporte e “instalar energía eólica/solar para equipos/internet/agua en zonas rurales”. En cuanto a Guzmán, no hace mención alguna en su plan ni a la petroquímica, ni siquiera al gas de Camisea y sobre energías renovables añade a lo de García “convenios de cooperación UNI-Harvard-MIT para contratación de científicos internacionales, cascarilla de arroz y residuos de madera como fuentes de energía y ejecutar el plan nacional de biodigestores”. Muy poco para un tema tan vital para nuestro futuro. Finalmente Urresti se compromete a “recuperar el gas poniendo en marcha una política de soberanía energética en la que retomemos el control de las decisiones del negocio gasífero a Petroperú”, siendo propuesta del partido de gobierno que no hizo nada en estos cinco años respecto al gas, decir que es una buena intención queda grande; sobre energías renovables no dice absolutamente nada. Tarjeta Roja para los tres.

Hasta la próxima entrega.

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