Escribe Alexandro Saco

Señor Ministro de Salud Fernando D’Alessio, ha sido usted designado responsable del ministerio que tiene a su cargo el derecho humano más importante, debido a que la salud es lo que garantiza el goce de los demás derechos. Como usted señaló en RPP que cuando recibió la llamada de PPK, asumió que le propondrían la cartera de educación, eso nos ha generado inquietud. No es una cuestión de perfiles profesionales lo que preocupa, sino la cercanía y contacto a corrientes de pensamiento, conceptos, intereses y dinámicas que se dan en la salud, y que usted ahora está conociendo.

Mencionó asimismo que dada su experiencia en la formación gerencial, había recibido el encargo de reorganizar el sistema de salud, lo cual es una aspiración que desde hace años se viene empujando con limitados resultados, debido a carencias objetivas y políticas inadecuadas que no se han podido superar. Lamentablemente, desde los gobiernos se sigue pensando que debemos mantener un acceso a salud diferenciado, que segmenta a la población limitando el avance hacia la ciudadanía y la igualdad de derechos. Me refiero a esos dos grandes sistemas públicos de protección SIS y ESSALUD, que deben orientarse a una integración para proteger a toda la población.

Por ello alarma que usted haya afirmado que el SIS “sólo es para población que realmente lo necesita”; eso es errado. Todos los peruanos y peruanas tenemos derecho a estar protegidos y necesitamos atender nuestra salud. Sería un error con gran costo social, que se mantenga desde el MINSA la idea de sacar del SIS a casi la mitad de sus 16 millones de afiliados. Lo que corresponde Señor Ministro, es fortalecer el SIS, ampliar su alcance a todos los que no tienen ESSALUD, y crear los mecanismos de sostenibilidad financiera. Hasta el MEF lo ha entendido, por eso proyecta darle 2220 millones para el año que viene, 700 millones más que en el 2017.

Hemos visto también su visita al Hospital Loayza, en la que ha podido percibir el colapso y caos hospitalario producto de la limitada oferta y la falta de gestión. Pero sobre todo oír a los pacientes denunciando el absurdo enredo burocrático y administrativo que debemos sufrir para lograr una atención, con peloteos interminables, exigencias absurdas, ausencia de sistemas informáticos, indolencia en muchos casos y desatención resultante.

Y así llegamos al punto que usted señala como su fuerte, la capacidad de gestionar adecuadamente una organización. Es un énfasis necesario, pero es básico que se diferencie la gestión privada de la gestión pública, entendiendo que si bien puede haber aspectos que las conectan, la naturaleza y el objetivo de ambas es diferente, ya que en una hay clientes y en otra ciudadanos con iguales derechos, no con lo que manda su billetera.

Le comento que el sistema de salud no tiene una lógica de gestión definida y en ciertos casos no tiene gestión, por eso sus pocos recursos no fluyen de la mejor manera. Si bien hospitales, centros y puestos con sus trabajadores brindan decenas de millones de atenciones cada año protegen y salvan vidas, sin duda con organización y gestión territorial se podría mejorar los alcances de nuestros 8000 establecimientos. Hace poco hubo un intento de ordenar la gestión con la conformación del Instituto de Gestión de Servicios de Salud, pero su predecesora en pared con el Congreso y el corporativismo gremial, desactivaron un intento que si bien pudo tener errores, debía persistir.

Señor Ministro, si realmente quiere emprender la tarea de reorganizar e integrar las redes MINSA y ESSALUD, no bastarán la prospectiva hacia resultados ni las técnicas de gestión que pueden tener éxito en lo empresarial. En el sector salud tenemos 250 mil trabajadores (no colaboradores como los llaman), casi 30.000 millones de soles de recursos públicos, 31 millones de peruanos y peruanas con derechos más allá de una afiliación. Pero sobre todo un país diverso en todo sentido, con culturas vivas no homogenizables como el Singapur que usted suele citar, a las que hay que reconocer y aprender de sus saberes en salud.

El sistema de salud que tenemos es espejo de nuestra sociedad en discriminación, corrupción, desorganización, pero también como muchos peruanos da más de lo que puede con lo poco que tiene. Por eso mejorar la salud significa cambiar a nuestra sociedad, que hasta ahora no asume que los sistemas públicos como el de la atención de salud, son puntos de encuentro en donde todos debemos recibir lo mismo sin ninguna condición.

Ese es su reto ahora señor Ministro de Salud, reto que rebaza una gestión. Es un reto nacional. Creo que le puede ser de utilidad el dialogo horizontal con todos los que tengan algo que proponer, demandar o expresar desde la ciudadanía; recoger la experiencia de decenas de funcionarios del MINSA y de regiones, así como generar una dinámica que valore y replique los cambios que muchos trabajadores hacen en sus espacios con sentido común en pro de la población. Además tiene la responsabilidad de implementar el Acuerdo Nacional en Salud aprobado en agosto de 2015. El Ministerio de Salud que usted hoy dirige y el sistema de salud nos pertenecen a todos, y por eso luchamos para lograr el derecho a la salud.

 

Comentarios

comentarios