Escribe Consuelo Ramos, Consejo Consultivo de Radio y Televisión (CONCORTV)

Todo locutor de radio tiene un rol relevante e influyente en la manera como nos relacionamos en sociedad y en la imagen de la realidad social que construye su audiencia. Por ello, sería oportuno preguntarse ¿qué mensajes sobre las mujeres recibimos y percibimos desde los programas de radio musicales?

A propósito del reciente caso de Radio Planeta, y en un contexto donde se reportan a diario casos de violencia sexual, cabe reflexionar sobre los comentarios y mensajes de locutores, por cierto de gran aceptación en grupos de adolescentes y jóvenes, que banaliza y normaliza la violencia hacia las mujeres.

Esta semana, la iniciativa responsable de una radioyente evidenció el comentario de un conductor radial, que promovía la violencia sexual a las mujeres. De inmediato, la respuesta de la ciudadanía fue el rechazo a este tipo de mensajes. En ese sentido, desde el Consejo Consultivo de Radio y Televisión (CONCORTV) es necesario informar que la difusión de mensajes violentos, sexistas, obscenos o de otro índole, son materia de sanción de acuerdo a lo establecido en la Ley de Radio y Televisión – Ley 28278. Sobre el caso en particular de Radio Planeta, que forma parte de CRP Medios y Entretenimiento, la emisora se encuentra en la obligación de respetar los principios para la prestación de los servicios de radiodifusión que se basa en la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad y la responsabilidad social de los medios de comunicación.

Según la Ley 28278, los servicios de radiodifusión, sonora y de televisión deben contribuir a proteger o respetar los derechos fundamentales de las personas, así como los valores nacionales que reconoce la Constitución Política del Perú.

Por otro lado, la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y los integrantes del Grupo Familiar, refiere que los medios de comunicación en la difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer, garantizan la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos.

De igual forma, el Plan Nacional contra la Violencia de Género establece como acciones estratégicas la promoción de espacios de autorregulación del tratamiento de la información en los casos de violencia de género a nivel nacional con gremios de medios de comunicación con la finalidad de cambiar patrones socioculturales que legitiman y exacerban la violencia de género.

Las políticas públicas del Estado son claras con respecto a la responsabilidad de los medios de comunicación, así como el de sus periodistas, comunicadores y demás profesionales para hacer frente a un problema social que afecta a miles de mujeres.

Mecanismo de quejas

Sin duda, se busca el compromiso de los medios de comunicación para combatir todo tipo de violencia contra las mujeres. Pero también es clave la vigilancia ciudadana para contribuir a la identificación de situaciones que atenten contra los derechos humanos.

Al respecto, la Ley de Radio y Televisión establece en su Artículo 40 que la programación que se transmita en el horario familiar debe evitar los contenidos violentos, obscenos o de otra índole, que puedan afectar los valores inherentes a la familia, los niños y adolescentes. Este horario es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas.

Para denunciar un caso o hecho que incumpla con lo establecido en el Artículo 40, existe un mecanismo de quejas que todo ciudadano o ciudadana debe conocer, y tomando en cuenta tres pasos, pueden dar a conocer  su queja. Lo primero que la persona debe hacer es identificar el medio y motivo. En un segundo momento, la persona tiene que descargar el formulario de quejas. Como tercer paso, debe enviar por correo el formulario con la información solicitada, como lo dice este  tutorial sobre cómo quejarse.

Cabe precisar que de comprobarse la queja por el incumplimiento del horario familiar o del Código de Ética, el titular de radio o televisión podría recibir una multa de hasta 30 UIT’s.

Esta tarea nos involucra a todos a pensar, y también actuar sobre la programación en radio y televisión que consumimos como televidentes o radioyentes, y hacer un análisis de cómo podemos contribuir a propiciar una programación de calidad basada en el respeto de los derechos humanos.

 

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