Escribe Daniel Meza |

A 72 horas de ser suspendida Dilma Rousseff del cargo de presidenta del Brasil, el flamante presidente interino Michel Temer (del camaleónico partido PMDB) ha dicho que quiere –en sus propias palabras– “salvar el país”. Nos consterna el concepto de “salvar” que tiene el señor Temer, a decir de las decisiones que viene tomando. Con el buen pretexto de rescatar la economía, el sucesor de Dilma se ha propuesto sacrificar todos los avances posibles en materia institucional y social de gestiones anteriores.

No contento con ello, ha colocado en altos cargos a sus amigotes procesados por corrupción, entre otras joyas.  O sea, piensan más o menos así: “salvemos los números, y el resto se puede ir al carajo”. O mejor, “salvemos los números, y aprovechemos para salvarnos de la cárcel nosotros, y de pasada, hagamos el Brasil más facho y ultraconservador posible”, como en los viejos tiempos.

Aquí las medidas de una “salvación” más bien apocalíptica del vecino país:

La idea era luchar contra la corrupción, pero…

  • Tres ministros –Romero Jucá, Henrique Eduardo Alves y Geddel Vieira Lima–son investigados por la operación Lava Jato y pasarán a tener foro de justicia privilegiado (lo que Lula no pudo tener cuando Dilma lo nombró primer ministro)
  • La Contraloría General, el órgano independiente que vela por el patrimonio público y la transparencia, dejó de ser independiente para ser subordinado al gobierno.
  • El nuevo ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, es quien fuera nada menos que abogado de Eduardo Cunha –bautizado por el Washington Post como el ‘Frank Underwood’ brasileño–. Cunha, quien fuera el presidente de la Cámara de Diputados que gestó el ‘impeachment’ a Dilma, fue retirado del cargo unos días después obstruir investigaciones contra él por corrupción en Lava Jato.
  • Siete ministros en total tienen procesos en marcha por delitos de corrupción.
  • Sarney Filho, el nuevo ministro del Medio Ambiente, también está investigado en el caso Lava Jato.
  • En menos de 24 horas de haber autorizado una investigación por corrupción contra Aecio Neves (archirrival de Dilma), un juez supremo decide suspenderla.

Si de igualdad, se trata, Temer se las trae:

  • Tiene un gabinete compuesto por solamente hombres, y todos blancos. No ocurre algo así desde 1974, en plena dictadura militar.
  • Abolió los Ministerios de las Mujeres, de la Igualdad Racial y los Derechos.

Y que no fastidien esos pobres que acceden a la educación por Bolsa Familia…

  • El nuevo ministro de Desarrollo Social ya amenaza con desarticular el mayor programa social del PT, la Bolsa Familia, que beneficia a 13 millones de brasileños pobres entregándole entre 77 y 336 reales a cambio de que escolaricen a sus hijos.

Mientras menos educación y cultura, mejor:

  • El nuevo Ministro de Educación, Mendonça Filho, está en contra de las cuotas (o subsidios educacionales) y contra los programas de beca para los más pobres en las escuelas y universidades.
  • El Ministro de Educación fue opositor a que se destinara 75% de las regalías del petróleo a la educación y, específicamente, el 50% de la explotación del Pre-sal, la mayor reserva brasileña y una de las más grandes del mundo.
  • El gobierno de Temer también acabó con el Ministerio de la Cultura. Un grupo de artistas de aquel país ya ha alzado su voz de protesta ante esta decisión a través de una carta pública.

Y el medio ambiente, vai se foder.

  • El nuevo Ministro de Agricultura, Blairo Maggi, es conocido como “el rey de la soya” por ser el mayor productor individual del mundo de esta oleaginosa. Pero su poco respeto por el medio ambiente quedó en evidencia al recibir el irónico premio “Motosierra de oro” de GreenPeace el 2005, debido a la tala indiscriminada masiva del Amazonas que ejecutó para tener mayores terrenos para la siembra.
  • Como senador, Maggi se ha opuesto activamente a los permisos ambientales, para que no se detengan las obras “por cualquier motivo”. Su proyecto de ley para eliminar estos permisos ha sido criticado por ambientalista del Brasil y denunciada por el propio Ministerio Público del Brasil.

¿En serio, así quieren salvar al país?

 

[Con información del muro de Ana María Guerrero]

Comentarios