Escribe Amanda Meza

¿Cuál es el mensaje del Estado al conocerse una violación sexual y una golpiza a dos empadronadoras del Censo? Silencio.

No basta que haya declarado la ministra de la Mujer. Ni que se preocupe y se indigne. No basta. Porque el resto del gobierno, el mismo presidente de la República que promocionó el Censo, los ministros, los congresistas, ahora guardan silencio. Se convierten en lo mismo que criticamos a muchos en las redes sociales. Cómplices. El silencio es cómplice.

Y hay que decirlo.

Ante la noticia de la violación sexual, la ministra de la Mujer, Ana María Choquehuanca, se refirió a la consternación de la noticia, pero invisibilizó el caso de la empadronadora agredida por un hombre supuestamente en estado de drogadicción.

Y entonces uno se pregunta: ¿Cuánto vale la vida de cada quien para el Estado?

No vale nada.

En un país de violadores, ¿Por qué no se tomó medidas para garantizar la seguridad de las y los empadronadores? ¿Acaso no sabemos que una mujer puede ser víctima de violación incluso en su propia casa por alguien de su familia? ¿Y pensamos que al entrar en casa de un extraño nada podía pasarle? ¿En qué país viven nuestras autoridades?

Faltó todo en seguridad. Si alguien salió a las calles ayer pudo ver a los y las empadronadoras caminado sin resguardo alguno, porque si algo destacaba en la jornada del domingo del Censo eran la sensación fantasmal de Lima. Y ni siquiera policía o Serenazgo aparecía a la vista. ¿Qué dice el ministro del Interior? ¿Cuántos policías se movilizaron? ¿Cómo se coordinó con el INEI?

Si el silencio fuera delito muchos estarían en la cárcel. El testimonio del hermano de la víctima es una denuncia gravísima contra el Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI. Que un supervisor haya querido darle 1000 soles para “no hacer ruido” y encima echarle la culpa. Y hasta ahora el INEI no brinda detalles de la identidad de ese supervisor. Se les podría demandar por encubrimiento.

El INEI es un organismo dependiente del Presidente del Consejo de Ministros. Si desde el Estado el mensaje es corrupción y silencio, entonces tenemos más claro ahora que aquello que tanto les indignaba algunos al decir que “El Perú es un país de violadores”, no era una metáfora lanzada al aire, es la realidad. Dura y punzante. Si una campaña nacional como el censo sale así de mal, qué podemos esperar. Mercedes Araoz dice que pedirá un informe al INEI. Mucha paciencia tiene la premier, hábil en estirar el tiempo para cualquier problema. Vamos a ver cuándo entregan ese informe.

Aquí no solo se trata de decir que van a brindar ayuda a la víctima, de pasar por agua tibia y mañana a otra noticia. Aquí se trata de un apoyo permanente para su salud mental, proyecto de vida, para justicia, para reparación, porque lo que le ha sucedido no se borra. Porque fue el Estado el que permitió que esto pasara, porque no solo ahora se hizo de la vista gorda. Hace tiempo que se viene exigiendo medidas contundentes, planes a largo plazo, acciones preventivas que van desde la educación sexual integral hasta reformas judiciales concretas y que sanciones y expectoren también a esos fiscales y jueces machistas. Se necesita que el gobierno reaccione y se ponga la camiseta no solo para el fútbol sino que garantice la vida de las mujeres, que se erradique la violencia de género y ellos siguen pensando que la solución es poner más comisarías y regalarle máquinas de coser a las mujeres violentadas para volverse emprendedoras.

Y esto no se arregla tampoco, señores del INEI, con comunicados de prensa. Esto ya no se arregla. El jefe del INEI, Aníbal Sánchez, tiene que renunciar. Y punto.

Ayer hubo un plantón en los exteriores de su local en Lima y en Cusco. En Lima nadie dio la cara. Ese silencio que indigna más cuando alguien te daña y no se hace responsable.

Pero Sánchez tiene más que explicar. La privatización de un proceso público: el censo fue auspiciado por la universidad de Acuña. Empadronadores convocados, en algunos casos por 50 soles que nunca les pagaron, población que no fue censada y encima pedirles que se censen por WhatsApp. ¿Para qué gastar 173 millones de soles y exponer a empadronadores/as al peligro si se pudo hacer el censo por vía digital?

No quiero desviar la atención de la violación. Ya es evidente que aquí ni el INEI ni el Estado estuvieron a la altura del censo; es peor aún, se ha caído el maquillaje de nación de lujo que va hacia el desarrollo y ha salido la verdadera cara, la de un gobierno que no conoce la realidad de la población y que tampoco la encara. Que vengan ahora los congresistas conservadores, los religiosos a decir que hay que borrar la palabra ‘género’ de toda política pública.

Por ahora el Estado es como el violador Marco Luza: “Si la hubiera violado, ella hubiese gritado”.

Mantenerse en silencio es seguir violentando a la víctima.

El silencio ha sido y es cómplice de las peores barbaridades de la historia humana.

 

 

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