Escribe Carlos Bedoya

El mismo órgano electoral que proclamó el triunfo de la oposición venezolana en el 2015 en las elecciones de la Asamblea Legislativa, es el mismo que ahora ha proclamado el triunfo del chavismo en las elecciones de las gobernaciones de ese país. ¿Cuál sería la lógica entonces de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela haga fraude en una elección sí y en otra no?

Las primeras denuncias de fraude electoral por parte de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), están dando paso al reconocimiento de su derrota como consecuencia de sus propios errores. Es el caso de Henri Falcón, exgobernador y candidato perdedor por la MUD en el Estado de Lara, quien cede su sitio a la diputada chavista Carmen Meléndez.

Falcón habla de ser gallardo para asumir una tragedia que pudo evitarse, mientras Henrique Capriles, uno de los líderes más visibles de la oposición, no ha dicho nada de fraude a pesar de que el Estado de Miranda, donde él ha sido gobernador por más de 8 años, acaba de regresar a manos chavistas. De igual modo, los dirigentes de la MUD en Caracas no respaldan a su candidato a la gobernación del Estado de Bolívar, Andrés Velásquez, quien jura y rejura que ganó pero que le han hecho trampa.

Además de Velásquez, otro que habla de fraude es Luis Almagro, secretario general de la OEA, de quien ya es conocida su posición antichavista hace tiempo. A Almagro solo lo secundan algunos expresidentes iberoamericanos donde destaca el español José María Aznar del Partido Popular, agrupación política antagonista del chavismo. Sin embargo, del lado oficial las reacciones han sido más cautas.

El llamado Grupo de Lima, integrado por los doce gobiernos más fieros del hemisferio contra el gobierno de Nicolás Maduro, no ha podido afirmar de manera categórica que haya habido fraude en las elecciones de gobernaciones del domingo pasado. En su comunicado piden una auditoría independiente para “aclarar la controversia generada sobre los resultados”. Pero eso es lo mismo que ha solicitado el propio Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y de allí que Maduro anunció la publicación de todas las actas de votación en internet.

¿Cómo en un país con una crisis económica que se muestra tan grave por los medios de comunicación, el gobierno sale favorecido por el voto popular? ¿Por qué aún más de la mitad de los venezolanos respalda al chavismo? ¿Qué ha hecho posible que el PSUV consolide su base popular?

La oposición venezolana está pagando la factura de su intentona golpista de los primeros meses del año. La estrategia de choque en las calles y la toma de zonas residenciales con la metodología de las guarimbas que derivó en más de cien muertos, no solo no logró sacar a Maduro del poder, sino que trajo un costo electoral a la propia MUD. El chavismo arrasó con 18 de 23 gobernaciones, además de que con la elección previa de la Asamblea Constituyente lograron bajar un poco la tensión social.

Ha sido clave el desprestigio de la oposición por su accionar violento. La gente le tiene miedo a la violencia, y el PSUV centró su campaña en la paz, frente a la “guerra” propuesta por la MUD para tumbarse a Maduro. Además, la mayor parte de los venezolanos no cree que la oposición sea una alternativa de gobierno, ni que tenga algo que ofrecer. Y pese al bolondrón que vive ese país, subsiste la percepción de que el chavismo les ha dado más. Basta ver el índice de desarrollo humano de Venezuela que calcula año a año el PNUD. A pesar de todo lo que se dice, sigue siendo superior al de Brasil, Perú y Colombia.

Finalmente, ¿qué significa todo esto para el gobierno de Estados Unidos y para el Grupo de Lima luego de meses de haber tenido a Maduro contra las cuerdas? Una derrota enorme.

 

 

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