Escribe Angélica Motta

El fundamentalismo contrario a la democracia sexual y de género en el Perú viene llevando su perspectiva jerárquica y discriminatoria de la vida social a cuanto espacio puede. Esta vez resulta particularmente grave que el Colegio de Abogados de Lima (CAL), una institución llamada a promover el cumplimiento de las leyes y el respeto de los derechos fundamentales, organice un evento para hacer eco de esta prédica.

El evento en cuestión: “Ideología de Género y sus Implicancias en el orden interno, la seguridad y la defensa nacional del Perútuvo lugar el viernes 6 de octubre. Todas las intervenciones[1] estuvieron claramente alineadas en contra de la igualdad de género. Durante tres horas, en el auditorio principal del CAL: se promovió la discriminación hacia la diversidad sexual; se relativizó la gravedad de la violencia feminicida; se expusieron trasnochadas ideas que diferencian esquemática y prejuiciosamente al cerebro masculino del femenino sin referencia científica alguna; y hasta se presentó una alucinada teoría de la conspiración por la cual la OCDE trataría de colonizarnos vía homosexualización y destrucción de la familia.

Y no es que el CAL prestó o rentó el auditorio a terceros para semejante acto, sino que organizó el evento desde su Dirección de Comisiones y Consultas.

Diapositiva presentada por Milagros Infante Cruz el 6 de octubre en el CAL

Por cuestiones de espacio me voy a detener solo en dos de las ponencias. La primera profundamente discriminatoria de la comunidad LGTB, y la segunda que relativiza el gravísimo problema del feminicidio en nuestro país.

  1. Homosexuales en las Fuerzas Armadas: un riesgo para la seguridad nacional

Pedro Martín Rodenas, presentado como politólogo, planteó la necesidad de reflexionar sobre la “ideología de género” y la seguridad nacional a partir de la reciente aprobación de la Resolución Ministerial N° 1152-2017-DE/SG que crea el Comité para la Igualdad de Género en el ministerio de Defensa. Su argumento central fue que la mención al género en dicha norma, abre la puerta de las Fuerzas Armadas a los homosexuales, lo que según él, constituye un riesgo para la seguridad nacional por las siguientes cuatro razones:

Al igual que las mujeres “perturbarían” a la tropa

Rodenas nos dice que mujeres y homosexuales son factores perturbadores que reducen la “eficacia” de las Fuerzas Armadas. Contradictoriamente pretendió desmarcarse de posturas discriminatorias, aclarando que no se trata de capacidades y habilidades diferentes, sino de que la sola presencia de mujeres y homosexuales restaría eficacia a la tropa. Parece referirse a la ideología de la “ingobernable” sexualidad masculina, tan vulnerable a las “provocaciones”.

… dentro de las Fuerzas Armadas […] cuando tiene que ver con enfrentar a los narcotraficantes y terroristas […] simplemente no van mujeres, pero ¿por qué?, si las mujeres tienen tanta capacidad como los hombres. Una mujer puede disparar, una mujer puede saltar en paracaídas. Sí. El problema es que en esa zona sería la única mujer y la tropa simplemente no estaría concentrada a buscar al enemigo sino de pronto estarían perturbados y si por alguna razón entramos en guerra, los mandos directivos del Ejército lo que hacen es mandar simplemente hombres, no porque sean débiles las mujeres, sino para hacer más eficaz la habilidad profesional del Ejército. Entonces, imagínense que haya un hombre que le gustan los hombres, simplemente no podría tener la eficacia que deben tener las Fuerzas Armadas. (Pedro Martín Rodenas en el CAL, 6 de octubre del 2017)

Desperdicio de recursos

Una segunda razón expuesta por Rodenas fue la innecesaria inversión de recursos que exigiría la presencia de homosexuales, ya que en su discriminatoria perspectiva se requeriría incluso de un comedor diferente. Por cierto, su desconocimiento del tema queda expuesto cuando habla de homosexuales y mujeres transgénero como si fueran lo mismo.

Imagínate que el hecho de que un hombre que se ha convertido en mujer entre a las Fuerzas Armadas, y los que han servido, han hecho su servicio militar obligatorio, han estado en colegio militar saben que cuando uno se ducha, se ducha en grupo. La pregunta es ¿en dónde se ducharían? Claro, si hay que guardar sus derechos tendría que hacerse un tercer baño, pero ¿no es mejor usar el dinero para más armamento, entrenamiento, que estar poniendo barracas, baños e incluso comedores que sean distintos para un pequeño grupo de militares dentro de todos los cuarteles? (Pedro Martín Rodenas en el CAL, 6 de octubre del 2017)

Riesgo de extorsión

En una sociedad profundamente homofóbica como la nuestra es muy posible que se pretenda extorsionar a las personas por su homosexualidad. Esto nos habla de la necesidad de trabajar fuertemente contra la discriminación y la homofobia para que esta vulnerabilidad deje de existir, y no como propone Rodenas, considerarla una razón legítima para no admitir gays en el Ejército.

Un oficial que tiene que guardar la inteligencia, que tiene que guardar los secretos que sea homosexual eso sería blanco de extorsión (Pedro Martín Rodenas en el CAL, 6 de octubre del 2017)

Imposibilidad de imponer respeto

En la misma lógica de validar la homofobia, la transfobia y la discriminación, Rodenas afirma que un homosexual (aunque realmente se refiera a una mujer transgénero) jamás podría tener el respeto de la tropa y por lo tanto no se le debe admitir en las Fuerzas Armadas.

El respeto que tiene la tropa… yo estudié en un colegio militar y a veces teníamos oficiales que eran asimilados, es decir habían sido ingenieros, habían sido abogados, habían sido médicos y se habían incorporado al Ejército y de pronto eran oficiales, por tener los galones se les debía obediencia, pero ninguno les respetaba. ¿Por qué?, porque no habían pasado por la escuela […] si eso pasa, simple y sencillamente cuando alguien se incorpora, imagínense la tropa que debe obedecer ciegamente a su oficial y debe obedecerlo y debe confiar en él y de pronto sea el capitán que ahora es capitana, no podría ser, no habría eficacia. (Pedro Martín Rodenas en el CAL, 6 de octubre del 2017)

A diferencia de lo que sostiene Pedro Martín Rodenas, la orientación sexual no tiene ninguna implicancia para un cumplimiento adecuado de las funciones correspondientes a las Fuerzas Armadas.

En los últimos años, en diversos países se ha legislado para eliminar la discriminación por razones de orientación sexual de estas instituciones. Es el caso de Chile donde en 2012, las Fuerzas Armadas derogaron todas las normas internas que impedían a homosexuales ingresar al Ejército[2]. En los Estados Unidos, durante el mandato de Barack Obama se modificó la legislación don´t ask don´t tell (no preguntes, no cuentes) que obligaba a mantener en reserva la homosexualidad de los integrantes de las Fuerzas Armadas. Incluso en el Perú, el Tribunal Constitucional en el 2009 determinó que la homosexualidad no es un impedimento para integrar las fuerzas policiales o militares[3].

Asimismo, la historia da cuenta de que la homosexualidad no es un impedimento para la actividad militar. En la Grecia Clásica (Siglo IV) en pleno apogeo cultural y bélico de esta importante civilización, se distinguió el Batallón Sagrado de Tebas, una fuerza de combate de élite de gran éxito, donde la homosexualidad era altamente valorada ya que los fuertes vínculos de amor y lealtad de pareja entre muchos de sus miembros resultó central para su eficacia y entrega en el campo de batalla[4].

  1. Relativización del álgido problema del feminicidio

Otro de los expositores, el ex regidor Jorge Villena Larrea, intentó convencer a la audiencia de que el feminicidio es un problema creado desde una postura ideológica “neo marxista” (“ideología de género”) que no se condice con la realidad y que buscaría presentar contradicciones y conflictos donde no los hay.

Nos propone superar esas “posturas ideológicas” con “verdad”. Para ello, contrasta de manera tendenciosa el número general de homicidios en el país con estadísticas parciales de la problemática del feminicidio, concluyendo (1) que mueren más hombres que mujeres, (2) que lo primero está en ascenso y lo segundo en descenso, y (3) que por tanto es más bien hacia el homicidio de hombres jóvenes donde debe dirigirse la política pública.

Diapositiva presentada por Jorge Villena Larrea el 6 de octubre en el CAL

Están promoviendo una serie de grupos de interés […] la idea equivocada de que hay un aumento en el número de feminicidios, sin embargo vemos que incluso antes de la modificación del Código Penal ya estaba en descenso esta cifra […] pero sin embargo nos siguen vendiendo la idea de que cada vez más mujeres mueren por culpa de hombres misóginos que las odian […]  y sin embargo el 82% de las víctimas de homicidio son varones, el gran porcentaje de ellos, más de la mitad, son varones de entre 15 y 29 años, o sea muchachos jóvenes ¿Existe alguna ONG, institución, partido o alguien que esté velando porque estas cifras no aumenten? Yo no lo veo y creo que hacia eso deberíamos destinar los esfuerzos y las políticas públicas. (Jorge Villena Larrea en el CAL, 6 de octubre del 2017)

Una de dos: o Villena no sabe qué es un feminicidio (no es cualquier homicidio de una mujer; es su asesinato por la posición que tiene en la sociedad por ser mujer) o tiene la intención de generar confusión. Parece más bien lo segundo si consideramos que en su exposición de estadísticas sobre el feminicidio no incluye las tentativas que vienen en franco aumento como el reciente caso de Micaela de Osma, violentamente arrastrada y golpeada por Martín Alonso Camino Forsyth[5].

Si revisamos las cifras que ofrece el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) podemos ver que en cuanto al feminicidio consumado no se observa una tendencia al descenso, sino una variabilidad. Es más, del 2015 al 2016 se elevó significativamente. En cuanto a la tentativa de feminicidio la tendencia al alza es clarísima.

Más allá de las variaciones estadísticas, se trata de un problema real y grave, que le ha quitado la vida a muchas mujeres, y cuya atención desde la política pública no debería desalentarse ni ponerse en cuestión. Las posturas que relativizan la gravedad de la violencia feminicida son un peligro para la seguridad de las mujeres y los colegios profesionales no deben ser cómplices.

Finalmente, Villena menciona la necesidad de ponerle mayor atención al problema de los homicidios a hombres jóvenes de manera contrapuesta al tema del feminicidio. Parece no darse cuenta de que la violencia que hombres ejercen contra mujeres y otros hombres forma parte, en buena medida, de un mismo patrón insano de masculinidad que solo puede ser desterrado eficazmente promoviendo la igualdad de género. Esta no solo protege a las mujeres de la violencia machista sino también a los propios hombres.

Para terminar con este recuento, donde hubo cinco expositores más que desarrollaron ideas tan absurdas como las arriba expuestas, cabe enfatizar que se trató de un evento profundamente discriminatorio por el que el CAL nos debe a los ciudadanos y ciudadanas una explicación.

El enfoque de igualdad de género es un elemento importante en nuestro marco normativo y de política pública, lo mismo que de diversa normativa internacional de derechos humanos que el Perú ha suscrito. Y según el propio código de ética del CAL: “La abogacía tiene como fin la defensa de los derechos de las personas y la consolidación del Estado de Derecho”[6]. La sociedad precisa de su coherencia.

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[1] Pedro Martín Rodenas, Jorge Villena Larrea, Tomy Villanueva Arequipeño, Milagros Infante Cruz (en representación de Luis Aguilar Mendoza), Luis Mateo Muñoz, Beatriz Mejía Mori y Luis Llamoja Flores. [2] https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_en_Chile [3]http://ciudadaniasx.org/11-peru-tribunal-constitucional-ordena-a-policia-nacional-recibir-alumno-que-fue-separado-por-homosexualidad/ [4]http://www.abc.es/historia/abci-batallon-sagrado-tebas-ejercito-amantes-homosexuales-humillo-espartanos-201606080258_noticia.html [5] http://elcomercio.pe/lima/sucesos/mujer-violentamente-arrastrada-golpeada-sujeto-miraflores-noticia-464167 [6] http://www.cal.org.pe/v1/wp-content/uploads/codigo_etica_CAL_2014.pdf

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