Un incendio en Chiclayo afectó las ruinas del complejo arqueológico de Ventarrón, donde el fuego alcanzó a dañar al mural “El Venado”, el más antiguo de América. Además se perdieron objetos antiguos recien descubiertos que iban a ser expuestos a los turistas nacionales e internacionales.

Pese al intento de los pobladores de rescatar las piezas arqueológicas y otros murales, el incendio redujo a cenizas el 95% del sitio arqueológico, considerado un patrimonio de la nación con 4.500 a 5.000 años de antigüedad.

El siniestro se habría sido provocado por un grupo de trabajadores de la empresa Pomalca bajo la adminitración del grupo Oviedo, quienes quemaron un campo de caña de azúcar. El fuego se volvió incontrolable y se trasladó a las ruinas del complejo arqueológico, dañando parte de la estructura principal del recinto.

“Las pérdidas son irreparables y los culpables directos son la empresa Pomalca y la Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lambayeque por el estado de abandono del sitio, pues la falta de mantenimiento permitió la acumulación de hojas secas en techos inflamables que favorecieron el incendio”, manifestó Iganacio Alva, principal investigador de este patrimonio cultural.

No es la primera vez que la Administración de Oviedo atenta contra el patrimonio y el medio ambiente, hace un mes las aguas de la laguna Boro quedó contaminada por desechos de la fábrica Tuman.

 

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