Escribe Carlos A. Bedoya

Ya va quedando claro de dónde salía tanta plata para financiar la campaña fundamentalista cristiana #ConMisHijosNoTeMetas que desde fines del año pasado gasta millonarios recursos para promover el pánico sexual entre padres, madres y docentes de los escolares de la educación básica regular peruana.

La Dirección de Investigación de Lavado de Activos de la Policía (Dirila) ha detectado gracias a una investigación periodística de Wayka.pe, que la familia que controla y dirige Agua Viva, una de las iglesias evangélicas más grandes del país y de las principales promotoras de la campaña homofóbica aludida, registra un incremento patrimonial no justificado que incluye millonarias inversiones inmobiliarias. Por ello ha pedido a la Fiscalía que inicie la investigación.

Se trata del “apóstol” Peter Hornung, su esposa la “profeta” Mirta Lazo, y el hijo de ambos, el pastor Sergio Hornung, más otros familiares consanguíneos y por afinidad que se han vuelto ricos desde que tomaron el control de Agua Viva a fines de los noventa. Nada más con el Coliseo Amauta, que fue comprado y recomprado entre varias personas jurídicas vinculadas a la iglesia y a los Hornung, se han movido seis millones de dólares. Pero esa es solamente la punta de la madeja de una enorme prosperidad que más que de teología sería de procedencia ilícita.

No es la primera vez que Agua Viva enfrenta escándalos. A mediados de los noventa, la iglesia se dividió porque su pastor principal, Juan Capurro, fugó con la esposa de otro de los pastores, creando una crisis que algunos incluso vincularon a manejos turbios de los dineros de la comunidad cristiana.

A partir de eso, los Hornung tomaron la dirección de la iglesia y la convirtieron literalmente en una máquina de hacer plata invirtiendo en grandes predios. El problema es que habrían confundido su bolsillo con el de la iglesia con el cuento de que Dios te prospera solo por ser cristiano.

Abrazaron una polémica metodología llamada la “Visión de los 12” (hoy descartada) que consistía en que cada miembro de la iglesia era una especie de Jesús que tenía a sus doce apóstoles, y a su vez cada apóstol era otro Jesús con otros doce y así sucesivamente. Lógicamente, la punta de esa pirámide era la familia Hornung. Ello les permitió crecer mucho, garantizar los diezmos y las donaciones, y mantener su liderazgo.

Volviendo a la campaña #ConMisHijosNoTeMetas, la Dirila tendría que investigar todas las fuentes de financiamiento de la gran cantidad de material publicitario, eventos, spots, conciertos, marchas y piquetes, carteles en centenares de puentes e incluso hasta enormes paneles en varias ciudades.

Así, entre las organizaciones que también tienen que pasar bajo el ojo de la policía especializada tenemos a “La Casa del Padre” de los Pastores Aguayo, el Movimiento Misionero Mundial del ultra radical Pastor González (el que pide matar a las lesbianas), y a la propia Alianza Cristiana y Misionera donde milita el pastor y congresista Julio Rosas. Todos ellos también han visto crecer su patrimonio velozmente y junto a los Hornung de Agua Viva son promotores de #ConMisHijosNoTeMetas.

Estos casos de negociados de fe, no solo se ven en el Perú. América Latina está plagada de iglesias que prometiendo vida eterna, generan más bien fortunas eternas para los clanes familiares que las dirigen.

*Columna publicada en la edición impresa de Diario Uno

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