El que fuera por muchos años el principal centro de espectáculo de la capital, el Gran Teatro Auditorio Amauta, ha sido convertido en uno de los lugares de adoración evangélica más grande del país por la familia Hornung Lazo, fundadora y dirigente de la Comunidad Cristiana Agua Viva. Los pastores también han destinado el inmueble para promover eventos del colectivo “Con mis hijos no te metas” y actividades proselitistas para las candidaturas presidenciales de Luis Castañeda Lossio en 2011 y Keiko Fujimori en 2016.

Carla Díaz / Graciela Tiburcio
Investigación WAYKA

Varios millones de dólares han transitado por las arcas de la Comunidad Cristiana Agua Viva desde que sus fundadores iniciaron sus actividades hace 32 años, cuando pagaban un modesto alquiler por el local del cine El Pacífico, en Miraflores, y reunían apenas medio centenar de seguidores; hasta comprar en 2009 el famoso coliseo Amauta de 37 mil 638 metros cuadrados, mediante una operación que era poco conocida hasta hoy incluso por sus propios seguidores.

La iglesia, que se opone a la educación sexual integral en los colegios y la igualdad de género como integrante del colectivo “Con Mis Hijos No Te Metas” y que también reclamó el indulto para el ex mandatario y actual reo Alberto Fujimori, condenado por violaciones a los derechos humanos, pagó 6 millones de dólares por el famoso establecimiento.

“Es una de las compras más importantes que ha hecho una iglesia evangélica desde los años 80. Agua Viva es una de las comunidades que más ha crecido en el Perú”, reconoció Víctor Arroyo Cuyubamba, director del Concilio Nacional Evangélico del Perú (Conep), al que también pertenece la iglesia.

Ninguna otra comunidad evangélica es dueña de un local como el que tiene Agua Viva, cuyos principales dirigentes son los autodenominados apóstol Pedro Hornung Bobbio y su esposa la profeta Alda Mirta Lazo Ríos, también ex congresista de la República en el periodo 2006-2011 por Restauración Nacional e impulsora de la Ley de Libertad Religiosa, que otorga desde hace algunos años una serie de beneficios económicos a las iglesias evangélicas y cristianas.

De izquierda a derecha: Alda Mirta Lazo (excongresista por Restauración Nacional), Pedro Hornung Bobbio (fundador de Agua Viva), Carla Strombeck (actual pastora principal de la iglesia)  y Sergio Hornung (pastor principal e hijo de Mirta y Pedro) durante una ceremonia. Imagen: Twitter Sergio Hornung

Pero la Iglesia Agua Viva no solo se dedica a los negocios inmobiliarios -al coliseo Amauta se suman por lo menos otros 5 locales propios en Lima y 25 sedes en regiones- sino que sus pastores ponen especial énfasis en la política y están ligados principalmente al fujimorismo.

En la actualidad, el presidente de la Comisión de Ética del Congreso, Juan Carlos Gonzales Ardiles, es pastor de Agua Viva y congresista por Fuerza Popular. En mayo del 2013, el Hornung Bobbio solicitó junto a otros pastores evangélicos mediante una carta a Ollanta Humala, el indulto para Alberto Fujimori, expresidente sentenciado por delitos de lesa humanidad. Además, los dirigentes de Agua Viva cedieron el Amauta para firmar un compromiso con la entonces candidata Keiko Fujimori en 2016 y  para promover la candidatura presidencial de Luis Castañeda Lossio, actual alcalde Lima, en 2011.

Keiko Fujimori en el Coliseo Amauta firmando un acuerdo en contra de la unión civil por parte de parejas LGBTI y la despenalización del aborto en casos de violación sexual, cuando era candidata presidencial en 2016. Estuvieron presentes diversos grupos evangélicos, incluida Agua Viva. Imagen: Facebook Coordinadora Cívica Pro Valores.

Compra del Amauta

La unidad de investigación de Wayka consiguió documentar la operación inmobiliaria que le permitió a Agua Viva adquirir el coliseo que durante muchos años fue propiedad del empresario de televisión Genaro Delgado Parker, quien perdió el inmueble debido a deudas económicas con el Banco Wiese Sudameris -hoy Scotiabank- entidad que poco después remataría el Amauta por vía judicial en 2009. Ese año, Agua Viva compró el inmueble mediante una operación en la que intervino decisivamente el administrador de empresas y fundador de Agua Viva, Pedro Hornung Bobbio.

 

Banda de Agua Viva cantando en el inicio del servicio dominical de la iglesia, todos los servicios inician con la presentación musical . Imagen: Facebook Comunidad Cristiana Agua Viva.

 

La serie de operaciones que dejaron al Amauta en manos de Agua Viva no son fáciles de digerir y levantan sospechas. Los documentos conseguidos por Wayka en Registros Públicos indican que el 27 de diciembre de 2007, Scotiabank entregó los derechos de la acreencia del Amauta -que además del auditorio central incluye cinco lotes aledaños- a la empresa Servicios, Cobranza e Inversiones (SCI), para que procediera a la venta del local y así recuperar sus fondos.

El 22 de mayo de 2009, Agua Viva, representada por Pedro Hornung, suscribió con SCI un contrato por 6 millones de dólares donde esta se comprometía a comprar el coliseo mediante subasta para Agua Viva. El 21 de julio del mismo año, el Poder Judicial convocó al remate del Amauta, presentándose como único postor SCI, que finalmente adquirió el local por 4 millones 290 mil dólares, el que luego pasó a manos de la iglesia.

 


“¿Cómo consiguió Agua Viva el dinero? Por decir lo menos, esta es una operación opaca y corresponde una fiscalización”, declaró a Wayka una fuente de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), que aceptó revisar la documentación de Registros Públicos a condición de no ser identificada.

Para buscar una explicación sobre el origen de los fondos, Wayka formalmente solicitó a Agua Viva entrevistar a Sergio Hornung Lazo, actual pastor principal de la iglesia e hijo de los fundadores, Pedro Hornung y Mirta Lazo, pero este se negó a responder.

Arturo Arias Schreiber Lazo, integrante del área administrativa del Amauta y primo de Sergio Hornung, fue el único que declaró sobre los medios con los que Agua Viva financia sus actividades y solo lo hizo en términos generales. “La iglesia se mantiene por las ofrendas y diezmos de las personas que asisten a los servicios. No recibimos financiamiento extranjero ni de otras iglesias”, manifestó.

 

Asistentes de Agua Viva rezando durante la ceremonia dominical que se realiza en el Coliseo Amauta. Imagen: Facebook Comunidad Cristiana Agua Viva.

   

“Lo que le sucede a tus pastores, tarde o temprano te llegará a ti. Lo mejor está por venir. (…) Damos gracias por todos los locales que tenemos” proclamaba Sergio Hornung Lazo, mientras cientos de feligreses levantaban las manos donde aferraban monedas o sobres con dinero que estaban a punto de entregar. Era la hora del diezmo.

“Cada vez que entrego un diezmo, Dios me retribuirá en el trabajo, eso es lo que dicen los pastores. Por eso yo cumplo con el diezmo, a pesar de mis gastos familiares y los moderados recursos económicos que poseo, y asisto todos los domingos al Amauta para escuchar la prédica”, comentó Hernán Cortés, acompañado de su esposa y sus tres hijos, un feligrés de Agua Viva que asiste al servicio de los domingos desde hace dos años.


Hernán vive en Ventanilla. El fundador de Agua Viva, Pedro Hornung Bobbio, reside en La Rinconada, una zona exclusiva de La Molina, junto con su esposa, la ex congresista Alda Mirta Lazo Ríos. Sergio Hornung y su cónyuge Carla Strombeck, también pastora de Agua Viva, residen en el mismo distrito.

Reunión de Agua Viva realizada en el local de Risso.. Imagen: Facebook Comunidad Cristiana Agua Viva


La ruleta de Agua Viva

Pero aquí no quedan las transacciones con el Amauta por parte de Agua Viva. Una vez que Hornung Bobbio se hizo de la propiedad del coliseo, procedió a efectuar otras operaciones que merecen explicación.

El 21 de julio de 2010, Agua Viva hipotecó el Amauta al Scotiabank por 5 millones 946 mil 301 dólares. Al día siguiente, la iglesia firmó un contrato de usufructo del coliseo por 30 años con la organización no gubernamental Impacto Perú, representada por José León Tang, donde la ONG pagaría a la comunidad cristiana una renta de 10 mil dólares mensuales, con un adelanto de 20 mil dólares, por el uso de las instalaciones del centro de convenciones. Era un negocio entre socios, León Tang también era integrante del consejo directivo de Agua Viva, así como dicha ONG es dirigida en la actualidad por Alda Mirta Lazo, fundadora de Agua Viva.

Extrañamente, el 24 de agosto de 2010, Pedro Hornung firmó un contrato de compraventa del Amauta, que no tenía ni un año en manos de la iglesia, por 5 millones de dólares a la Asociación Cultural Ondas del Pacífico, propietaria de una radioemisora donde Hornung Bobbio también es vicepresidente. Según el contrato, a la firma de la escritura pública, Ondas del Pacífico le pagó a Agua Viva 500 mil dólares de adelanto.

Sin embargo, dos meses después, el 28 de octubre del mismo año, Agua Viva volvió a vender el Amauta por el idéntico monto de 5 millones de dólares, esta vez a la Asociación Centro Cristiano y Misionero Palabra de Vida, que se encontraba bajo la presidencia de Manuel Gutiérrez Espinoza. Dicha asociación consigna como dirección la avenida César Vallejo 442, en Lince, que también es una de las sedes de la Escuela de Liderazgo de Agua Viva.

Local de Agua Viva ubicado en la Av. César Vallejo 442, Lince. Imagen: Wayka

“Parece tratarse del ruleteo de una propiedad con la finalidad de que no se detecte algo o a alguien. Comprar una propiedad para que luego pase de mano en mano entre conocidos del comprador, o empresas o entidades con la que este se encuentra relacionado, es típico de actividades sospechosas”, señaló una fuente de la Sunat familiarizada en operaciones de fiscalización tributaria.

Para Janet Briones Muñoz, procuradora de Lavado de Activos, compras de locales grandes y signos de riqueza exterior en actividades donde no hay fiscalización o rendición de cuentas, califican como indicios de lavado de activos y pueden iniciarse investigaciones preliminares.

“En cada caso varían (los indicios), pero lo más común son los signos exteriores de riqueza, la compra y venta de inmuebles, que los inmuebles se vendan sucesivamente a personas extrañas pero terminen a nombre de familiares o también de una ONG que es de un familiar”, explicó.

Procuradora de Lavado de Activos, Janet Briones. Imagen: Perú21

Fiscalización y prevención

¿La ley permite a una comunidad evangélica hacer una millonaria inversión sin declarar su origen?

Briones Muñoz también comentó a Wayka que tienen en investigación en la Procuraduría de Lavado de Activos algunos casos vinculados a entidades religiosas precisamente por inversiones en inmuebles.

“En este tema sí nos han llegado algunos casos, es una actividad que se presta al lavado de activos porque se solicita dinero. Donde hay dinero es un ambiente propicio para que haya lavado de activos. ¿Por qué se detecta? (…) Porque personas religiosas que se supone reciben donaciones y que no tienen empleo, de pronto aparecen adquiriendo bienes, ese es un primer indicio, ¿de dónde está apareciendo (el dinero)?”.

Para Mery Bahamonde, ex asesora de la Sunat y abogada tributarista, “las entidades religiosas (como Agua Viva) se encuentran obligadas a declarar sus ingresos mediante declaraciones mensuales y anuales, a pesar de que se encuentren exoneradas del pago del Impuesto a la Renta. La Sunat puede y debe fiscalizar entidades religiosas de cualquier credo”.

¿Las autoridades fiscalizan de dónde provienen los millones de dólares de iglesias como Agua Viva que realizan grandes inversiones inmobiliarias? ¿La SUNAT fiscaliza la legalidad de las transacciones y evita que la fe de muchos sea el negocio que enriquece a unos pocos? En las siguientes entregas indagaremos más a fondo sobre el dinero que mueve la fe en el Perú.

 

 

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