Escribe Jorge Mora – Psicoterapeuta, psicólogo comunitario

En realidad los padres se desorientan, es casi un abuso contra ellos también. Hay que estar atentos. Una de las primeras características del abuso sexual es que la víctima presenta un cambio repentino de humor. Ante una señal así los padres deben inmediatamente ver la forma de averiguar a qué se debe la diferencia. Los abusos sexuales mayormente se dan con personas muy cercanas, la literatura nos dice que aproximadamente en el 80-85% de casos, el abusador era conocido para la víctima, incluso de su propio círculo familiar.

Cuando el abuso es un hecho y la víctima cuenta lo ocurrido, es importante hacerle sentir que no es el o la culpable. Si hay daño físico hay que buscar ayuda médica inmediatamente y asegurarle que se hará todo lo necesario para que esté bien y que el abusador será sancionado. Crea lo que le cuenten. Los niños y las niñas no inventan casos de abuso sexual. Es importante que sienta que cuenta con una persona que le cree y lo escucha. Hágale saber que ha hecho muy bien en contarlo, que es bueno vencer el temor y que no le va a pasar nada.

Muchas veces la tendencia familiar es a tratar de “olvidar” el asunto, creyendo que así la víctima estará mejor y que con el tiempo olvidará lo ocurrido, en especial si es pequeña. Pero eso no es así, las investigaciones han demostrado que estos hechos nunca se olvidan y si no son tratados adecuadamente en su momento tendrán una profunda repercusión en la vida futura de la persona.

De no ser posible la ayuda especializada, hay que recurrir a alguna persona de confianza que sabemos será una buena consejera. Hay que denunciar el hecho, hacer presión por nuestros derechos, en la policía, en la fiscalía de la familia. Guardar silencio es proteger a un abusador que probablemente logre más victimas dentro o fuera de la familia.

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