El partido republicano (GOP) de Trump en el congreso norteamericano ha presentado un plan de reforma tributaria que es un enorme regalo para los super-ricos. Quieren rebajar el impuesto a las ganancias empresariales de 35% a 20%, lo que tiene un costo fiscal de 2,5 trillones de dólares: 2’500,000´000,000.

También eliminarían el impuesto federal a las herencias, que actualmente deben pagar quienes heredan más de 5,5 millones de dólares. Así, a un mega-heredero, quizás como los hijos de Trump que podrían recibir unos 3,000 millones de dólares, esta ley les regala nada menos que 1,200 millones de dólares de menores impuestos. Este impuesto a la herencia es pagado en un 90% por el 10% más rico, y en un 25% por el 0,1% más rico de los Estados Unidos, casi ningún agricultor o pequeño empresario paga este impuesto.

Con este plan se haría de la mayor entrega de recursos a los super-ricos que se ha visto en la historia. Hay que recordar que en Estados Unidos se concentran los billonarios del mundo: son un total de 563 personas con una riqueza conjunta de 2,8 trillones de dólares. Este super-regalo vendría luego de algunas décadas de enorme concentración de la riqueza en los Estados Unidos. El 0,01%, es decir, la diezmilésima parte de la población más rica en los EE.UU, ha pasado de tener el 3% de la riqueza en 1970 a tener el 11% ahora, casi cuadruplicando la porción de la torta que se llevan. En Europa el 0,01% más rico se lleva el 4% de la riqueza nacional: mucho y en alza, pero bastante menos que en Estados Unidos.

Para buscar limpiarse la cara del enorme déficit y aumento de la deuda que este regalazo tributario significaría, el plan de los republicanos y Trump corta algunos beneficios tributarios a la clase media como las deducciones de impuestos por gastos médicos, hipotecas e impuestos estaduales. Considerando todo ello, la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) estima que la propuesta del GOP aumentará la deuda nacional de los EEUU en 1,7 trillones en la próxima década. Otro think-tank, el Tax Policy Center, calcula que los “ingresos del gobierno federal caerán entre 2,4 y 2,5 trillones en la próxima década y unos 3,4 trillones hasta la segunda década”. Obviamente, lo buscarían compensar recortando brutalmente los gastos en salud y programas sociales y la ayuda al exterior (que ya es mínima).

En palabras de Nouriel Roubini, Trump es un “pluto-populista”, es decir, un plutócrata disfrazado de populista que no ha dudado en traicionar a quienes él engañó para que le dieran su voto. La buena noticia es que en recientes elecciones, la gente ha votado contra Trump en Virginia, new Jersey y Nueva York. Hay esperanza.

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