Foto: Andina

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Alexandro Saco – FOROSALUD

Con todas las observaciones que se le pueden hacer a la reforma educativa, en estos años se ha logrado trasmitir la prioridad que significa la educación pública de calidad y la necesaria regulación de la privada. En salud, a pesar de nuevas normas y de un prepuesto casi duplicado en los últimos años, no se han logrado cuajar medidas idóneas ni liderazgos.

La educación muestra ciertos indicadores en la orientación adecuada como los resultados PISA; si bien en salud los indicadores son más complejos de medir, la sociedad no percibe una mejora, por lo que defender el sistema público es casi una inmolación, más aún con la corrupción rampante que alberga. Pero no hay caso, el sistema público debe defenderse, pero para ello hay que hacer que funcione.

Foto: Andina

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No hay que inventar, así como en educación hay modelos y rutas, en salud también. Primer nivel de atención con equipos de salud familiar responsables de dos mil personas; centros de salud equipados con capacidad de tener análisis rápidos; reordenar la gestión del sistema haciendo que los más capaces y con liderazgo asuman las direcciones; crear un sistema de información nacional e interconectar y facilitar el acceso a las atenciones. Todo ello poniendo por delante la igualdad en la prestación que dan SIS y ESSALUD para progresivamente integrarlos.

En educación el debate se ha des-gremializado siendo el educando el centro; cuando en salud debatamos sobre los pacientes y usuarios habremos iniciado el cambio de chip. El día en que la salud, como en educación hoy, movilice a amplios sectores de la sociedad las cosas comenzarán a moverse.

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