Raúl Ortiz, editor de Godard! nos hace una reseña de ‘Rosa Chumbe’, película peruana próxima a estrenarse.

Rosa Chumbe narra la historia de una mujer policía que divide su tiempo entre apuestas en casinos decadentes acompañada de alcohol y la observación de un programa cómico de alcance popular. En medio de estas “entretenidas actividades” está el cuidado de su nieto, un bebé que por ratos la saca de vida dura que lleva, poniendo a prueba su paciencia y tolerancia.

La película encuentra un rumbo distinto cuando los pocos ahorros que guarda bajo el colchón son robados por su hija a fin de hacerse un aborto. Una serie de giros argumentales derivarán en un final inesperado poniendo en tela de juicio temas como la fe, la redención y la condición humana.

Relayze ha logrado unir con éxitos dos extremos que parecen irreconciliables a primera vista: el realismo marginal y la fantasía con fondo religioso. El director edifica un personaje lleno de matices e instala pequeñas luces a situaciones complejas, autodestructivas y rutinarias. Ese entramado es la esencia de la película. La transformación de Rosa no sería posiblesi el dolor o el sufrimiento no calaran tan hondo en el propio personaje.

Rosa es un paradójico simbólico de la marginalidad. Si de día es una agente del orden que reniega de su monótono trabajo administrativo, de noche adquiere a partir de la ingesta de una botella de ron donde ahoga sus desdichas. Es decir, representa la ley pero se siente fuera de ella. Y no hace nada para revertir la situación, ni lo hará. El desdén que la gobierna no es una actitud impuesta o antojada, es el reflejo de un sistema opresor que no le otorga mayores oportunidades y que es asumido con naturalidad.

Liliana Trujillo es la piedra angular sobre la que se levanta el filme. Ella no actúa, trasciende. Y  es ese sentido de trascendencia el que la lleva a un estado de naturalidad que sorprende. En tiempos donde la imposición de estereotipos emerge como hongos en gran parte del jardín de la cinematografía peruana, Trujillo nos brinda una actuación difícil de superar que se decanta por la expresión no verbalizada con actos cotidianos completamente creíbles. Trujillo no necesita ser ordinaria o grotesca para reflejar la esencia del barrio. Mucho menos ensuciar las escenas más duras con parlamentos innecesarios si quiere mostrar energía o autoridad.

Las frases hechas y los lugares  comunes, las mentadas de madre de utilería y las puteadas artificiales no tienen lugar en la protagonista, no caben. Una mirada, un escupitajo, un golpe, dicen más, comunican mejor. Se nota que hay un conocimiento profundo de idiosincrasia popular por parte de Relayze. Caminar la calle no es un ejercicio que hagan muchos directores. Trujillo absorbe eso y lo materializa. No en vano ganó el premio a Mejor Actriz en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente-BAFICI.

Rosa Chumbe es una película con el término justo. Tanto en duración como en la resolución de la trama principal y las subtramas secundarias. No redunda y cierra rápidamente los conflictos centrales. Tampoco aspira a ser una cinta correcta. Lo que se muestra es suficiente. No atiborra de escenarios desalentadores para reforzar su contexto, ni aplica el formato de cine miseria que tanto llama la atención a los programadores europeos cuando ponen el ojo en el cine latinoamericano.

La ópera prima de Jonatan Relayze es una de esas raras avis que aparecen cada cierto tiempo y que debemos ver para encauzar nuestros cuestionamientos acerca de las instituciones, la fe y el lugar del ser humano en el mundo.