Catorce millones de peruanos y peruanas laboran en condiciones precarias y con derechos recortados

Escribe Armando Mendoza, economista e investigador de Oxfam en Perú

Llegamos a otro primero de mayo, día del trabajo. Un nuevo aniversario de las luchas y conquistas laborales. Una fecha para conmemorar, pero también para recordar que la gran mayoría de trabajadores peruanos tiene poco que celebrar. Y es que el panorama del empleo en nuestro país está marcado por la precariedad y derechos recortados.

Si bien durante el periodo de fuerte crecimiento económico que registró el país, entre los años 2003 al 2013, mejoraron moderadamente algunos aspectos del empleo: aumentó la oferta de puestos de trabajo, creció la formalización y se elevaron las remuneraciones, estas mejoras fueron modestas e insuficientes para revertir el impacto de décadas de retroceso y deterioro de la calidad del empleo.  El Índice de Avance de Lucha contra la Desigualdad que recientemente público Oxfam en Perú encontró que una década de crecimiento sostenido de la economía no cambio la realidad de un mercado laboral caracterizado por profundas carencias y desigualdades.[1]

Apenas uno de cada cuatro empleos en el Perú es formal, menos de la mitad de los trabajadores tiene protección previsional, y menos de uno de cada veinte trabajadores está cubierto por algún sindicato o asociación con capacidad de negociar colectivamente con su empleador.[2] Asimismo, el estancamiento del valor real del salario mínimo es otro elemento que expresa críticamente la precariedad del empleo en el país. Actualmente, el valor adquisitivo real del salario mínimo es apenas la mitad de lo que era en el año 1980 (hace más de treinta años), alcanzando a cubrir poco más del 50% del costo de la canasta básica familiar.

Al año 2014 se calculaba que apenas el 13,7% de la Población Económicamente Activa (PEA) en el Perú tenía lo que se podría llamar un “empleo decente”.[3] Así, se estima que solo una de cada siete personas económicamente activas en el Perú cuenta con un trabajo que le provee las seguridades y beneficios más básicos que la ley reconoce.[4] El resto de la población trabajadora, es decir, 14 millones de peruanos y peruanas, labora en condiciones precarias y con derechos recortados.

Diversas razones han contribuido al estancamiento de la calidad del empleo en el Perú. Sin embargo, es importante destacar el negativo rol que han jugado los gremios empresariales en bloquear la mejora de estándares laborales. Así, desde el poder económico se ha impuesto una agenda basada en flexibilizar y eliminar regulaciones, reduciendo los derechos y beneficios al trabajador. La justificación es la creencia equivocada de que solo desregulando se puede generar más empleo.

Con el fin del auge económico el panorama se ha vuelto aún más incierto. Los próximos años serán críticos, pues estarán marcados por un menor crecimiento y una baja generación de empleo. Ante ello, el desafío de promover los derechos y la justicia laboral en el Perú se torna más difícil. En un escenario de desaceleración económica suelen aumentar las presiones de los sectores empresariales para flexibilizar normas y regulaciones, incluyendo las laborales. La falsa disyuntiva entre la generación de empleo o el respeto a los derechos del trabajador no ha sido aún superada, lo que incrementa la desigualdad económica y social.

Los desafíos de mejorar la productividad y competitividad de la economía peruana no pueden basarse en castigar al trabajador, rebajando sus condiciones de vida. Hay evidencia de que el deterioro de los derechos laborales, lejos de dinamizar el crecimiento, genera el efecto contrario.

Alcanzar el empleo digno es una vieja aspiración de generaciones de trabajadores peruanos. Es una tarea pendiente, pospuesta y desatendida repetidamente por las políticas públicas, pero que hoy, más que nunca, es urgente y necesaria alcanzar, si pretendemos convertirnos en un país que se caracterice por un desarrollo sostenible e inclusivo.

[1] RedLat y Plades (2016). Informe. La situación del trabajo decente en el Perú al 2014: Pocos avances y muchos desafíos. Recuperado de http://www.redlat.net/site/wp-content/uploads/2016/06/peru-trabajo_decente.pdf [consulta: 12/1/2017]. | [2] De acuerdo con lo definido por el experto en temas laborales, Julio Gamero, el empleo decente incluye cinco condiciones mínimas: (a) contrato laboral o el negocio está registrado, (b) ingresos mayores al salario mínimo, (c) jornada laboral como máximo de 48 horas semanales, (d) tener seguro de salud, y (e) estar afiliado a un sistema de pensiones. | [3] Oxfam (2017). Brechas Latentes: Índice de Avance contra la Desigualdad – Perú 2016. Recuperado de: https://peru.oxfam.org/policy_paper/reducci%C3%B3n-de-la-desigualdad-se-encuentra-congelada | [4] Hacia el 2012 la OIT estimaba que los sindicatos apenas daban cobertura al 4,2% de los trabajadores, muy por debajo del promedio de la OCDE, incluyendo países como Chile y México, donde la cobertura sindical alcanza al 15,3 y 13,6% respectivamente.