Jesús Cossio comenta el cómic peruano estilo manga, «Rosa Cuchillo», adaptación gráfica hecha por Daniela Gamarra de la novela de Óscar Colchado Lucio y publicada por Penguin Random House (2021). #WaykaOpiniones

Este cómic adapta la excelente y sentida novela de Óscar Colchado sobre una madre que busca a su hijo muerto en una reyerta senderista peregrinando los tormentosos y fantásticos caminos del inframundo andino. Es un cómic de unas 80 páginas que abrevia la novela tratando de mantener el hilo narrativo original.

Primero, los aciertos. Daniela Gamarra tiene buena mano para los trazos y por lo menos en este volumen nos hemos ahorrado algunas chapuzas que otros dibujantes que pasan de la ilustración al cómic cometen al descuidar el aspecto secuencial propio de este medio. Hay una indudable deuda con el manga que cuando mejor fluye en este libro deja viñetas expresivas y presta dinamismo a lo narrado. La adaptación ha tratado de seguir el argumento de la novela y eso se logra mejor en los primeros episodios. Daniela Gamarra no tiene miedo a componer con planos tanto en viñetas como en páginas, y en un cómic en el que no hubiera tenido que apretujar los textos, creo que el resultado hubiera sido más auspicioso. Igualmente la estilización de cabellos (flotando algunos, encrespados otros) como de ropas/ropajes permite crear cierto ambiente sobrenatural indispensable. En ese sentido es adecuado también el uso del rojo como único color, aunque añadiéndole matices y acaso en un papel mate que lo hiciera menos brillante hubiera resultado mejor.

Ahora bien, la principal crítica es que la novela de Colchado resulta estupenda porque cuenta el horror del Conflicto Armado Interno de manera muy humana mientras nos hace recorrer el más allá andino, abundante en símbolos y criaturas poderosas — esa riqueza se pierde en una adaptación tan breve. No es que el cómic deba adaptar al pie de la letra la novela, pero hay episodios apenas reducidos a una o dos páginas que merecían mucho más por su fuerza expresiva. Menciono uno, el más evidente: la catarata de almas en el Wiracocha, espléndido pasaje en la novela, aquí se muestra en dos muy discretas viñetas.

Si bien la ilustradora muestra habilidad en el estilo manga, en más de una ocasión la influencia de ese estilo se convierte en demasiado derivativo de la imaginería de Akira. Además, la representación de los personajes no es del todo idónea, pues entre los miembros de Sendero Luminoso vemos cabellos claros que sugieren personajes caucásicos (aún cuando la autora haya querido representar solamente diferencias de tonos en cabellos), y los uniformes y armas podrían haber sido resueltos con más apego al realismo de época (se ven pistolas calibre 45, propios de las series policíacas; lo usual eran revólveres). Entiendo que esta adaptación ha optado por obviar las partes introspectivas (elección válida) pero siento que en la novela esas partes, como los fragmentos de la historia de algunos personajes, son las que le dan a Rosa Cuchillo ese sabor inolvidable.