Por Mirtha Vásquez

“Necesitamos su apoyo en las partes altas, con plásticos y alimentos, no tenemos nada” «llueve, estamos muriendo de frio«. Es el mensaje que recibimos ayer, antes de la medianoche, de una mujer líder de Bambamarca. Cientos de campesinos, han decidido apostarse en el Cerro Corona, frente a la minera Gold Fields, a 4000 m.s.n.m., en un acto desesperado de protesta. Como lo venían anunciando hace varias semanas, la provincia de Hualgayoc- Bambamarca, en Cajamarca, inició el 6 de febrero un paro indefinido

No son radicales, violentistas antimineros, es un pueblo desesperado que vive hace años entre montañas y ríos contaminados, que tienen plomo en la sangre, que no tienen agua para consumir, y que no solo tiene que soportar la indiferencia insultante de un Estado que mientras ignora indolentemente su situación, le sigue entregando su territorio a las mineras que históricamente los han contaminado y siguen dañando lo poco que les queda. 

La minería existe en esta provincia desde hace 200 años, y de aquello solo ha quedado como herencia, pobreza y daño ambiental. En Hualgayoc subsisten más de 1000 pasivos ambientales dejados por las anteriores compañías mineras que operaban por socavón. Los pasivos ambientales han contribuido y siguen causando graves daños en el agua, en la salud de los habitantes, en los cultivos, etc.  Los gobiernos no se han preocupado por sanear los mismos, pero sí por volver a concesionar estos territorios a nuevas compañías mineras.

Casi el 100% de la superficie de la provincia de Hualgayoc está concesionada para esta actividad y actualmente operan más de tres compañías importantes sobre unas 3000 hectáreas de terreno que les quedaba.  417.300 onzas de oro, 640.000 onzas de plata y 23000 TM de cobre se explotan provocativamente frente al dolor de un pueblo que se mantiene enfermo y soportando la contaminación.

Son ya años de lucha, de protesta de la gente, marchas y paros para llamar la atención del Estado. Solo así en el 2012, lograron por primera vez que el Ministerio de Salud ordenara tamizajes aleatorios para determinar si la población estaba contaminada. Un primer grupo de 309 personas fueron muestreadas, el 100% resultó positivo para plomo en la sangre; pero nadie lo supo, se escondieron estos resultados (para evitar el conflicto dijeron) y solo años después salieron a la luz los mismos.  

Sí, este Estado indolente sino criminal, ha negado a las víctimas del progreso, incluso el derecho a saber que estaban contaminadas. En el 2016, trató de subsanar su “insignificante” falla, declarando el Estado de Emergencia Ambiental en esta zona, producto de ello ordenó que se retomaran los muestreos de sangre a la población.  372 personas más fueron objeto de análisis, nuevamente el 100% de las mismas dieron positivo a metales pesados. El Estado no cumplió con los otros compromisos hechos en esta Declaratoria, la atención de salud, el saneamiento de pasivos y la investigación de los actuales impactos, se han incumplido. 

El 16 de diciembre último, Gold Fields, una de las compañías transnacionales que opera hoy en esa misma zona, tuvo una falla en sus pozas de relave; cientos de litros de agua contaminada con tóxicos fueron a dar sobre varios poblados de esta provincia, cientos de truchas y animales menores resultaron muertos, y la gente no solo caminaba en medio de estos hediondos y peligrosos lodos, sino que perdieron cultivos y soportaron el daño de sus humildes bienes. Nadie los auxilió, no hubo ningún escándalo en el país. El Ministerio de Medio Ambiente ha recogido algunas muestras, pero no promete resultados hasta antes de ocho meses.

Cómo pedir paciencia a este pueblo nunca peor encontrado. El 5 de febrero concedieron un ultimátum, y convocaron al gobierno para dialogar; solo los ministros de Salud y el de  Energía y Minas se presentaron en Bambamarca para realizar nuevos ofrecimientos sin medidas concretas; el presidente Vizcarra -aunque estuvo en Cajamarca-, no tuvo tiempo  para pasar por esa estropeada provincia.

En este momento la gente ha tenido que bloquear vías para impedir el acceso a las mineras, han pernoctado en las alturas de los cerros en medio del frio intenso, otros marcharán hoy en el pueblo; mientras la policía armada se mantiene frente a ellos, esperando una orden para el ataque, para la dura represión contra aquellos que lo único que han hecho es pedir condiciones para seguir viviendo.