El problema de la mujer y la tierra, por Kely Alfaro
El Perú es un país agrario, por el nivel de empleo que genera y el abastecimiento al consumo nacional. Si el campo no produce, las ciudades no comen. Sin embargo, las políticas públicas implementadas como respuesta al COVID-19 por el Estado aún no generan impacto. Solo el 1% del presupuesto del Fondo de Apoyo al Sector Agrario se ha colocado; este fondo tiene como finalidad de dar préstamos para evitar la descapitalización de miles de productores agrarios.
Sumado a ello, también se tiene la importación de productos sin etiquetado y subsidiado que hizo el Estado en el marco del programa Tayta; con estas acciones y el actual contexto sanitario, cerca de 660 mil familias agricultoras peruanas podrían perder su producción. Pero… ¿cuál es la situación de la mujer rural o campesina en nuestro país que se agrava más con esta problemática?
Distribución desigual
La población peruana es ligeramente paritaria (51% es mujer y 49% es hombre). En el sector urbano sigue la misma tendencia y en el sector rural se invierte (49% mujeres y 51% hombres); sin embargo, según la ENAHO 2018 del total de personas que trabajan la tierra el 82% de propietarios son hombres frente a solo un 18% que está en manos de mujeres.
La tenencia de tierras en nuestro país es altamente asimétrica: cerca del 50% de los propietarios son dueños de minifundios y el 80% tiene incluso mucho menos de 5 hectáreas. Además, solo el 4% de los propietarios en el país tiene más de 10 hectáreas; es decir, como 14 estadios nacionales juntos para una sola persona. Imagínense la desproporción. En el caso de las mujeres el promedio de tenencia de tierra es 53% menor al promedio del hombre. Es así que, no solo es una distribución desigual en tanto propiedad y extensión del predio, también lo es de género.
Trabajo no remunerado
Las mujeres que trabajan la tierra se dedican sobre todo a actividades pecuarias, agrícolas y en menor medida a la explotación forestal, y lo hacen en la mayoría de los casos sin percibir salario. En general, en nuestro país, en el sector rural solo el 17% de las mujeres que trabajan perciben salario, el otro porcentaje -que es una amplia mayoría- lo hace prácticamente gratis.
Frente a estas disparidades urgen políticas agrarias y rurales que empoderen a las mujeres, no solo en sus actividades productivas; sino también en acceso a educación, servicios básicos como electricidad y agua; así como también promover la representatividad de la mujer rural en los diferentes espacios de gobierno. Apenas un porcentaje pequeño (7%) de mujeres ocupa cargos comunales en el país. La tierra y la gobernanza son aún lejanas para nuestras mujeres rurales y campesinas.
¡Tu apoyo es esencial para que Wayka continúe haciendo periodismo crítico contra la corrupción política y la desinformación de la prensa tradicional!
Nuestra independencia solo es posible porque no recibimos publicidad de empresas, ni financiamiento de políticos ni de ningún gobierno. En cambio, los seguidores como tú son el motor que sostiene nuestro trabajo.
Con tu aporte, defendemos los derechos humanos y la democracia para los peruanos de a pie; enfrentamos a políticos corruptos, empresas abusivas, la violencia contra las mujeres, la depredación ambiental y el racismo.








