Al momento que me siento a escribir estas líneas, los fujimorista y apristas deben estar en mil llamadas telefónicas, reuniones, tazas de café, cascabaleando de aquí para allá. Rabiosos. Desesperados. Están varios desfilando en medios, ensayando salidas, sinsentido, tratando de “limar lo espinoso de la espina”. Vizcarra los ha puesto en situación complicada sacando un conejo de la chistera hacia el final de un discurso ciertamente soso en gran parte, aunque les sigue dando aire. Así que ellos van a hacer lo que mejor han hecho los últimos tres años, y desde siempre: joder.

“No me importa si se perjudican 10 mil, 100 mil personas”, fue lo que dijo Keiko, según Yesenia Ponce, la congresista fujimorista que mintió una y otra vez respecto a sus estudios (su promoción de colegio ni siquiera existe) y la Comisión de Ética (“ética” es un decir) del Congreso la limpió. Una Comisión de voto fujimorista, por cierto.

En dicho audio de Ponce, su lideresa se estaba refiriendo al proyecto Chinecas. No le habría importado que muchos se vean perjudicados, con tal de joder; de no permitir que el país crezca. Solo para joder al Ejecutivo, para que no saquen ese proyecto.

Tal es el carácter del fujimorismo y sus socios apristas. O son ellos, o nadie. Nunca se trata del país, del bien común; sino de joder a otros, crear zozobra, de ir a sotavento adrede, y luego venir a ellos a cosechar votos… y una vez en el gobierno ya sabemos lo que hacen. Basta recordar que existe en nuestra Constitución la figura de la disolución del Parlamento de manera legal, porque fueron justamente los apristas quienes jodían todo el santo día a Belaunde y no lo dejaban gobernar.

Lo mismo hicieron con PPK (y no esto no significa que defienda a PPK, ni a nadie). Jamás intentaron vacar a PPK por sus presuntos lazos con la corrupción —que de eso tiene de sobra el fujiaprismo—, sino otra vez por lo mismo: joder.

Ya que estamos en clima deportivo, veamos otro ejemplo. Los apristas y la fujimorista Luz Salgado querían evitar que se realicen los juegos Panamericanos y Parapanamericanos 2019. Informa el diario ‘La República’: “El 13 de marzo del 2017, la bancada aprista, a través de Javier Velásquez Quesquén, presentó un proyecto de ley para derogar los decretos legislativos 1248 y 1335, relacionados a los Juegos Panamericanos, específicamente estos agilizaban el proceso de inversión y transferían al Ministerio de Transportes y Comunicaciones el proyecto para la preparación y desarrollo de Lima 2019”. Del mismo modo, Salgado declaraba que no debían realizarse, pues había otras prioridades. Y también está la entrevista del aprista Mauricio Mulder, con su estilo de matón ruidoso y torvo, diciendo “los Panamericanos no sirven para naaadaaa”. Pues bien, una vez más, todo por joder. Como los juegos van saliendo bien, en superlativo grado de frescura la aprista Luciana León dice que el crédito es del Apra, y la señora Salgado se hizo fotos bien en primera fila disfrutando de los juegos.

Joder es la consigna, y por ello le han promovido una riada de interpelaciones a ministros de PPK y Vizcarra, por tonterías, sin enfocarse en los problemas reales del país. Por eso andamos desde hace tiempo con el estribillo de “cuestión de confianza” en cuanta entrevista política hay en los medios. Tanto es su afán de joder, que ahora nos vemos en esta situación, donde probablemente se adelanten elecciones; aunque a ciencia cierta nadie sabe con exactitud qué va a pasar.

Se supone que la Historia enseña. Se supone. La Historia nos enseña y nos confronta con nosotros mismos, con lo que somos: nuestro pasado. Pero muchos no aprenden. La experiencia de la vida me ha llevado a la terrible certeza de que la gente no cambia. Como alguien explicó: Tal vez le echen sacarina al café en lugar de azúcar, pero a lo mucho es el mayor cambio. Es así que hace unos días estaba viendo la serie documental sobre el ‘Imperio Romano’. Cleandro, uno de los favoritos del emperador Cómodo, aprovechando que éste andaba de parranda, desvió los envíos de granos de Egipto para generar una hambruna y luego él regalar los granos al pueblo y quedar como salvador. Ello es más o menos lo que hace el fujiaprismo. La Historia enseña, y Vizcarra debió saber desde un inicio, desde que Keiko no fue a saludar a PPK, que jamás lo iban a dejar. Su divisa, repito, es joder. Solo buscan llevar al país al filo del abismo para querer luego ser ellos los salvadores. ¿Llevar un país a la destrucción a qué les suena? Es lo que hace el terrorismo.

Volviendo a Cleandro, no contó que la hambruna que desencadenó daría lugar a la peste y el pueblo casi lo lincha. Descubierta la jugada, sería el mismo emperador Cómodo, su querido amigo, quien lo asesinaría. Porque al final el pueblo se cansa. Porque bien dice José José que “nada es para siempre, hasta la belleza y el amor acaba”. Y si el amor se acaba, más aún la paciencia. Así que, francamente, el fujiaprismo ya cruzó la raya de lo permisible. Prueba de ello es que esos congresistas son insultados y despreciados cuando van a sus regiones. En su cara se lo dijeron a Moisés Mamani en Puno; “corrupto” y “lárgate de acá, sinvergüenza”, le gritaron a Tubino en Ucayali.

Ya han sido condenados por la Historia. Es la ordalía del pueblo. El veredicto de los sin voz. De los despreciados por esa masa putrefacta que es el Congreso. Y cuando los años pasen, y curvadas las espaladas puedan caminar por alguna avenida casi vacía, pasará alguien de lado, y tal vez los reconozca. Al verlo irse en lontananza, le comentará a su acompañante: “Ese es fulano que fue congresista, ¿te acuerdas, el corrupto?”.