Alvaro Meneses

A un día de presentarse en el Centro Cultural de la PUCP, los autores del documental ‘Historias de agua’, Gabriela Delgado y Juan Torres conversaron con Wayka sobre lo que les dejó la producción audiovisual que muestra el impacto de los pasivos mineros sobre las aguas y personas de Cerro de Pasco y La Oroya.

La publicista Gabriela Delgado, quien antes de ser activista ambiental se sentía el último eslabón del capitalismo encargado de crear necesidades a las personas, y el activista Juan Torres, cuyo imparcial acento oculta su peruanidad y confunde a su receptor de nacionalidad, cuentan las paradojas y las metáforas descubiertas a lo largo de la grabación del documental hecho ad honorem.

¿Con qué vacíos se han encontrado a lo largo del documental?

-Con la contradicción de la actividad económica bandera, un país minero por sobre todas las cosas y que ni siquiera tengamos políticas públicas para lidiar con las consecuencias ambientales, como con la salud de las personas. Cuánto nos da la minería pero cuánto cuesta remediar los daños ocasionados por la extracción de minerales, si en esa suma y resta vemos si el ejercicio es bueno, si estamos ganando como país o quiénes son los que se están beneficiando. Ya sabemos quiénes son los afectados, la pregunta es quiénes ganan -responde Gabriela.

Hay un momento clave en el documental en donde aparece PPK en La Oroya agitando a la gente para que marchen hasta el Congreso. Ese fragmento de video me motiva a preguntarles qué tan diferente ven al PPK de La Oroya con el PPK de Palacio.

-Ese meeting contra Doe Run fue en la primera semana de su gobierno, no había gran diferencia de lo que hacía en campaña, populismo. Fue el primer movimiento que hizo luego de aparecer haciendo ejercicios -recuerda Juan.

-Kuczynski tiene momentos bien raros, porque se empodera frente a situaciones específicas. En el debate con Keiko, por ejemplo, hubiera levantado la voz, ¿no? Cuando un periodista le pregunta por algún acto de corrupción, se enoja, pero ante las cosas que debería pronunciarse como presidente las pasa por agua tibia, como con el indulto, la huelga magisterial -empalma Gabriela.

-Un día antes del estreno del documental, PPK publica una foto en Facebook donde dice que se va a Argentina por nuevos tratados y que mi más sentido pésame a los cinco fallecidos en Manhattan. Son cosas fuera de contexto, teniendo una realidad tan visible, cosas tan importantes, siento que PPK sigue siendo el mismo de campaña -agrega Juan.

-Es como si le importara más los asuntos que no tienen que ver con el país. El tema de Venezuela, por ejemplo, cuando estaba la huelga de maestros, él sacaba al embajador de Venezuela en Perú y sus policías estaban bombardeando a los profesores. Sabemos que no se mueve por sentido común -complementa Gabriela resignada.

-Se desconecta de su realidad -remata Juan.

Los activistas Juan Manuel Robles y Gabriela Delgado presentando su documental ‘Historias de Agua’ en el Congreso de la República.

Yo como comunicador veo su documental como una vía para visibilizar un panorama en emergencia. ¿Cómo ven ustedes su trabajo?

-Creo que este documental está golpeando los cimientos de sensibilidad de las personas de manera distinta. Es un doble golpe, porque el documental logra no solo que nos humanicemos con la gente de Cerro de Pasco, La Oroya, sino también que nos humanicemos con nosotros mismos, porque esa agua Cielo que estás tomando probablemente también venga con arsénico y otros metales pesados -explica Juan.

Y es paradójico que a través del documental hayan ingresado al Congreso porque es como entrar al territorio enemigo donde encontramos al gobierno condescendiente con las mineras y a un Parlamento con mayoría fujimorista, con un gobernador regional como Teódulo Quispe en sus filas, a quién responsabilizaron de la contaminación minera en Cerro de Pasco.

-Fue una estrategia no pensada. Cuando el Congreso nos abrió las puertas, fue como llegar y levantar nuestra pancarta, esta vez una pancarta en forma de documental -confiesa Juan levantando los brazos como si tuviera un cartel en las manos.

-Lo que sentí fue que entraba con mi ‘pancarta’ y que esta vez no me tildaban de antiminera o tirapiedra. Esta vez no me caí ni me rompí el pie corriendo en la marcha. Esta vez estaba sentada dándole voz a la gente que todo este tiempo estuvo invisibilizada -continúa Gabriela levantando los brazos como Juan.

 

Una metáfora que uno se lleva del documental es la desgracia concentrada en una joya. ¿Qué otras metáforas descubrieron con ‘Historias de agua’?

-Claro. O sea, para que yo ame a mi esposo, ¿tengo que tener un anillo de oro? ¿eso tiene que representar? ¿Qué hay más allá de mi anillo de oro? Destrucción, muerte. ¿Es tan indispensable para mi vida tener una joya? Hay que involucrarnos un poco más con todas las cosas que están a nuestro alcance para ver la historia detrás de lo que compramos, usamos y exponemos -reflexiona Gabriela.

No quiero comprometerlos o presionarlos a cubrir todos los temas ambientales, pero luego de este documental, ¿qué tienen en agenda?

-Este fue el parto del documental, parto de elefante porque duró mucho (Risas). Y ahora estamos organizándonos para que el documental se conozca. Mucha gente de diferentes universidades nos han escrito, de la UNI, la de Lima, la USIL. A fin de mes nos presentamos  en Cerro de Pasco. En Chile también. Luego a Tarapoto. Y ya después ver hacia dónde nos lleva el viento audiovisual -termina de contar Gabriela emocionada.