Redacción Wayka

Una pareja de ancianos de 68 y 70 años, junto a sus hijos de 27 y 29 años, denunciaron que fueron torturados por la ronda campesina de Yanacancha en el distrito de Chumuch en la provincia de Celendín de la región Cajamarca. Los acusan de practicar brujería y la familia señala que la Comisaría de Chumuch se negó a registrar la denuncia.

El pasado 26 de enero, la pareja de adultos mayores fueron traslados hasta la base de la ronda campesina en Agua Santa que está ubicada a cuatro horas del distrito de Chumuch. Según el testimonio de los agraviados, los forzaron a caminar descalzos y, una vez en el lugar, los ancianos y sus hijos fueron golpeados y sumergidos en agua.

Además, señalan que se les colocó rocoto por el cuerpo y que los ancianos fueron obligados a arrodillarse sobre piedras. Todo ello con el fin de que confiesen dónde guardaban los instrumentos con los que practican brujería. Ya que, según la ronda campesina, la familia provocó un supuesto cáncer de próstata a otra persona.

Luego de dos días de estar cautivos, fueron liberados. Uno de los hijos acudió a la comisaría de Chumuch a poner la denuncia; sin embargo, no fue recibida por los policías. Al enterarse que la familia había intentado denunciar las agresiones, la ronda campesina amenazó a la familia de quemar viva a la madre.

El sobrino de la pareja acudió a la Fiscalía Mixta de Miguel Iglesias para denunciar las agresiones hacia sus parientes y la inacción de los policías. Recién cuando la Fiscalía ordenó a los efectivos de Chumuch que acudieran a las zonas de Yanacancha y Agua Santa para liberar a los ancianos y sus hijos, la policía procedió a registrar la denuncia.

Exigen investigación

Mediante un comunicado, la Defensoría del Pueblo exhortó a la Fiscalía Mixta del distrito de Miguel Iglesias que realice una investigación acorde al Protocolo de Estambul para la investigación y documentación eficaz de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

Según el artículo 1 de la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes, los actos de tortura aluden a: todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia.

Al respecto, la Defensoría puntualiza que, si bien los hechos fueron cometidos por ronderos, contaron con la venia de las autoridades policiales que «incumplieron sus deberes de protección de derechos e investigación del delito».