En un ensayo de los años 70, Laura Mulvey propuso una teoría sobre la generación del placer visual en el espectador, es decir, identificar características en las historias ideadas para un espectador masculino. Mulvey planteó cómo se venía logrando este placer en películas donde los hombres siempre eran las figuras más activas, productoras de sentido, y donde las mujeres solo eran portadoras o reproductoras de sus “mensajes”, o meros objetos eróticos, para ver y admirar.

En gran parte de la historia del cine, los personajes femeninos se hacen para “ser mirados”, mientras que los protagonistas masculinos surgen para que los espectadores se sientan identificados (los galanes, los comisarios, los espías, los superhérores, los soldados, los gladiadores, los villanos, etc.), es decir, primaría la mirada del héroe. Algunos ejemplos: el famoso cruce de piernas de Sharon Stone en Bajos instintos, los trajes sexys de Scarlett Johansson como Black Widow o la peruana Django 2: sangre de mi sangre, donde las mujeres son decorativas o asumen roles masculinos con el fin de “empoderarlas”.

Esta introducción se conecta con el estreno de Capitana Marvel, ya que a diferencia de otras películas con heroínas (La mujer maravilla, Superchica, o Elektra),  ha logrado abrir una vía para un cine de género (ciencia ficción, en este caso) pensado para las mujeres, niñas y adolescentes, donde no prima este fin supremo de la mayoría de películas: hechos (inconscientemente o no) para un público masivo masculino. Quizás esto haya sido la resistencia más hostil entre los espectadores hombres, como lo indican los comentarios misóginos en redes sociales, pese a que el cine nos ha dado por cuenta gotas relatos de superheroínas, y escasas oportunidades para que la fuerza, los superpoderes, y salvar a la humanidad dependan del ingenio y valor de una mujer. Y por fin tenemos una película donde la protagonista no tenga que enamorarse, sufrir el yugo paterno o vivir un romance a escondidas. No, la película trata lo mismo que la mayoría de épicas masculinas, la lucha del bien contra el mal.

El traje diseñado para Brie Larson, la relación con Fury (Samuel L. Jacskon), la amistad con la píloto Maria Rambeau, la atmósfera noventera libre de machos grunge o el escape de algunos estereotipos del género (maestro-aprendiz), ayudan a valorar la historia más allá de su contexto Marvel y del inevitable marketing anclado probablemente en un feminismo de autoayuda (Fury lavando platos, wow). ¿Podría decirse que Capitana Marvel es una película para mujeres? Sí y no, pero sí considero importante que en su propuesta se haya apelado a ir más allá del espíritu del #MeToo y se haya apostado por un personaje con tragedias personales como cualquier otro personaje martirizado del UCM. Podría ser una película para mujeres en la medida que no hay esa explotación del lado sexy usual de las villanas o heroínas, y como que tampoco hay esa usual sumisión de los personajes femeninos ante los clásicos organizadores del mundo.

La pareja de cineastas Anna Boden y Ryan Fleck, que ya vienen trabajando juntos algunos años, y que tienen largos de interés como Half Nelson, con Ryan Gosling,  han propuesto esta Capitana Marvel  como una “precuela”, dentro de la saga de las películas inspiradas en los cómics, lo que permite conocer algunos elementos del lado “humano” de la heroína (su deseo de ser piloto en un mundo de hombres), pero sobre todo ambientarla a mediados de los años noventa, la época de la generación X y de un nihilismo que la protagonista sabe romper. Los noventa, aquí de un espíritu pop y grunge que afianza la banda sonora, se convierten en el contexto ideal para que emerja esta superhéroe, como si ante tanta dejadez existencial y los ecos del Mellon Collie and the Infinite Sadness, se esfumaran de a pocos a punta de luchas alienígenas y de mujeres decididas.

¿Es acaso casual que en una de las peleas más importantes de Carol suene Just a Girl de No Doubt (soy solo una chica en el mundo/eso es todo lo que tú me dejarás ser) o que en el final suene un tema de la banda de Courtney Love, la vapuleada ex esposa de Kurt Cobain? Anna Boden y Ryan Fleck han plasmado no solo una historia de superhéroes dentro de la convención y dentro de lo propuesto hasta ahora por Marvel, sino que han logrado introducir algunos elementos nostálgicos y de actualidad sobre la agencia de las mujeres, y que funcionan como un feminismo dentro de lo mainstream, que le hace frente a paradigmas y estereotipos por años sin cuestionar.

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