Abancay: Más de 140 activistas del sur se articulan ante al régimen patriarcal y violento de Jerí

“No podemos ser gobernadas por quienes representan la violencia que combatimos. Por ello, uno de los de los lemas que se escuchó con fuerza fue ab0rto a la d1ktadura, una frase que sintetiza nuestro rechazo a las estructuras autoritarias, patriarcales y violentas que buscan callar nuestras voces y retroceder nuestros derechos”, afirmó Katya Jilapa, activista de Rimay Warmy Puno quien participó en el “Encuentro Macrosur Feminista y Diversx”. Abancay fue el epicentro donde se reunieron 140 activistas de 9 departamentos del país. 

Abancay, la ciudad de la eterna primavera, se convirtió del 16 al 19 de octubre en el epicentro de la resistencia feminista del sur. Más de un centenar de mujeres y diversidades de Arequipa, Apurímac, Ayacucho, Cusco, Madre de Dios, Huancavelica, Moquegua, Puno y Tacna se reunieron en el Encuentro Feminista Diversx del Macro Sur, un espacio de articulación y reflexión política que exigió justicia, autonomía y buen vivir frente a las violencias estructurales y el régimen autoritario de José Jerí.

Como movimiento no podemos aceptar que quienes tienen antecedentes graves vinculados a agresiones sexuales ocupen cargos de representación política. No podemos ser gobernadas por quienes representan la violencia que combatimos. Por eso, uno de los lemas que se escuchó con fuerza fue aborto a la dictadura, una frase que sintetiza nuestro rechazo a las estructuras autoritarias, patriarcales y violentas que buscan callar nuestras voces y retroceder nuestros derechos” resaltó Jilapa.

“Transformar el dolor en fuerza, la rabia en acción y la esperanza en movimiento”, fue el llamado que marcó los cuatro días de intercambio entre lideresas rurales, quechuas, aymaras, amazónicas, lesbianas, trans, afrodescendientes y migrantes. Desde las colectivas feministas, organizaciones comunitarias y movimientos de base, se tejieron propuestas que buscan construir una sociedad justa, libre de violencias y con igualdad real.

Feminismo desde el sur y contra la impunidad

El encuentro fue también un acto de memoria. Las asistentes recordaron a mujeres históricas como Micaela Bastidas, Bartolina Sisa, Trinidad Enríquez y Mercedes Cabello, junto a víctimas contemporáneas de feminicidio como Nohemí Vilca, Judith Machaca y Yamile Aroquipa. En la declaración final, exigieron justicia para David Ezequiel Atiquipa Quispe, joven asesinado durante las protestas en Andahuaylas en 2022, y denunciaron la impunidad que persiste a casi tres años de la represión estatal.

“Denunciamos el carácter autoritario, misógino y violento del gobierno de José Jerí y exigimos el cierre del Congreso cómplice de la impunidad y la corrupción”, expresa la declaración del encuentro. La movilización desde Abancay simboliza no solo una protesta, sino un acto de reafirmación política de las mujeres del sur andino frente a un régimen que criminaliza la defensa de los derechos humanos y ambientales, señalaron.

Demandas por territorios, cuerpos y justicia ambiental

Entre los principales ejes de trabajo destacó la defensa del territorio y los recursos naturales. Las participantes demandaron que se reconozca la protección del agua como un derecho fundamental y que se implementen ordenanzas regionales que salvaguarden los recursos hídricos, siguiendo el ejemplo del reconocimiento del Lago Titicaca como sujeto de derechos. 

Como se recuerda, en el mes de abril, el Gobierno Regional de Puno reconoció al lago Titicaca como sujeto de derecho, este hecho fue considerado como «un hito histórico en la preservación y respeto del valor cultural y espiritual que representa para los pueblos indígenas y su preocupación por la contaminación ambiental que padece», señaló en su momento, la Red Muqui.

Asimismo, se exigió la ampliación del Plan Nacional de Acción frente a la contaminación por metales pesados y la reparación integral de las personas afectadas por la minería. “Defender la tierra es defender nuestro cuerpo, porque ambos sienten y sangran”, afirmaron en el pronunciamiento, subrayando la interconexión entre el extractivismo, la violencia de género y la crisis climática.

Cuerpos libres y educación sexual integral

El eje de derechos sexuales y reproductivos, abordado en el evento, resaltó la urgencia de fortalecer la Educación Sexual Integral (ESI) con un enfoque intercultural y feminista. Las participantes exigieron la despenalización social del aborto terapéutico y denunciaron la criminalización que enfrentan las personas gestantes. “Hablar de aborto en el sur no es un privilegio: es una necesidad de salud pública”, señalaron.

También se propuso garantizar el acceso universal a métodos anticonceptivos, sancionar las violencias cometidas por profesionales de salud y promover servicios diferenciados para mujeres rurales, indígenas y adolescentes. Estas demandas buscan responder a una realidad alarmante: el Perú sigue siendo uno de los países con mayores brechas en salud sexual y reproductiva en América Latina.

Feminismos interseccionales y economía del cuidado

Desde la diversidad, las colectivas reafirmaron que el feminismo del sur es decolonial, antirracista y comunitario. Se demandó la descentralización de los espacios feministas hacia las zonas rurales y la inclusión plena de mujeres trans, migrantes y afrodescendientes. También se propuso la creación de una Macro Radial Sur, una red de radios comunitarias para difundir mensajes sobre cuidados, corresponsabilidad y derechos.

En materia económica, las asistentes reivindicaron el cuidado como trabajo esencial, exigiendo políticas públicas que reconozcan y valoren las labores domésticas y de cuidado no remunerado. “Queremos una economía feminista que ponga la vida en el centro, no el lucro”, afirmaron.

Contra la violencia política y por una democracia feminista

El encuentro también fue escenario de denuncias concretas. La Asociación Multisectorial de Mujeres de Tacna denunció su expulsión arbitraria de la Instancia Provincial de Concertación contra la Violencia hacia las Mujeres, un acto de violencia política e institucional impulsado por el alcalde provincial Pascual Milton Güisa Bravo. Asimismo, la colectiva Wanamei Morado alertó sobre hostigamiento y persecución a activistas feministas mediante cartas notariales y acoso familiar.

Frente a estos ataques, las feministas del sur reafirmaron su compromiso por una democracia plural, con participación política de las mujeres y diversidades. “Desde el corazón del sur, decimos que seguiremos tejiendo redes de resistencia, ternura y dignidad”, concluye la declaración.

“La dignidad no se negocia”

Katya Jilapa, resume el espíritu del encuentro: un espacio de articulación, memoria y acción política construido por mujeres y diversidades de todo el sur andino. “Este título encierra todo lo que somos y lo que representamos —añade Katya—, mujeres y diversidades que vinimos desde distintos territorios del sur, con una historia compartida de lucha, resistencia y esperanza”.

Para la activista, el encuentro fue una reafirmación colectiva: “Significa encontrarnos, reconocernos y seguir hilando juntas un movimiento que no se detiene, porque está hecho de vida, de memoria y de justicia”. Durante las jornadas, las participantes debatieron sobre la urgencia de incidir en la agenda pública, fortalecer los derechos políticos, sexuales, reproductivos y territoriales, y construir una voz feminista con identidad y poder desde los territorios.

“El feminismo del sur está vivo. Seguimos organizadas, creando comunidad desde la diversidad y construyendo un país más justo. Desde Puno y desde cada rincón del sur, seguiremos caminando juntas, tejiendo redes, transformando realidades y abriendo caminos para las que vienen, porque la memoria nos guía y la dignidad no se negocia”, concluye.

Por: Silvia Bardales Quispe

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