Amazonía: Pueblo Harakbut realiza el primer autocenso indígena que revela exclusión, amenazas y autogobierno
Ser invisible en las estadísticas también es ser invisible en las políticas públicas. Con esa convicción, el pueblo indígena Harakbutdecidió hacer historia: realizó el primer autocenso comunitario indígena del Perú, una iniciativa que pone en evidencia no solo cuántas personas integran este pueblo amazónico, sino también cómo el Estado ha fragmentado su territorio, limitado sus derechos y omitido sus prioridades.
El pasado 29 de diciembre, una delegación de 17 líderes y lideresas indígenas Harakbut, provenientes principalmente de Madre de Dios, llegó a Lima para presentar los resultados del autocenso que realizaron ante el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y ante otros sectores del Estado. Más que un ejercicio técnico, el autocenso es un acto político: un ejercicio concreto del derecho a la libre determinación y al autogobierno indígena, señalaron.
Contarse desde el territorio
A diferencia de los censos oficiales, el autocenso Harakbut fue concebido, dirigido y ejecutado por el propio pueblo indígena, a través de sus autoridades tradicionales —los opos— y brigadas de censistas indígenas formadas en el territorio. El proceso contó con acompañamiento técnico especializado para garantizar estándares estadísticos internacionales, sin perder el enfoque cultural y comunitario.
“La información la hemos hecho nosotros mismos. Nos ha permitido visibilizar nuestra cultura, nuestro territorio y cómo el Estado, a través de leyes impuestas, nos ha fraccionado como pueblos”, explicó Antonio Iviche, opo de la Nación Harakbut, durante la presentación de resultados.
El operativo censal se desarrolló durante el segundo semestre de 2025 en 11 comunidades ubicadas en Madre de Dios y Cusco, recolectando información demográfica, territorial, social, económica y cultural, además de datos sobre gobernanza, servicios básicos y riesgos al territorio ancestral.
Los números que el Estado no veía
El autocenso revela que la población total del pueblo Harakbut es de 2.546 personas, de las cuales 2.179 residen en comunidades, 182 son población no comunera residente y 185 comuneros viven fuera del territorio. Además, el 100% de las comunidades censadas está formalmente reconocida y cuenta con estructuras organizativas comunales vigentes.
Un dato clave es que todas las comunidades reconocen al Gobierno Autónomo de la Nación Harakbut como su máxima instancia de autogobierno, consolidando una visión territorial unificada que desafía la fragmentación impuesta por el Estado peruano.
Sin embargo, los hallazgos también evidencian una situación crítica. El 100% de las comunidades reporta al menos un problema grave, siendo la falta de empleo y la minería informal los más frecuentes. Además, todas identifican proyectos y actividades que amenazan directamente su territorio ancestral.
Entre las principales amenazas destacan la construcción de carreteras (81,8%), los proyectos gasíferos (72,7%) y el tren eléctrico (54,5%), percibidos no como desarrollo, sino como vectores de invasión territorial y pérdida de autonomía.
Salud precaria y territorios en riesgo
El autocenso también pone en evidencia profundas brechas en el acceso a servicios básicos. Solo el 45,5% de las comunidades cuenta con algún establecimiento de salud en su territorio, registrándose apenas seis postas, de las cuales solo tres son públicas. Esta precariedad se agrava en contextos de contaminación ambiental y expansión de economías ilegales.
Además, el levantamiento de información permitió identificar especies de flora y fauna en riesgo, aportando datos clave sobre la situación de la biodiversidad en territorios Harakbut, fuertemente presionados por actividades extractivas y megaproyectos.
Precedente para el país
Los resultados fueron presentados ante el INEI, organizaciones indígenas, sociedad civil y cooperación internacional. Desde la institución estadística, Silvia Cáceres, responsable del Censo de Comunidades Indígenas 2025, reconoció que la información del autocenso tiene valor estratégico y permitirá comparaciones con los próximos censos nacionales.
Desde la CEPAL, Carolina Cavada destacó que los principios del autocenso están alineados con estándares de Naciones Unidas y subrayó que la flexibilidad metodológica no es una debilidad, sino un valor añadido que fortalece estos procesos.
“El autocenso demuestra que los pueblos construyen información para ejercer su autonomía”, sostuvo Ismael Pinto, de Amazon Watch, mientras que lideresas como Violeta Irey remarcaron que este proceso no solo denuncia exclusiones históricas, sino que también propone caminos de incidencia política concreta.
Un acto de autonomía
Lejos de competir con los censos oficiales, la Nación Harakbut ha sido clara: el autocenso complementa la información estatal y busca que sus resultados se traduzcan en políticas públicas interculturales, con enfoque territorial y respeto a los derechos colectivos.
“El autocenso es un acto concreto del derecho a la libre determinación. Ahora viene un proceso de incidencia política para que estos datos no queden en el papel”, afirmó Ismael Vega, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.En un país donde los pueblos indígenas siguen siendo invisibilizados en las decisiones que afectan sus territorios, el autocenso Harakbut marca un precedente: contarse a sí mismos como una forma de defender la vida, el territorio y la autonomía.
Por: Silvia Bardales
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