Colegio Juan Guerra: el modelo escolar que impulsa territorios y juventudes libres de violencias en San Martín
En un país donde más del 70% de la población justifica o tolera algún tipo de violencia, la lucha por prevenirla es, hoy más que nunca, una defensa directa de los derechos humanos. En el marco del 10 de diciembre, en el Día de los Derechos Humanos, un caso en San Martín destaca como ejemplo de lo que puede lograrse cuando una escuela asume un rol activo en la transformación social: el Colegio Juan Guerra, que se ha convertido en un referente al articularse con colectivas feministas, organizaciones sociales e instituciones públicas para impulsar territorios y juventudes libres de violencias.
Solo en lo que va del 2025, la Región Policial–San Martín ha registrado 3,515 casos de violencia, entre ellos 1,726 agresiones físicas, 1,700 psicológicas, 47 sexuales y 42 económicas o patrimoniales. Además, según el INEI (2025), más de la mitad de mujeres de la región (54%) ha sufrido algún tipo de violencia desde los 15 años.
Un reciente estudio de IPSOS para DEMUS, realizado en cinco zonas del país, confirma la persistencia de creencias que sostienen desigualdades y discriminación. En Tarapoto, por ejemplo, el 61% considera que una niña “se convierte en mujer” al menstruar, reforzando la idea de que su valor está ligado a su vida reproductiva. A nivel nacional, el 34% cree que la dignidad de una mujer depende de su virginidad, mientras que el 58% opina que los padres deben decidir sobre el embarazo de una adolescente, debilitando su autonomía. En el caso de las diversidades sexuales, aunque el 88% afirma que las familias deben acompañar a hijos e hijas LGTBIQANB+, un 17% aún justifica su segregación.
Un colegio que articula para prevenir
Frente a esta realidad, el Colegio Juan Guerra —ubicado en el distrito que lleva el mismo nombre— ha asumido un compromiso sostenido para enfrentar la violencia desde su comunidad educativa. Su apertura para trabajar prevención de violencias de género con adolescentes, docentes y familias ha permitido consolidar una respuesta territorial articulada con organizaciones feministas, instituciones públicas y colectivos juveniles, convirtiendo al colegio en un referente regional.
Como parte de esta estrategia, las colectivas Sani Sacha, Conecta, la Central Nacional de Mujeres de Sectores Populares Micaela Bastidas y Tamshi Diversa, con apoyo de DEMUS y la Fundación ADSIS, desarrollaron programas formativos que cerraron con la Feria de Servicios de Prevención de Violencia, realizada a fines de octubre de este año.
Según DEMUS, el enfoque es claro: formar liderazgos juveniles, promover participación ciudadana y crear espacios donde adolescentes puedan convertirse en agentes de cambio dentro de sus territorios. Las organizadoras señalan que la feria combinó información, actividades artísticas y dinámicas participativas que acercaron a la comunidad a servicios públicos que promueven igualdad y convivencia sin violencias.

Estado, comunidad y escuela
La feria contó con la participación de instituciones como la DEMUNA, el Centro de Emergencia Mujer (CEM) y la Defensoría del Pueblo, además de organizaciones comunitarias comprometidas con la construcción de una cultura de paz. Cada entidad instaló stands informativos con actividades interactivas, lo que permitió explicar de forma accesible cómo acceder a sus servicios.
La participación activa del Colegio Juan Guerra fue fundamental para reunir a estudiantes, docentes, familias y organizaciones. El resultado: una jornada que no solo sensibilizó, sino que reforzó el compromiso del colegio con un territorio donde niñas, niños y adolescentes puedan crecer libres de violencias.
En un contexto nacional donde la violencia sigue naturalizándose, la experiencia de Juan Guerra demuestra que la prevención es posible cuando escuela y comunidad trabajan juntas. Y que, frente al avance de discursos que buscan retroceder en derechos, construir espacios seguros para adolescentes es un acto urgente de resistencia.
Por: Silvia Bardales Q.

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