EE.UU. prepararía operación militar inminente en Venezuela y crece alarma regional

Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela han escalado dramáticamente en los últimos días, al punto de que gobiernos, expertos en seguridad y organismos internacionales advierten sobre una posible intervención militar estadounidense en territorio venezolano. La BBC confirmó que el Pentágono ha incrementado su despliegue militar en el Caribe, mientras que analistas consultados por medios internacionales señalan que la operación iría mucho más allá de un “refuerzo antidrogas”.
Líderes internacionales alertan: una invasión violaría el derecho internacional

El posible ingreso militar de Estados Unidos a territorio venezolano ha encendido las alarmas no solo entre expertos, sino también entre mandatarios y figuras públicas de la región, quienes advierten que una intervención directa constituiría una violación flagrante del derecho internacional, quebrando principios básicos de soberanía, no intervención y coexistencia pacífica entre Estados.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó uno de los pronunciamientos más contundentes a través de su cuenta oficial de X, rechazando la amenaza militar estadounidense y recordando que su país ha enfrentado por décadas el problema del narcotráfico sin necesidad de intervenciones extranjeras:

“Venga señor Trump a Colombia, lo invito, para que participe en la destrucción de los 9 laboratorios diarios que hacemos para que no llegue cocaína a EE.UU. (…) pero no amenace nuestra soberanía, porque despertará el Jaguar. Atacar nuestra soberanía es declarar guerra, no dañe dos siglos de relaciones diplomáticas.”

Petro subrayó además que Colombia ha realizado 18.400 destrucciones de laboratorios durante su gobierno y denunció que las amenazas estadounidenses “calumnian” el esfuerzo colombiano mientras ignoran su propio rol en la demanda de drogas.

En Europa, la diputada española Irene Montero también condenó públicamente el despliegue militar estadounidense, recordando la responsabilidad histórica de élites políticas y corporaciones estadounidenses en la economía del narcotráfico:

“Es inadmisible que Estados Unidos esté amenazando con una invasión militar a Venezuela. Nada justifica una agresión ilegal de este calibre.”

Montero señaló, además, la contradicción de que Donald Trump “bombardee barcos en el Caribe” mientras anuncia el indulto a un expresidente hondureño condenado por narcotráfico:

“El verdadero motivo es el petróleo y la riqueza de la región. La Unión Europea tiene la obligación legal de rechazar estas violaciones del derecho internacional.”

La parlamentaria sostuvo que empresas farmacéuticas y bancos de EE.UU. “son parte fundamental del lavado de dinero del narcotráfico”, por lo que —según ella— la narrativa de seguridad sería solo un pretexto geopolítico.

En Perú, el exministro de Relaciones Exteriores, Manuel Rodriguez Cuadros, en el programa Hildebrandt en sus Trece, advirtió que cualquier operación militar estadounidense en Venezuela tendría consecuencias devastadoras para el continente y violaría normas esenciales del sistema internacional:

“Toda intervención militar es incompatible con las normas y el derecho internacional. La región debe defender sus propios intereses nacionales y articular una acción multilateral contraria a toda intervención extranjera.”

Rodriguez Cuadros llamó a los gobiernos latinoamericanos a no alinearse automáticamente con Washington y a sostener, en cambio, una postura colectiva de rechazo a cualquier acción bélica.

¿Una operación antidrogas o un movimiento bélico interesado? 
La administración estadounidense sostiene que la acción responde a la lucha contra el narcotráfico y las redes criminales que operan en la región. Sin embargo, la magnitud del despliegue —incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo— ha encendido las alarmas sobre un escenario de guerra, con posibles motivaciones geopolíticas y económicas,  en América Latina.

Mark Cancian, asesor senior en el programa de Seguridad Internacional del Center for Strategic and International Studies (CSIS), declaró a Al Jazeera que:

“El despliegue del portaaviones Ford es completamente inconsistente con operaciones antidrogas. Es una plataforma de guerra ofensiva”.

Cancian sostiene que el despliegue está “alineado con escenarios de intimidación o intervención directa”, dado que un portaaviones de esa envergadura solo se moviliza ante escenarios de guerra o de disuasión militar.

Desde el medio NTN24, los especialistas en seguridad Eduardo Hurtado y Hugo Acha coincidieron en que EE.UU. estaría identificando puntos estratégicos para una posible operación. Acha explicó que:

“Estados Unidos usaría el factor sorpresa y golpearía objetivos clave como bases aéreas y sistemas antiaéreos venezolanos”.

Mientras que Hurtado advirtió que el Estado venezolano “no tiene capacidad para enfrentar un ataque convencional”.

¿Podría Venezuela defenderse?  

Pese a la enorme brecha militar, algunos expertos señalan que Venezuela podría intentar un modelo de defensa irregular.

Elias Ferrer, fundador de Orinoco Research, declaró a Al Jazeera que, aunque Venezuela perdería en un enfrentamiento directo, podría resistir mediante tácticas de guerra asimétrica:

“El gobierno de Maduro buscaría elevar el costo político y militar de cualquier incursión mediante resistencia territorial, milicias y tácticas de guerrilla”.

Según Ferrer, esto convertiría cualquier intervención en “un conflicto prolongado y caótico”, con consecuencias impredecibles para la región.

Riesgos para la región: migración, inestabilidad y ruptura diplomática

Organismos de derechos humanos advierten que un conflicto armado tendría consecuencias devastadoras:

  • desplazamiento masivo de población venezolana hacia países vecinos;
  • colapso adicional del sistema humanitario en Venezuela;
  • impacto económico directo en Colombia, Brasil y el Caribe;
  • debilitamiento de la estabilidad democrática en América Latina.

Incluso la ONU ha expresado preocupación por el deterioro de la situación militar en la frontera y ha exigido priorizar las vías diplomáticas.

La BBC señala que, a pesar de los mensajes del Pentágono minimizando la escalada, “los movimientos militares no muestran señales de retroceso”.

Un continente que ya no confía en las versiones oficiales

En América Latina la memoria histórica pesa: golpes de Estado, invasiones encubiertas, intervenciones “humanitarias” que terminaron en décadas de inestabilidad. Por ello, analistas y organizaciones sociales advierten que la narrativa antidrogas sería solo un pretexto.

Basta recordar que en 1989, la invasión de EE.UU. a Panamá también se justificó como una operación contra el narcotráfico. Hoy, muchos especialistas temen que la historia pueda repetirse.

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