José Jerí: un compulsivo y machista usuario de redes al que pidieron seguir terapia por «impulsividad y conducta sexual patológica»
José Enrique Jerí Oré, antes presidente del Congreso, ahora ejerce como jefe encargado del régimen, y si bien intenta proyectar una imagen de juventud y ‘cambio’, los cuestionamientos en su contra indican lo contrario. Jerí fue denunciado, en enero de 2025, por presunta violación sexual ocurrida tras una reunión social en Canta, hecho que involucra también a Marco Antonio Cardoza Hurtado como otro imputado, quien ahora se encuentra prófugo.
Tras el hecho, el Juzgado Civil de Canta dictó medidas de protección para la presunta víctima y ordenó que Jerí siguiera un tratamiento psicológico por «impulsividad y conducta sexual patológica». Sin embargo, el congresista no acató. Y el caso contra José Jerí fue archivado por la Fiscalía Suprema de Familia, bajo la responsabilidad del fiscal supremo Tomás Aladino Gálvez Villegas, quien en su primer día como Fiscal Supremo decidió no formalizar la investigación preparatoria contra el ex presidente del Congreso por la denuncia de violación sexual.
Esa decisión ha sido fuertemente criticada, porque Gálvez fue previamente designado a este cargo apoyado por el conocido “pacto congresal” conformado por Fuerza Popular, Renovación Popular, Acción para el Progreso y aliados.
Muchas organizaciones sociales denuncian que su nombramiento responde a diversos políticos que comprometen la imparcialidad, lo que levanta serias dudas sobre si la justicia actúa con autonomía frente a acusaciones graves contra quienes detentan el poder. Mientras tanto, la acusación contra Marco Cardoza Hurtado no ha sido archivada, situación que genera más cuestionamientos sobre el seguimiento procesal.
El machismo detrás del poder
Los antiguos tweets de Jerí, ahora ampliamente difundidos en redes sociales, exhiben un patrón de pensamiento machista, sexualizador y profundamente misógino. En ellos, Jerí reduce a las mujeres a objetos de deseo o consumo, como en la frase: “Las buenas mujeres son seducidas con amor, cariño y respeto. Para todas las demás existe Mastercard” (2011). Este tipo de expresiones, cargadas de burla y cosificación, no son simples errores del pasado: revelan una visión estructuralmente patriarcal, incompatible con la responsabilidad política de quien hoy dirige el país.
En otras publicaciones, Jerí refuerza estereotipos de género al sexualizar cuerpos femeninos —“Una mujer guapa que fuma es doblemente guapa” (2012); “En pecado por tu cinturita y tentado por tu fresca boquita” (2015)— o al presumir dominio masculino sobre las mujeres, como en: “Motiva que tu prima te diga: Un hombre así como tú… De una sola mujer” (2015). Estas expresiones reflejan una mentalidad que trivializa la violencia simbólica y naturaliza la desigualdad de poder entre hombres y mujeres.
Su comportamiento digital contrasta con el cargo que ostenta. Según el medio La Encerrona, Jerí eliminó más de mil cuentas seguidas, principalmente perfiles de mujeres, modelos y páginas de contenido sexual, poco después de que asumiera la presidencia del Congreso. El intento de “borrón y cuenta nueva” parece más una operación de maquillaje político que un cambio real de conducta.
Este historial cobra mayor gravedad ante las denuncias de violencia sexual y presunto enriquecimiento ilícito que pesan sobre él, y frente a un Poder Judicial cuestionado por archivar el caso bajo la dirección de un juez con vínculos políticos con el Congreso. La combinación de misoginia pública, antecedentes judiciales y concentración de poder configura un panorama preocupante para los derechos de las mujeres en el Perú.

“José Jerí es el rostro del pacto patriarcal en el poder”
Para Rocío Silva-Santiesteban, directora del Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS) y excongresista, la designación de José Jerí como presidente “representa el pacto patriarcal que opera desde el corazón del Estado”. En entrevista con Wayka, la abogada feminista fue enfática al señalar que la elección de Jerí —denunciado por violación sexual sexual, investigado por enriquecimiento ilícito, entre otros probabales delitos— evidencia la captura institucional del país por redes políticas y judiciales que normalizan la violencia contra las mujeres.
“Un presidente del país no puede tener ni siquiera la ligera sospecha de ser un perpetrador de violación sexual. Que lo hayan puesto ahí, precisamente con esa denuncia, demuestra que es una persona débil, sin respaldo político propio, funcional a la mafia congresal”, afirmó Silva-Santiesteban.
La directora de DEMUS recordó además que el caso por violación sexual contra Jerí fue archivado por Tomás Aladino Gálvez, fiscal supremo vinculado a la red de corrupción judicial conocida como Los Cuellos Blancos del Puerto. “Dicen que no está probado, pero fue archivado por un personaje implicado en el caso Cuellos Blancos. Eso es parte del mismo sistema de impunidad que protege a los agresores desde las más altas esferas del poder”, precisó.
Silva-Santiesteban también cuestionó que Jerí no haya cumplido con el fallo del juez de Canta, quien le ordenó asistir a terapia psicológica por su “impulsividad y conducta sexual patológica”. Según explicó, los comportamientos exhibidos por Jerí —como seguir más de mil cuentas de contenido sexual y publicar mensajes misóginos en redes sociales— revelan un patrón de erotomanía (un trastorno delirante) y de desprecio hacia las mujeres: “Una persona que sigue mil cuentas pornográficas y que ha sido enviada a terapia psicológica tiene un problema serio. Es un erotómano. Pero lo más grave es que esa conducta se naturaliza y se premia con la presidencia del país”, advirtió.
Para la abogada, el hecho de que Jerí haya sido convertido en un meme —bautizado como “Pajerí”— en menos de 24 horas refleja el nivel de desprestigio y burla pública que ha alcanzado el actual gobierno.
Además, este caso refleja una cultura de la violación institucionalizada, sostiene y concluye señalando: “Vivimos en un Estado patriarcal que desprotege a las víctimas y premia a los agresores. José Jerí no es una excepción, es el síntoma de un sistema corrupto y machista que ha perdido toda legitimidad democrática”.
Respaldo a la movilización nacional del 15 de octubre
Frente a este contexto, Silva-Santiesteban considera que la única salida es la movilización ciudadana. En sus palabras:“La única manera de sacarlos es movilizar las calles. Hay que participar en todas las ciudades; esa es la forma en que la ciudadanía puede recuperar la democracia”, manifestó.
En esa línea, la abogada saludó el rol de la juventud, que será protagonista de la nueva marcha convocada para este 15 de octubre, donde organizaciones feministas, colectivos estudiantiles y sindicatos exigirán la renuncia de Jerí y de la Mesa Directiva del Congreso.
“Mi generación ha fracasado, pero confío en los jóvenes. Ellos tienen claro los derechos de las mujeres, de las personas LGTBIQ+, de la naturaleza. Son los jóvenes quienes pueden transformar esta crisis en una nueva forma de hacer política”, reflexionó.
La convocatoria a las calles, en palabras de Silva-Santiesteban, es también un acto de resistencia ciudadana ante un Estado que ha normalizado la impunidad y el desprecio por la vida de las mujeres.
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