En el marco de la Tercera Toma de Lima y el reinicio de las protestas a nivel nacional, líderes de comunidades originarias se pronunciaron sobre la marginación e indiferencia que continúa existiendo en el Perú a través de los gobiernos, desde la ‘Independencia’. Esta exclusión racista y clasista se sigue arrastrando y se manifestó con las últimas acciones del régimen Boluarte, en donde la represión militar y policial asesinó a 49 civiles.

Por Jair Sarmiento

Rosalía Clemente Tacza, la primera mujer que lidera y preside la Confederación Nacional Agraria de Perú (CNA), viajó desde Chala ,—su comunidad ubicada en la provincia de Chupaca, Junín—, a Lima para presentar, junto a otros líderes indígenas, el libro «Pueblos indígenas: los invisibles de la República», donde los propios comuneros y comuneras se retrataron a sí mismos.

Durante la conferencia, la lideresa que participó en las protestas contra el régimen militar y policial de Dina Boluarte recalcó una frase: «No estamos visibilizados, el pueblo indígena ha sido maltratado«. Es una oración que se podría aplicar a este contexto, pero se viene arrastrando desde hace 200 años, por ello, los pueblos originarios han cuestionado la celebración de un bicentenario que sigue manchado de sangre, pérdidas humanas y estigmatización.

«Tan fuerte es esto, por tener un sombrero en la cabeza, por nuestra vestimenta, tan fuerte es ponerse una pollera», dijo la presidenta de la CNA en referencia al racismo y clasismo que sigue estancado en las autoridades, militares, armas, y en la mente del Perú.

Con una voz que superaba a todo ruido de la sala, Clemente Tacza narró una de sus experiencias en las movilizaciones recientes.

«Era el cuarto día de movilización, y me jalan, doy la vuelta, y mi hijo estaba presente, ahí, tras de mí. ¿Cómo ese niño sabía que yo iba a ir?», mencionó para explicar cómo es que en las protestas hubo muchos jóvenes que salieron a exigir sus derechos, además de la salvaje represión que les tocó vivir siendo menores edad de distintas regiones como Apurímac y Puno.

La lideresa indígena señaló que en estos momentos los dirigentes «se sienten oprimidos, se sienten con una pared. !¿Hasta cuando?!». «No quieren vernos, pero estamos ahí, en pie de lucha», manifestó.

Como parte de sus últimas palabras, agarró su lliclla (manto) sobre su espalda y dijo: «aquí yo traigo mi problema, pero en mis manos traigo la solución».

Raúl Jaquima Huamaní, presidente de la Central Única Macro Regional Sur de las Rondas Campesinas del Perú, empezó cuestionándose: «¿Qué es la Independencia? ¿Qué es República? ¿Qué es 28 de julio? Tal vez exista para algunos, pero para los pueblos no».

En tal sentido, el líder campesino señaló que en la actualidad se encuentran luchando para ser visibles, no solo su forma de vida y costumbres, si no también sus exigencias y reivindicaciones. «Nuestros ancestros antes lucharon para recuperar las tierras, y hoy estamos luchando para nuestra sobrevivencia», comentó.

Iris Tuñoque, del pueblo moche de Lambayeque enfatizó: «Cuando uno tiene orgullo e identidad, nadie lo derrota, eso decía mi madre».

Desde la Amazonía, intervino el líder awajún y de la Federación Indígena Awajún del Alto Comainas y Sawientsa (FIACSA), Isaías Mayán, quien se paró ante todo el auditorio y dijo: «Quiero que me vean todos», en respuesta a si son o no visibles los pueblos originarios de la selva.

Mayán, quien junto a su comunidad lucha a diario contra actividades extractivas ilegales, indicó que las comunidades amazónicas existen y tienen una comunicación directa con la naturaleza. «La espiritualidad siempre la guardamos», añadió.

La presentación del libro estuvo a cargo de CooperAcción, junto a las organizaciones de base de la Confederación Campesina del Perú (CCP), la Confederación Nacional Agraria (CNA), la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (Conap), la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (Fenmucarinap) y la Organización de Desarrollo de las Comunidades Fronterizas del Cenepa (Odecofroc).