Perú se suma a la movilización global por Palestina en medio de un frágil alto el fuego y a semanas de las elecciones en Israel

Por: Silvia Bardales Q.

Colectivos estudiantiles, organizaciones de derechos humanos y agrupaciones de solidaridad con Palestina marcharán en Lima este sábado 10 de octubre. La protesta busca presionar al Gobierno peruano para que rompa relaciones diplomáticas y comerciales con Israel y adopte medidas más firmes frente a Israel, mientras Gaza continúa enfrentando una grave crisis humanitaria y se aproxima una elección decisiva para Benjamin Netanyahu.

Colectivos estudiantiles, organizaciones de derechos humanos y agrupaciones de solidaridad con Palestina se movilizarán este sábado 10 de octubre en Lima como parte de la Marcha Global por Palestina, una jornada internacional convocada entre el 9 y el 11 de octubre por la Alianza Global por Palestina (GAFP).

En Perú, la convocatoria es impulsada por la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú (FEPUC), Palestina Libre Perú, organizaciones estudiantiles de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el Colectivo Concertación y el Comité de Solidaridad con Palestina y los Pueblos, entre otros colectivos. La concentración está prevista en el Palacio de Justicia.

Los organizadores señalan que la movilización forma parte de una acción internacional cuyo propósito es exigir el fin de las operaciones militares israelíes en Gaza, un embargo de armas y sanciones contra Israel. En el caso peruano, además, plantean como demandas la ruptura de las relaciones diplomáticas y comerciales con Israel y un boicot ciudadano a productos israelíes o vinculados, según los convocantes, con el financiamiento de las operaciones militares.

«No queremos que el Perú siga el camino de Argentina, donde Milei ha llegado al extremo de declarar a Argentina como ‘la nueva tierra prometida de Israel’, poniendo al país al servicio de un proyecto genocida». Elegir a la humanidad es apoyar a Palestina”, señalaron en una nota de prensa.

El voto de Perú que encendió las críticas

Para la participación de Palestina en la última Asamblea General de la ONU, en New York, Estados Unidos negó el visado al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, impidiéndole participar. Al respecto, la Asamblea aprobó, por 152 votos contra 3, que pudiera intervenir mediante un mensaje pregrabado. Perú estuvo entre los cuatro países que se abstuvieron, junto con Colombia, Honduras y Panamá.Precisamente, esta abstención se ha convertido en uno de los argumentos centrales de la movilización en Lima. La nota de prensa de los organizadores sostiene que el voto representa un alejamiento de la tradicional posición peruana respecto de Palestina y reclama explicaciones al Gobierno.

Sin embargo, la Cancillería peruana ha ofrecido una interpretación diferente. El embajador Carlos Pareja sostuvo que la abstención respondió a un “tema procedimental” y aseguró que no representa un cambio en la política de Estado del Perú respecto de Palestina. “La posición del Perú no ha cambiado”, afirmó en declaraciones difundidas por RPP.

Esta diferencia entre la explicación oficial y la lectura de las organizaciones convocantes constituye uno de los principales trasfondos políticos de la marcha.

Una movilización que conecta la política internacional con el debate peruano

Para los colectivos que participarán en Lima, la protesta no se limita a expresar solidaridad con la población palestina. Busca también colocar en el debate nacional la responsabilidad de los Estados frente al derecho internacional humanitario, el comercio de armas y las relaciones diplomáticas con Israel.

La movilización llega, además, en un momento en que el conflicto continúa generando tensiones diplomáticas. Reino Unido, por ejemplo, atraviesa actualmente una nueva crisis con Israel debido a la decisión británica de prohibir el comercio de determinados bienes producidos en asentamientos israelíes en Cisjordania; Israel ha amenazado con cerrar el consulado británico en Jerusalén Este, lo que podría desencadenar la expulsión de diplomáticos de ambos países.

Así, la marcha del 10 de octubre en Lima se inscribe en un escenario internacional en transformación: un alto el fuego que todavía no se traduce en una paz efectiva, una crisis humanitaria que persiste en Gaza, una expansión de los asentamientos y la violencia en Cisjordania y dos procesos electorales —el israelí y el palestino— que podrían redefinir el futuro político de la región.

En Perú, la movilización pondrá sobre la mesa una pregunta que trasciende la política exterior: qué posición debe adoptar el Estado peruano frente a una de las crisis humanitarias y políticas más graves de la actualidad y qué consecuencias concretas debería tener esa posición en sus relaciones internacionales.

Gaza: un alto el fuego que no ha significado el fin de la violencia

La marcha se produce a pocos días del tercer aniversario del ataque contra Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1.200 israelíes y extranjeros muertos y 251 personas secuestradas y llevadas a Gaza, según Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, António Guterres, volvió a condenar este martes aquellos ataques y sostuvo que “nada puede justificar” las atrocidades cometidas ese día. Al mismo tiempo, pidió poner fin al sufrimiento tanto de israelíes como de palestinos.

Desde entonces, la ofensiva israelí sobre Gaza ha provocado una devastación de enorme magnitud. Aunque existe un alto el fuego acordado en octubre de 2025, la tregua continúa siendo frágil. Un análisis publicado este martes por Reuters señala que, un año después de su entrada en vigor, Israel mantiene presencia militar en alrededor de dos tercios de Gaza y que más de 1.400 palestinos han muerto desde el inicio del alto el fuego. La retirada israelí, el desarme de Hamás y la reconstrucción del territorio continúan estancados.

La emergencia humanitaria tampoco ha desaparecido. Naciones Unidas informó esta semana que ningún hospital de Gaza se encuentra plenamente operativo, debido principalmente a la falta de medicamentos y suministros médicos. La OMS advierte además que algunos insumos médicos permanecen durante semanas a la espera de autorización para ingresar al territorio.

A ello se suma la inseguridad alimentaria. Según las proyecciones del sistema internacional de clasificación de seguridad alimentaria, más de 1,4 millones de personas —alrededor del 67 % de la población de Gaza— podrían enfrentar niveles de hambre de crisis o peores hacia diciembre de 2026, en un contexto marcado por la reducción de fondos humanitarios.

La situación tampoco se limita a Gaza. En Cisjordania continúan los desplazamientos, las demoliciones y la violencia de colonos israelíes. Naciones Unidas reportó que en septiembre decenas de palestinos fueron desplazados por demoliciones en comunidades de Masafer Yatta, mientras que en Jalud, cerca de Nablus, más de un centenar de colonos dañaron propiedades palestinas.

Israel se prepara para unas elecciones decisivas

La movilización internacional también coincide con un momento político clave dentro de Israel. El país celebrará elecciones legislativas el 27 de octubre, las primeras desde el ataque del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.

El primer ministro Benjamin Netanyahu, que busca mantenerse en el poder, enfrenta una contienda abierta. Los sondeos muestran que su bloque no tiene asegurados los 61 escaños necesarios para formar gobierno. Un promedio de encuestas publicado recientemente por Reuters muestra una ventaja estrecha para las fuerzas opositoras, aunque ningún bloque tiene por sí solo una mayoría clara.

La disputa electoral ocurre además en medio de profundas divisiones sociales sobre la conducción de la guerra, la liberación de los rehenes, la seguridad nacional y el futuro de Gaza. Netanyahu continúa defendiendo una línea de seguridad dura y oponiéndose a la creación de un Estado palestino, mientras sus adversarios buscan capitalizar el descontento con su gestión. Recientemente, advirtió que Hamás está débil, pero señaló que intentará influir en las elecciones. “…responderemos con una fuerza abrumadora si cometen este error. Les digo a todos nuestros enemigos: Miren lo que les hicimos a través de siete frentes en la Guerra de la Redención. No se metan con nosotros», declaró en tono amenazante. 

Palestina también se encamina hacia elecciones

En paralelo, la Autoridad Palestina ha anunciado elecciones legislativas para el 28 de noviembre de 2026, que serían las primeras elecciones parlamentarias palestinas en dos décadas. El presidente Mahmud Abás confirmó recientemente que el proceso continúa pese a las dudas sobre su viabilidad, en un contexto marcado por la división política palestina, las dificultades logísticas y la situación de Gaza.

La convocatoria electoral se produce además después de que Estados Unidos volvió a impedir que Abás viajara a Nueva York para participar presencialmente en la Asamblea General de las Naciones Unidas. 

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