Boicot, Desinversión y Sanción (BDS): el movimiento que busca parar el genocidio en Gaza mediante la presión a empresas aliadas de Israel 

A más de un año y medio del inicio del ataque militar israelí sobre Gaza, la situación humanitaria alcanza niveles catastróficos. Al menos han muerto 54.600 personas de la zona, la gran mayoría civiles, según datos del Ministerio de Salud de Gaza. Las Naciones Unidas ha calificado la situación como una “zona de muerte” y ha advertido sobre una hambruna inminente provocada por el asedio israelí.

Ante este escenario, distintas organizaciones internacionales se encuentran movilizando para apoyar el pedido de alto al fuego. Una de ellas es el movimiento por el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, que ha ganado fuerza en universidades, sindicatos, partidos políticos y organizaciones sociales a nivel mundial. 

El BDS, una herramienta de presión civil global

El movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) se inspira en campañas históricas como la lucha contra el apartheid sudafricano. Su fuerza radica en estrategias focalizadas que buscan cortar vínculos económicos y culturales con empresas e instituciones cómplices del régimen israelí de ocupación y apartheid.

El boicot apunta al consumo: se llama a no comprar productos o usar servicios de marcas con participación directa en crímenes contra el pueblo palestino. La desinversión, por su parte, presiona a universidades, fondos de inversión y gobiernos para que retiren su dinero de compañías implicadas en violaciones de derechos humanos. 

Finalmente, las sanciones exigen a los Estados romper relaciones diplomáticas, comerciales y militares con Israel, especialmente tras el dictamen de la Corte Internacional de Justicia que advirtió la plausibilidad de un genocidio en Gaza.

Lejos de ser simbólica, esta campaña ya ha conseguido que empresas como Veolia, Orange, G4S y Puma se desvinculen de proyectos ilegales en territorio palestino ocupado. Además, con estas caída de inversiones y fuga de capitales buscan generar una imagen de pérdida de credibilidad internacional de Israel.

Empresas tecnológicas al servicio de Israel

Durante esta campaña, BDS ha puesto en el centro de su mira a varias empresas tecnológicas clave. Estas son algunas de las empresas que han logrado identificar como prestadoras de servicios o inversionistas de Israel: 

  • Dell Technologies: proporciona servidores al ejército israelí y promueve el desarrollo de asentamientos ilegales en el Naqab. Su CEO donó 350 millones de dólares a Israel tras el inicio del genocidio en Gaza.
  • Hewlett Packard (HP): mediante HP Inc. y HPE, provee tecnología al ejército, prisiones y policía israelí. HPE también respalda la infraestructura del sistema de apartheid, como la base de datos de población.
  • Microsoft: brinda tecnología de nube e inteligencia artificial al ejército israelí a través de Azure, facilitando crímenes de guerra y apartheid. También colabora con el sistema penitenciario israelí, acusado de tortura.
  • Google y Amazon: Uno de los contratos más escandalosos es Proyecto Nimbus, firmado en 2021 por Google y Amazon por más de 1.220 millones de dólares. Este acuerdo proporciona servicios de IA y nube al gobierno y ejército israelí. En abril de 2024, Google firmó un nuevo contrato con las FDI, ignorando la sentencia de la Corte Internacional de Justicia que señala la probabilidad de genocidio en Gaza. 
  • Reebok: En 2025, la empresa firmó un contrato de patrocinio con la Asociación de Fútbol de Israel (IFA), que incluye equipos asentados en colonias ilegales en territorio palestino ocupado. El BDS llama al boicot a Reebok, como ocurrió con Adidas, PUMA y Erreà, que retiraron su apoyo tras campañas similares.

ONU pide alto al fuego

Este miércoles, 4 de junio, el Consejo de Seguridad de la ONU votará una resolución que exige un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente en Gaza, junto con la liberación de todos los rehenes. Diplomáticos anticipan un probable veto de Estados Unidos, como ocurrió en noviembre.

La propuesta, presentada por los diez miembros no permanentes del Consejo, denuncia la situación humanitaria en Gaza como “catastrófica” y exige el levantamiento de todas las restricciones a la entrada de ayuda. También critica el sistema de distribución implementado por Israel y EE.UU. en zonas militares, rechazado por la ONU por incumplir principios humanitarios.

Casi dos millones de gazatíes dependen totalmente de la ayuda, meses de bloqueo y bombardeos israelíes que han destruido la infraestructura local. La ONU denuncia que el flujo de suministros sigue siendo un “goteo” y alerta sobre la inseguridad en la distribución, ya que al menos 27 personas han muerto cuando intentaban recibir ayuda. 

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