Mirando como han avanzado los demás países en este tema de derechos humanos, vemos que el Perú, sigue en la cola: en Latinoamérica, Argentina (2010), Brasil (2013), México (2015) y Uruguay (2013) ya aprobaron leyes de Matrimonio Igualitario mientras Chile (2015) y Ecuador (2013) lo hicieron con leyes de Unión Civil. Por su parte Canadá (2005), Estados Unidos (2015) y la mayor parte de países europeos como otros tantos asiáticos y de Oceanía también cuentan con legislación igualitaria. No es una moda, son derechos humanos fundamentales y tienen que ser reconocidos.

En nuestro país, no todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos. Basta ser homosexual para ser discriminado. Basta ser homosexual para ser apaleado por un policía en una plaza pública por besarse con su pareja como lo haría cualquier heterosexual (como ocurrió el último 14 de febrero). Basta ser homosexual para ser tratado como ciudadano de segunda clase. Lo vimos el 10 de marzo del 2015, cuando un grupo de congresistas rechazó el proyecto de Unión Civil zurrándose en aquella parte de la Constitución Política vigente que habla del derecho de todo ciudadano a la igualdad ante la ley: “nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole”.

Para los congresistas que votaron en contra del proyecto de Unión Civil, una persona sí puede ser discriminada por su orientación sexual. Para ellos, un homosexual merece ser castigado: no puede ser igual ante la ley.

Fuimos testigos de sus argumentaciones, casi todas basadas en creencias religiosas que consideran antinatural, anormal y hasta aberrante una orientación sexual distinta. Pastores evangélicos, fundamentalistas católicos y otros congresistas oportunistas discriminando en el lugar donde se supone deben representar y defender a toda la población y específicamente a la LGTBI, que se estima en aproximadamente tres millones de peruanos -según el congresista que presentó el proyecto de Unión Civil, Carlos Bruce. Nunca olvidaremos a los congresistas que votaron en contra de dicho proyecto: el pepecista ultraconservador Juan Carlos Eguren, el pastor evangélico fujimorista Julio Rosas, el también fujimorista José Elías, los nacionalistas Rubén Condori, Martín Rivas y Agustín Molina, el de Unión Regional Marco Falconí. Uno de estos (Condori) llegó a citar a Hitler para fijar su posición homofóbica. Se abstuvieron vergonzosamente Octavio Salazar y Heriberto Benítez. Reconocemos a los que se pronunciaron a favor del proyecto de Ley: Verónika Mendoza, Cecilia Chacón, Pedro Spadaro y Mauricio Mulder.

Desde este portal no nos vamos con medias tintas en temas de derechos humanos. Creemos en una sociedad sin ningún tipo de discriminación, la ciudadanía debe ser plena, ningún derecho debe ser recortado por concepto de orientación sexual. Por ello, si bien el proyecto de Unión Civil reconocía varios derechos a la comunidad LGTBI, no lo hace con todos. El matrimonio igualitario, en cambio sí, siendo además un estado civil reconocido en el mundo entero. A diferencia de la unión civil, reconoce la totalidad de derechos y protecciones de un matrimonio civil heterosexual (p.e. ausentarse del trabajo para cuidar a la pareja enferma, patrocinio de la pareja en temas de inmigración, beneficios del seguro social, entre otros). Es decir, encaja con el reconocimiento pleno al trato igualitario ante la ley, para toda pareja que quiera unirse, con todos los deberes y derechos que ello implique. Ya de por sí, y usando el sentido común basta darse cuenta que un “estado civil” distinto al matrimonio (como es la unión civil) es discriminatorio.

Pensamos que alguien que aspire a presidir nuestro país debe defender a cualquier peruano que esté en riesgo o sufra discriminación por cualquier índole. Por ello nos preguntamos:

¿QUÉ PROPONEN LOS CANDIDATOS SOBRE EL MATRIMONIO IGUALITARIO EN SUS PLANES DE GOBIERNO?

Luego de leer los 9 planes de gobierno de los candidatos con mayores opciones a alcanzar la presidencia, encontramos tres tipos de propuestas:
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TIPO 1: SÍ AL MATRIMONIO IGUALITARIO

Solo la candidata Verónika Mendoza propone una “Ley de Matrimonio Igualitario” tras reconocer “la ausencia de legislación que proteja y garantice los derechos de las personas lesbianas, gais, transgénero, transexuales, travestis, bisexuales e intersexuales”. Identifica además que el artículo 2 de la Constitución al que hicimos mención deberá incluir “la orientación sexual e identidad de género” como variables que eviten la discriminación. Propone además la creación de un “Consejo Nacional para la ciudadanía LGTBI” así como reconocer el Día Nacional del Orgullo LGTBI (28 de junio) y el Día Nacional contra los crímenes de Odio (31 de mayo). Le tomamos la palabra.

TIPO 2: SOLO APOYAR LA UNIÓN CIVIL

Con esta propuesta que reconoce parcialmente la igualdad de trato ante la ley tenemos tres candidatos: Pedro Kuczynski, Julio Guzmán y Alfredo Barnechea. PPK propone aprobar “la unión civil no matrimonial, garantizando los derechos patrimoniales de las parejas así constituidas, de modo similar al régimen de unión de hecho existente para parejas heterosexuales”. Guzmán por su parte propone que la orientación sexual y la identidad de género sean reconocidos en el Plan Nacional de Derechos Humanos. En su plan parece recoger como ejemplo legislaciones latinoamericanas que reconocen la igualdad de personas LGTBIQ ante la ley pero al momento de proponer dice: “promover la aprobación de una ley de Unión Civil que equipare los derechos de pareja de los homosexuales a los del resto de la ciudadanía, con la única excepción de la adopción de menores”. No sabemos en base a qué estudio científico propone esta restricción: en nuestra lectura es puro prejuicio, cuando lo veamos le preguntaremos qué pasaría si uno de sus hijos fuese homosexual y quisiera adoptar con su pareja un hijo ¿le negaría ese derecho o formaría parte de ese 36% de peruanos que -según IPSOS- “buscaría hacerlo cambiar”? Finalmente el plan de gobierno de Barnechea, para variar, considera generalidades, aunque a diferencia de los que no entran en este grupo, por lo menos alude al tema: “garantizar la tolerancia como base de la convivencia nacional, reconociendo y respetando las diferencias entre los peruanos enfrentando todo tipo de discriminación”, solo en declaraciones posteriores ha confirmado su postura de modo más específico. En nuestra lectura, si bien la Unión Civil es un avance respecto a lo que tenemos hoy día, es claramente insuficiente para los próximos cinco años: no se pueden reconocer derechos a medias. Para los tres, ¡tarjeta amarilla!

TIPO 3: ¡QUE SIGA LA DISCRIMINACIÓN!

Ni Keiko Fujimori, ni César Acuña, ni Alan García, ni Alejandro Toledo, ni Daniel Urresti se pronuncian al respecto en sus planes. Es más, ni siquiera existen los términos “discriminación”, “orientación sexual”, “igualdad ante la ley”, en los cientos de páginas de sus planes de gobierno. Su omisión nos da a entender que proponen seguir discriminando a las personas por su orientación sexual. No nos sorprende: algunos llevan por puro oportunismo político a representantes evangélicos (Keiko, Acuña) o como en el caso de García en alianza con un grupo católico conservador (PPC). El voto religioso pesa. Es antipopular en el Perú no ser homofóbico o machista. Del partido nacionalista no nos sorprende al ver cómo le dieron la espalda al proyecto Unión Civil a través de tres de sus congresistas. Lo de Toledo sí que huele a oportunismo electorero puro, aunque recordando su gobierno, tampoco hizo algo respecto a esta población discriminada. Vergonzoso. Y muy preocupante. ¡Tarjeta roja!

Hasta la próxima entrega.

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