El cardenal Pedro Barreto, obispo de Huancayo, se mostró a favor de la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), que fue fundado por Luis Fernando Figari, a quien una investigación de la propia organización halló culpable de abusos sexuales, y a quien el Vaticano destinó a vivir en una residencia en Roma que antes fue un centro sodálite.

“Hay gente buena dentro del Sodalicio, entonces no podemos meter en un solo saco, pero el problema de fondo es que el fundador no solo está seriamente cuestionado, sino que, repito, es una persona pervertida y una persona así no puede transmitir y alentar la santidad de vida. Mi posición personal y, creo que algunos más comparten, es que debe disolverse esta organización religiosa y se pueda ayudar a los que están dentro a que puedan vivir en autenticidad de vida”, dijo Barreto al referirse al Sodalicio y a Figari, y agregó que en la Santa Sede se estaría evaluando esta postura.

CONTRA LA PRESCRIPCIÓN DE DELITOS

Así mismo, el cardenal Barreto se mostró en contra de la prescripción de delitos, tal como ocurrió con el caso Sodalicio. El 2017, el Ministerio Público archivó por prescripción (exceso de tiempo) las denuncias interpuestas contra Figari y otros exsodálities, por falta de pruebas, y dejando a las víctimas sin justicia.

“La ley posibilita la prescripción y eso es lamentable porque del punto de vista ético y moral no debe prescribir por respeto a la dignidad de las víctimas”, sostuvo.

Señaló que aún existe un entrampamiento en cómo la iglesia debe aplicar sanciones, porque hay dos situaciones visibles: una la del clérigo, a quien se le quita la potestad de celebrar los sacramentos, y la otra la del laico (como es el caso de Figari) cuya peor sanción es la excomulgación.

“Ahí está el entrampamiento que muchas veces se siente en que la iglesia no castiga, no sanciona, y en eso estamos porque la lucha en la iglesia contra la impunidad es la que el papa Francisco está impulsando”, agregó el obispo de Huancayo.