Por: Amanda Meza

Una medida populista como la castración química metida de contrabando en el pleno del Congreso por el congresista Yohny Lescano se ha tumbado la reforma integral en delitos sexuales más importante de los últimos 10 años.

De contrabando y al caballazo, Lescano se acopla a los movimientos conservadores que no quieren una cultura de prevención de delitos sino una medida populista y de acuerdo a ese discurso ‘mano dura’ que encaja en el fujimorismo y los grupos religiosos antiderechos de las mujeres. Hoy Lescano unido al fujimorismo en votación le dio una patada a la posibilidad de hacer de este Perú, un mejor país.

Lescano metió el proyecto de castración química y pena de muerte a sabiendas que tantas veces se le ha cuestionado porque no soluciona el problema de fondo en delitos sexuales. No se debatió en la Comisión de Justicia, no se sometió a análisis de especialistas, sino que lo hizo pasar de frente como hizo con su proyecto de ‘cunas salvadoras’ que legaliza el abandono de niñas y niños y que se opone a la despenalización del aborto en casos de violación sexual.

Lescano es un ultraconservador, un antiderechos, un títere de los grupos conservadores. ¿Cuándo introdujo su penoso proyecto? El día de los ‘Mamani videos’, cuando el país se encontraba distraído en ese escándalo.

¿Qué se tenía que decidir hoy según agenda del Pleno del Parlamento? Los proyectos sobre registro de agresores y las reformas penales integrales en violencia sexual para que estos delitos no prescriban. Así alguien que sufre violación en la niñez podría denunciar cuando es adulto/a.

Asimismo estaba pendiente la reforma integral con 18 proyectos de ley que planteaban, por ejemplo: que se cambien denominaciones de delitos como “seducción” por “violación sexual mediante engaño” y “actos contra el pudor” que ahora sería “tocamientos no consensuados”; que se amplíe el recorte de beneficios penitenciarios a más delitos sexuales, incluyendo pornografía infantil, y eliminando la posibilidad de redención por trabajo y estudio; que se inhabilite de manera perpetua a agresores sexuales para trabajo educativo con niños, niñas y adolescentes, que se excluyan los delitos sexuales de la rehabilitación automática, la imprescriptibilidad en delitos sexuales: que se añadan a las violaciones sexuales los tocamientos no consensuados y los delitos de trata y explotación.

Pero no, Lescano y su proyecto populista boicotearon la posibilidad de una reforma histórica y se centró en el violador. Lo más probable es que si se aprueba en segunda votación no obtenga visto bueno del Ejecutivo porque demanda una millonaria suma para instalar ese sistema que además es peligroso en un país donde el sistema de justicia no es eficiente, ni probo. Y porque el Perú ha firmado la ‘Convención contra la tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes’ que no permiten, entre otras cosas, la castración química.

Otra vez los políticos dan leyes reactivas, condenatorias, insostenibles; pero se resisten a la prevención. La castración química plantea –y no se conoce su real efecto- reducir el deseo sexual, pero la violación no es solo una cuestión de deseo, es una cuestión de poder. Tampoco se necesita necesariamente el órgano sexual para violar, el agresor siempre encontrará la formad de ejercer ese poder, con otras partes del cuerpo, objetos u otros. Y otra pregunta: ¿Si tiene cadena perpetua, para qué la castración?

El Perú no merece estos complots conservadores que solo truncan atacar la raíz de los flagelos. La opinión pública merecía tener información, debatir, elegir, pero no, eso para los conservadores es una infamia, tienen que hacerlo de manera dictatorial porque si realmente le dieran información a la gente, nadie los apoyaría.

Hoy hemos asistido a una nueva arremetida dictatorial en el Congreso que no resuelve el que sigamos siendo un país de violadores. Esa dictadura congresal que pasa por encima de la opinión de la población es la que debe ser castrada.