Cuestionan al LUM por cancelar evento sobre mujeres migrantes mientras abre espacios a figuras antiderechos

El Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), creado como un espacio para reflexionar sobre la violencia, los derechos humanos y la memoria histórica en el Perú, enfrenta nuevamente cuestionamientos públicos tras la cancelación de un evento académico y cultural sobre mujeres migrantes y derechos humanos. La decisión ha sido interpretada por organizaciones civiles y colectivos de derechos humanos como un acto de censura y una señal del avance de discursos conservadores y negacionistas dentro de una institución emblemática de la memoria en el país.

La controversia se desató luego de que se denunciara la suspensión de la presentación del libro“Mujeres Migrantes Maltratadas – Perú Diez años de presencia y lucha” y un panel sobre mujeres migrantes organizado por el colectivo Mujeres Maltratadas por el Perú, actividad que iba a realizarse en el LUM. Según denunciaron las organizadoras, la cancelación ocurrió pocas horas antes del evento luego de informar sobre la incorporación en el panel de la congresista Ruth Luque y sin una justificación clara.

Portada del libro

La situación generó una ola de críticas porque, paralelamente, el mismo espacio sí habría permitido actividades vinculadas a sectores políticos conservadores, como la presentación del libro “Suma democrática. La defensa de la democracia desde el Congreso”, de Ibo Urbiola, en la que participaron, entre otras,  la congresista Patricia Chirinos, conocida por sus posiciones contrarias a los enfoques de género y derechos humanos. Diversos sectores señalaron la contradicción entre restringir actividades académicas y feministas mientras se abren las puertas a figuras que han cuestionado políticas de memoria y derechos fundamentales.

Además, en el pronunciamiento emitido por el colectivo de mujeres se denuncia que el LUM les exigió “entregar el borrador completo del libro para evaluación de la dirección de la institución y del Ministerio de Cultura, en un claro intento de control y censura previa por una entidad pública creada precisamente para promover la memoria, los derechos humanos y la pluralidad democrática”. 

Reacciones y rechazo a la censura 

Frente a estos hechos, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) expresó su rechazo y señaló que el LUM estaría dejando de cumplir su función de promover el debate plural y la reflexión crítica sobre la violencia política y las vulneraciones de derechos humanos en el país.

Por su parte, la congresista Ruth Luque señaló que no se puede “normalizar prácticas de veto o censura en instituciones públicas creadas precisamente para promover el diálogo democrático y la memoria. Mi solidaridad con las mujeres migrantes organizadas y mi compromiso de seguir acompañando sus luchas y demandas”. Así mismo, la congresista Susel Paredes en su calidad de presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso exijo al Ministerio de Cultura que informe sobre la censura al libro «Mujeres Migrantes Maltratadas» exigiendo respeto a la memoria. 

De espacio de memoria a escenario de disputas políticas

El LUM fue inaugurado en 2015, durante el gobierno del presidente Ollanta Humala, como una institución dedicada a recordar las consecuencias del conflicto armado interno y promover una cultura democrática basada en los derechos humanos. Sin embargo, en los últimos años ha sido objeto constante de ataques desde sectores conservadores y fujimoristas que cuestionan su narrativa sobre la violencia política en el Perú.

Las recientes decisiones han reactivado el debate sobre quién define actualmente los contenidos y enfoques permitidos dentro del museo. Para colectivos feministas y organizaciones sociales, existe una creciente tendencia a invisibilizar perspectivas críticas, especialmente aquellas vinculadas a mujeres, pueblos indígenas, memoria comunitaria y derechos humanos. Para Gisela Ortiz, familiar del caso La Cantuta, el LUM se ha convertido en un espacio excluyente para muchos familiares de las víctimas, “no solamente cerraron las ferias que hacíamos cada mes, sino que algunos testimonios fueron vetados así como documentales hechos por familiares de víctimas”, declaró para Wayka. 

Tras las denuncias, diversas organizaciones exigieron al Ministerio de Cultura y a la dirección del LUM transparentar los criterios bajo los cuales se aprueban o cancelan actividades dentro del espacio. También pidieron garantizar que el museo no sea utilizado para favorecer discursos políticos específicos ni para excluir voces incómodas para el poder.

Por: Silvia Bardales Q.

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