Cusco: El gas sale de sus tierras, pero alertan que las familias pagan hasta S/250 por un balón

Mientras el gas de Camisea abastece al país, en la provincia de La Convención el precio del balón se ha disparado hasta los S/250. Organizaciones sociales, ollas comunes y comedores populares denuncian una «deuda histórica» y exigen justicia energética ante el desabastecimiento.

A pesar de albergar los yacimientos de Camisea, uno de los recursos energéticos más importantes de Sudamérica, las familias cusqueñas hoy no tienen cómo cocinar. A través de un contundente pronunciamiento público, diversas organizaciones sociales, colectivas de mujeres y comedores populares han denunciado una crisis energética, social y alimentaria que golpea directamente a los sectores más vulnerables.

El precio de la desigualdad

La situación en la provincia de La Convención es crítica. Según el documento emitido por gremios como la ARPAC, la Red Interquórum y diversas ollas comunes, el precio del balón de gas en Quillabamba ha pasado de S/55 a S/85. Sin embargo, la cifra es aún más alarmante en las zonas cercanas a los puntos de extracción, donde el costo puede alcanzar entre S/200 y S/250.

«De nuestro suelo sale el gas, para nuestro pueblo también debe estar», es una de las consignas que resume la indignación de una población que ve pasar la riqueza por tubos mientras sus cocinas quedan vacías.

Un golpe al corazón de la alimentación

El impacto no es solo económico, es de supervivencia. En un país donde el 88.6% de los hogares utiliza gas para cocinar (según el INEI), la escasez pone en riesgo la seguridad alimentaria. Las más afectadas son las mujeres: madres de familia, productoras campesinas y encargadas de comedores populares y ollas comunes, quienes sostienen la alimentación de niños, ancianos y trabajadores.

«La falta de gas en hogares y comedores pone en riesgo una necesidad básica. La crisis también afecta la movilidad y los emprendimientos familiares que dependen de este insumo para subsistir», señala el pronunciamiento.

Las exigencias al Estado

Las organizaciones firmantes sostienen que esta emergencia evidencia la fragilidad de la infraestructura energética y la falta de previsión del Gobierno central. Ante ello, han planteado una plataforma de cinco puntos urgentes:

  1. Abastecimiento inmediato: Priorizar el gas doméstico para Cusco y La Convención.
  2. Control de precios: Implementar mecanismos para evitar la especulación y los cobros abusivos.
  3. Justicia territorial: Priorizar el acceso al recurso para las poblaciones de los territorios productores.
  4. Transparencia ambiental: Informar sobre los impactos reales en el ecosistema de Megantoni y el Bajo Urubamba.
  5. Descentralización real: Desarrollar políticas energéticas que no se decidan únicamente desde Lima.

Las comunidades del Cusco han sido claras: no aceptarán seguir siendo «únicamente proveedores» mientras enfrentan el abandono y la desigualdad. La deuda histórica del Estado con el sur sigue creciendo, y el gas de Camisea se ha convertido en el símbolo de una justicia que, hasta hoy, les es esquiva.

Por: Silvia Bardales Q.

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