Día de la Niña: adolescentes alzan la voz contra la violencia en Cusco
Mientras el Perú sigue siendo un país donde cada hora dos niñas o adolescentes son víctimas de violencia sexual, en Cusco crece un movimiento de niñas organizadas que usan la radio, las redes y sus propias comunidades para hablar de derechos, igualdad y justicia. Ellas no solo se enfrentan al silencio de las autoridades: también transforman el miedo en acción colectiva.
En el marco del Día Internacional de la Niña, que se conmemora cada 11 de octubre, niñas y adolescentes de distintas provincias del Cusco —como Paucartambo y Quispicanchi— se están organizando para promover sus derechos y prevenir la violencia en sus comunidades. A través de espacios de comunicación local, programas radiales y redes de apoyo, buscan romper el silencio frente a la violencia sexual, la explotación y la trata de personas que afecta a miles de menores en el país.
Según el portal estadístico Warmiñan, entre enero y agosto de 2025 los Centros de Emergencia Mujer (CEM) atendieron más de 12 mil casos de violencia sexual contra mujeres menores de edad, lo que equivale a dos niñas o adolescentes agredidas cada hora. De ese total, el 91% de las víctimas son niñas o adolescentes mujeres. A pesar de estas cifras alarmantes, los mecanismos estatales de protección y prevención siguen siendo insuficientes.
Niñas que comunican, niñas que lideran
“Yo participo en un programa de radio donde junto a mis compañeras hablamos de temas que nos interesan, informamos y opinamos porque nuestra voz vale”, cuenta Lucero, adolescente de Paucartambo e integrante de la organización ARBI (Adolescentes Reporteras/os Bilingües). Desde su experiencia, la comunicación comunitaria se convierte en una herramienta para transformar la realidad: “Es una manera de promover que haya menos violencia hacia las niñas en el país”.
En Cusco, diversas organizaciones impulsadas por Terre des Hommes Suisse (TdH Suisse) y organizaciones locales —como ARBI y LIBUC (Lideresas Buscando el Cambio)— promueven espacios de liderazgo, comunicación y participación ciudadana para niñas y adolescentes.
“Mi profesora conoció una experiencia de TdH Suisse y nos ayudó a participar, a hablar y a expresarnos. Aprendimos que nuestra voz también tiene valor”, dice Alina, de 12 años, participante del colectivo.


El poder de la participación
“¿Por qué es importante que las niñas participemos? Porque así los adultos escuchan nuestras ideas y podemos decir lo que nos afecta como niñas y adolescentes”, afirma Ester, adolescente de Paucartambo y miembro del Consejo Consultivo de Niñas, Niños y Adolescentes de TdH Suisse Perú. Para ella, la participación no solo es un derecho: es una forma de protección y empoderamiento.
Sin embargo, según las organizaciones de Cusco, estas niñas enfrentan una realidad adultocéntrica que desvaloriza sus opiniones. “Muchas veces las familias no confían en nuestras ideas, no escuchan nuestras opiniones. Si no nos dejan opinar, ¿cómo vamos a aprender a aportar?”, reflexiona Vilma, integrante de LIBUC. “Deben incluirnos en las discusiones sobre los proyectos y las leyes que nos afectan, de lo contrario, todo seguirá igual”.
Aunque el Perú cuenta con políticas de participación infantil y adolescente, la brecha entre las normas y su implementación es enorme. Las niñas consultadas coinciden en que los espacios de participación reales son escasos y muchas veces simbólicos. En regiones como Cusco, donde la violencia sexual y la trata de personas tienen alta incidencia, estos colectivos han demostrado que el empoderamiento es una forma concreta de prevención y resistencia.
Desde el sur andino, las niñas cusqueñas no solo alzan la voz: construyen comunidad, visibilizan la violencia y exigen un país donde crecer no sea un riesgo.
Por: Silvia Bardales Q.
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