El pasado que condena a Gino Ríos: sentencia por violencia familiar sacude su presidencia en la JNJ
En el año 2011, el Poder Judicial condenó a Gino Ríos Patio por ejercer violencia psicológica contra su entonces esposa, Obdulia Gildemeister Ducato. El fallo, confirmado en segunda instancia y nunca impugnado, le otorgó a ella el divorcio y desestimó la versión de Ríos, quien buscaba que se declare abandono del hogar. Trece años después, Ríos preside la Junta Nacional de Justicia (JNJ).
La respuesta está en una cadena de omisiones. Durante su evaluación por la Comisión Especial de Selección de la JNJ, presidida por el actual defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, no se solicitó el expediente judicial del caso. Tampoco se preguntó por la sentencia firme. Se obvió, deliberadamente o por desidia, un antecedente que lo inhabilitaba para ocupar ese cargo.
Sentencia firme
Los documentos judiciales del caso son claros. En sus cartas notariales, presentadas como prueba en el proceso de divorcio, Gino Ríos arremetía con frases como: “Eres infantil psico-dependiente, mitómana, fría y cruel. Tus mentiras se descubrirán ante el juez”; o: “Tus evaluaciones psiquiátricas, reales o simuladas, son consecuencia del rompimiento matrimonial”.
Ante esta y otras evidencias, el Juzgado de Familia de La Molina falló a favor de Gildemeister por violencia psicológica. El 20 de mayo de 2011, el juez Lorenzo Barturén declaró fundada la demanda, rechazó la pretensión de Ríos y ordenó medidas de protección. En agosto de ese mismo año, la Primera Sala de Familia confirmó la sentencia. El fallo quedó consentido en octubre, al no haber sido apelado.
Todo eso figura en el expediente que la Comisión Especial nunca pidió. Según reconoció el defensor del Pueblo en una reciente entrevista, no repreguntaron por “decoro” y porque no quisieron ser “invasivos”. Sin embargo, la Ley Orgánica de la JNJ, vigente desde 2019, señala que “quienes tengan sentencia firme por violencia contra la mujer están impedidos de postular o ejercer el cargo”.
El doble estándar y la vacancia
En abril de este año, Gino Ríos firmó la resolución que destituyó a Rafael Ruiz Hidalgo, exmiembro de la JNJ, por ocultar una sentencia por prevaricato. Argumentó que el principio de integridad lo inhabilitaba para seguir en funciones. Ese mismo principio podría ahora costarle su propia vacancia.
Congresistas como Susel Paredes, Héctor Acuña y Ruth Luque ya han solicitado que se inicie el procedimiento de vacancia. Asimismo, la vicepresidenta de la JNJ, María Teresa Cabrera, pidió al Poder Judicial copia certificada del expediente judicial y convocó a una reunión de emergencia con los miembros de la Junta.
Paralelamente, la Fiscalía inició diligencias en la sede de la Defensoría del Pueblo, para recoger información sobre la designación de Ríos. En particular, sobre la omisión de su condena durante la entrevista final que dirigió el entonces presidente del Poder Judicial, Javier Arévalo, quien prefirió centrarse en una denuncia archivada por corrupción.
Hay que resaltar que esta situación pudo ser prevenida. Según reportajes difundidos por Cuarto Poder, la abogada de Obdulia Gildemeister presentó una tacha formal durante el proceso de selección de Ríos, alertando sobre la sentencia por violencia familiar. La Comisión la desestimó con el argumento de que el plazo había vencido.
De la misma forma, la Misión Internacional de Observación sobre la JNJ, que analizó el proceso de selección en 2023, ya había advertido sobre falta de transparencia, ausencia de consultas públicas y debilidad en la evaluación de idoneidad de los candidatos que postularon a la JNJ. Lo que ahora se confirma es que se eligió a un presidente de la JNJ con una sentencia, firme, que no apeló, por maltrato psicológico contra su expareja, sin que se exigieran explicaciones.
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