Enfermos y sin derechos: Gremio denuncia que Grupo Santa Elena obliga a tomar vacaciones a trabajadores con Salmonela
Por Lucía Castro
Un brote de Salmonela habría afectado a por lo menos una docena de trabajadores de la empresa del Grupo Santa Elena. Según denuncia el Sindicato Único de Trabajadores del Grupo Santa Elena S.A. (SUTRAGSE), este brote fue ocultado a los trabajadores y, además, los contagiados habrían sido presionados para asumir los costos médicos y ausencias laborales bajo el pretexto de vacaciones adelantadas.
El Grupo Santa Elena, dueño de Avinka, es una de las avícolas más conocidas del país. Según indica su página web, son especializados en la cadena de producción de pollos y huevos, con una ventas de más de 5.5 millones de pollos al mes y 60,000 huevos al día. Además, fueron considerados en el puesto 13 del ranking de Monitor Empresarial de Reputación Corporativa 2024 (Merco); sin embargo, de acuerdo a lo denunciado, en seis meses, la empresa no ha podido controlar el brote de Salmonela entre sus trabajadores.
El contagio en Grupo Santa Elena
Las primeras sospechas sobre el contagio de Salmonela surgen en septiembre del 2024 en la sede de Chancay del Grupo Santa Elena. Según Rolando Muñoz, secretario general del gremio Sutragse, el sindicato se dio cuenta de este brote cuando empezaron a darle vacaciones a varios trabajadores simultáneamente.
“Primero, hicieron un examen médico, que deben hacerlo dos veces al año. En tres días el resultado y habían como 10 compañeros contagiados, no sabemos exactamente si más porque algunos no son afiliados al sindicato. Entonces, los llamaron poco a poco para que firmen su adelanto de vacaciones, se curen en sus casas y vuelvan luego de sacarse sus análisis”, señaló Muñoz.
Luego, en el mes de febrero de este año, se vuelven a hacer exámenes a los trabajadores y otro grupo vuelve a dar positivo, lo que para Muñoz, quién tiene 7 años laborando en Grupo Santa Elena en el área de control de plagas, ya representa una cadena de contagio en toda la sede.
La Salmonela es una bacteria que suele habitar en el intestino de aves, cerdos y reptiles. De acuerdo con declaraciones del Dr. Augusto Tarazona, jefe del Servicio de Infectología del Hospital Nacional Sergio Bernales, esta se transmite principalmente por la vía fecal-oral, es decir, a través del consumo de agua o alimentos contaminados con materia fecal —ya sea de animales o personas infectadas—. La bacteria puede sobrevivir en superficies, utensilios y manos, haciendo de la higiene personal y del entorno un factor clave para cortar la cadena de contagio.
Sin embargo, a pesar de la fácil contaminación, los trabajadores indican no haber recibido ningún comunicado oficial sobre el contagio de parte de la empresa en alguna de las dos fechas de contagio, por lo que no todos estarían tomando las medidas adecuadas para prevenir la contaminación.
“Acá para las 500 personas que laboramos, hay tres centros de filtro de agua. Antes nos daban uno por área, pero han disminuido y encima hay un solo vaso para tomar el agua de cada dispensador. Entonces tres vasos usan todos las 500 personas. Pensamos que el contagio podría ser también por ese lado”, dice
Por otro lado, el ambiente de trabajo en la sede Chancay de Grupo Santa Elena no es óptimo. Según las evidencias enviadas por el gremio a Wayka, las estructuras de la planta están oxidadas y carcomidas. Además, varias zonas de la cadena de producción de los pollos se encuentran sucias y cubiertas de plumas de aves.

Los trabajadores señalan que solo hay cuatro baños grandes – con hasta 10 urinarios – en funcionamiento, frente a la cantidad de trabajadores, lo que facilitaría el llamado «ciclo fecal-oral», donde la bacteria viaja desde las heces hasta la boca de nuevas personas, perpetuando la cadena de contagio.
“Basta que una persona no se lave bien las manos después de ir al baño o de manipular aves infectadas, para contaminar superficies, utensilios y otros alimentos. Si hay un solo vaso para muchos trabajadores, el riesgo se multiplica”, explicó el Dr. Tarazona.
Atención médica que no cumple Ley
El gremio de trabajadores denuncia también que no han tenido una correcta atención médica. Según lo establecido por la Ley N° 29783, Ley de Seguridad y Salud en Trabajo, la empresa está obligada a contratar a una Empresa Prestadora de Salud (EPS) externa, pero Santa Elena optó por emplear médicos propios, lo que podría generar conflictos de interés.
“Los trabajadores son atendidos por médicos contratados por la misma empresa, lo que impide una evaluación objetiva de su salud. Esos médicos no están reportando adecuadamente enfermedades como la salmonelosis, que claramente se han presentado en brotes dentro de la planta”, explicó el abogado laboralista y asesor del gremio, Javier Huancahuari Moya.
Por otro lado, el abogado señaló que la forma en cómo están manejando las vacaciones por descansos es una mala práctica de la empresa, ya que el procedimiento correcto es que la empresa informe al Ministerio de Salud sobre este brote para que pueda recuperar el pago que le deben a sus trabajadores contagiados mediante el descanso médico.

“El empleador dice que como el trabajador es el que está enfermo, él mismo tiene que ir al Ministerio de Salud a hacer el trámite personalmente, pero cómo lo va a hacer si está enfermo. Están contagiados y no tienen las condiciones para ir a hacer todo este trámite, que le corresponde a la empresa”, aclaró el abogado de la firma Huancahuari.
Hostigamiento laboral ante contagios
A pesar de que la empresa exige a los contagiados que tomen sus vacaciones para curarse, hay trabajadores que se han negado a aceptar este acuerdo. Por ejemplo, la señora Maribel Morales fue una de las que se negó a firmar las vacaciones adelantadas o una licencia sin goce de haber, resaltando que como la enfermedad fue adquirida en el lugar de trabajo, la empresa debe cubrir todos los gastos para su recuperación.
“Me dijeron que si no firmaba mis vacaciones, entonces me iría con licencia sin goce de haber. Yo me negué, porque lo que correspondía era un descanso médico, no vacaciones”, explicó. Según señala, otros de sus compañeros sí accedieron a firmar documentos bajo presión, pero ella decidió consultar con su gremio sindical.
“Insistí en regresar a trabajar o que me den licencia médica con goce. No me aceptaron, entonces regresé dos días después, e hice una constatación policial porque ya llevaba tres días sin trabajar y temía que me despidieran por abandono de trabajo”, afirma.
Según la trabajadora, después de siete días sin trabajar, la empresa la llamó y le dijo que han contratado a un laboratorio para que a ella y otros compañeros más les hagan la prueba de descarte para que vuelva a trabajar; sin embargo, para quiénes se enfermaron en febrero de este año, la empresa había solicitado que ellos mismos se paguen su prueba.
Maribel también indicó que, semanas después de su aislamiento, la empresa le reintegró solo parcialmente el salario descontado, tras enviar una carta notariada a través del sindicato. “Me devolvieron 200 soles recién cuando hice la denuncia formal. En mi boleta no aparece nada sobre descanso médico ni aislamiento, solo el descuento”.

Su compañera, Karim Milena, otra trabajadora sindicalizada, también fue víctima de hostigamiento por negarse a firmar. Fue trasladada a una zona que presentaría más riesgos para su salud. Además, tuvo que trabajar siete días mientras estaba enferma, exponiendo a sus compañeros antes de que le otorgaran vacaciones completas por un mes.
La trabajadora denuncia que no solo su compañera, sino más empleados contagiados fueron trasladados de áreas. En lugar de ser aislados y recibir licencias médicas con goce de haber, algunos, ya contagiados, que pertenecían al área de empaquetado o further – ambas pertenecientes al proceso final de la cadena de producción – fueron cambiados al área de vísceras o pelado pertenecientes a la parte inicial de la cadena de producción. Sin tomar en cuenta, que los expondrían más al contagio por entrar en contacto con excrementos, sangre y desechos animales.
“No solo se está vulnerando el derecho a la salud de ese trabajador que está enfermo al obligarlo a ir a trabajar, sino también de todos sus compañeros no infectados”, dice la abogado Huancahuari Moya.
Contagios sin control
La señora Maribel afirma que dentro de la planta de Chancay no se han realizado capacitaciones específicas sobre la Salmonela, ni se ha brindado información formal sobre los brotes. La única charla recibida en este mes fue sobre el lavado de manos, en la cual no se mencionó la Salmonela en absoluto, a pesar del pedido expreso de un exdirigente sindical.
El señor Muñoz advierte que el número de contagiados podría ser mayor: “La lista tiene 12 personas, pero hay más. Los que no están en el sindicato tienen miedo, aceptan todo en silencio, firman lo que les piden y no dicen nada porque temen perder el trabajo”.
Asimismo, el Dr. Tarazona agregó que si se han detectado Salmonela en los exámenes —ya sea en las aves o las heces de los trabajadores— entonces se trataría de una planta contaminada. “En contextos internacionales, un brote así podría implicar la eliminación de toda la población aviar. Sin embargo, en nuestro país, las medidas suelen ser menos estrictas, priorizando el tratamiento parcial y el control del brote”, enfatizó el especialista en infectología.
El riesgo de transmisión a la población general no es menor. La bacteria puede salir de la planta a través de pollos empacados o manipuladores infectados. Si el producto no es cocinado adecuadamente o se manipula en condiciones insalubres —por ejemplo, durante una reunión familiar o comunitaria—, se abre la posibilidad de brotes epidémicos. “Ya ha pasado muchas veces. Una olla mal cocida, un pollo mal lavado, una fiesta grande. Así empieza todo”, advierte el especialista.
El Dr. Tarazona hace un llamado explícito a la acción: “Si una planta da positivo a Salmonella, debe haber una intervención sanitaria inmediata”. Esta responsabilidad recae no solo en la empresa, sino también en el Ministerio de Salud (MINSA) y autoridades del sector agropecuario, que deben coordinar operativos, vigilancia y aplicación de normas de Buenas Prácticas de Manipulación de Alimentos.
Denuncias en Sunafil que no funcionan
El caso de falta de descansos médicos ya fue puesto en conocimiento a la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) en su sede Chancay, pero la investigación quedó archivada luego de que la empresa argumentara que, en el caso de la señora Maribel, ella padecía una “enfermedad común” y que las vacaciones fueron aceptadas por otros trabajadores.

Actualmente, el gremio ha presentado 15 denuncias a la SUNAFIL desde septiembre del 2024 hasta marzo de 2025 que incluyen casos de incumplimiento de normas de seguridad, descuentos injustificados de vacaciones, y negación de descansos médicos.
La única denuncia que ya ha sido sancionada por la institución pública fue la denuncia 147611- 2024, en donde se multó a la empresa con S/ 67,465 por incumplir un convenio colectivo sobre la entrega de uniformes tanto para invierno como para verano. No obstante, según Muñoz, esto se logró porque fueron a la sede de Lima Sunafil, por lo que ahora han decidido trasladar todas sus denuncias a la sede central.
Por otro lado, el gremio Sutragse también señaló que hasta el momento la empresa no ha cumplido con los convenios colectivos de los años 2023, 2024 y 2025, pero lo más preocupante para ellos es que Grupo Santa Elena ha llegado a acuerdos con un sindicato minoritario y ha extendido esos beneficios a trabajadores no afiliados, lo que constituye una práctica de mala fe laboral. “Con eso están desincentivando la sindicalización. Es una forma encubierta de debilitamiento del sindicato principal”, advierte el abogado Huancahuari.
El abogado confirmó que el Grupo Santa Elena tiene contratos con grandes compañías como Cencosud (Metro y Wong), Redondos, etc, y está cerrando tratos con una empresa extranjera. “No es posible que una empresa con estos niveles de ingreso se niegue a pagar aumentos de 2 soles diarios o a entregar uniformes básicos a su personal”, advirtió.
Finalmente, este medio estuvo solicitando descargos a los gerentes de recursos humanos de Grupo Santa Elena con sede Chancay, así como al Área de Gerencia; sin embargo, hasta la fecha de la publicación del artículo, no se ha obtenido respuesta.
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