Por Óscar Castilla y Aramis Castro / OjoPúblico.com 

El fiscal supremo Tomás Gálvez Villegas, encargado del caso por lavado de dinero en el financiamiento de los cócteles de Keiko Fujimori, admitió ser confidente de uno de los mayores operadores del sistema judicial y electoral del país: José Luis Cavassa Roncalla, preso entre 2001 y 2005 por la falsificación de firmas del partido de Alberto Fujimori; procesado por integrar la red delictiva del exgobernador de Áncash César Álvarez entre 2007 y 2013, y hoy detenido por el Caso “Los Cuellos Blancos del Puerto”.

Ojo-Publico.com -en el contexto de la revisión de 60 mil audios de la Red de Investigación Periodísticaconcluyó que Gálvez y el abogado José Castillo Alva (defensa legal de Joaquín Ramírez, exfinancista de Keiko Fujimori) acusaron a Cavassa como miembro de “Los Cuellos Blancos del Puerto” con el objetivo de desviar las indagaciones que la División de Delitos de Alta Complejidad (Diviac) y la fiscalía de crimen organizado del Callao tenían en su contra, y librarse así de ser incluidos como parte de la misma red.

Sin embargo, el 18 de agosto, el Poder Judicial no tomó en cuenta las manifestaciones de Gálvez y de Castillo Alva por considerar que recién aceptaron conocer los ilícitos de Cavassa cuando estos ya habían sido revelados por la prensa entre el 7 y 8 de julio. A la fecha se desconoce por qué la fiscalía del Callao aceptó al supremo y al abogado como testigos protegidos (TP-5 y TP-4, respectivamente) y no como colaboradores eficaces, teniendo en cuenta que la Policía tenía vinculados a ambos con la red de corrupción.

“Esta judicatura no recurre a estos (testimonios) porque considera que [fueron hechos] con una fecha posterior a los audios de IDL, publicados a partir del 7 de julio. La judicatura lo que ha valorado, no son las declaraciones de estos testigos protegidos, sino las escuchas que están contenidas en [el fallo judicial]”, dijo el juez Manuel Chuyo, quien ordenó la detención de los 11 integrantes de “Los Cuellos Blancos del Puerto”.

José Luis Cavassa Roncalla.

En efecto, Gálvez decidió presentarse por primera vez a la fiscalía del Callao el 16 de julio para contar la historia de cómo Cavassa había sido su amigo y confidente de hechos ilícitos entre el 2015 y el 2017. Días antes, el 14 de julio, el abogado Castillo Alva, amigo y exasesor legal del fiscal supremo, se había sumado al mismo relato. Desde entonces, ambos se presentaban en medios de comunicación como piezas claves de la indagación del Ministerio Público y de la Policía.

Lo cierto era que Gálvez ya tenía diferentes audios sospechosos con el suspendido juez supremo César Hinostroza mientras que Castillo Alva era considerado por la Policía como parte de la organización por sus citas con el juez del Callao Walter Ríos y con el mismo Hinostroza, de quien también dice ser abogado. Cavassa, en tanto, ya había sido grabado por la Policía y esta evidencia acabó siendo suficiente para llevarlo a prisión preventiva sin necesidad de utilizar las declaraciones desestimadas de Gálvez y de Castillo.

Confesiones oportunas

Si bien la manifestación del fiscal Gálvez fue descartada en el fallo judicial que ordenó la detención preventiva de “Los Cuellos Blancos del Puerto”, si ha servido para conocer la faceta desconocida detrás de una de las máximas autoridades del Ministerio Público.

De acuerdo a su confesión, la primera reunión que tuvo con Cavassa fue el 2015. Entonces, el exempleado de César Álvarez le habló, a quien era fiscal supremo adjunto, de sus contactos e influencia en los consejeros de la entidad encargada de nombrar a los magistrados para el Poder Judicial y el Ministerio Público. La confesión no debió pasar desapercibida. Aquel final del 2015 fue clave para Gálvez ya que él mismo se preparaba para postular a la plaza de fiscal supremo abierta por el CNM.

Captura del facsímil de manifestación de Tomás Gálvez como testigo protegido del 1ero de agosto.

Las reuniones de los dos años siguientes –que incluyeron citas en la oficina y en la casa del fiscal Gálvez, múltiples llamadas telefónicas entre ambos y hasta encuentros con el político José Luna Gálvez– se realizaron mientras el operador del CNM y la ONPE era investigado como miembro del grupo de César Álvarez en temas políticos, electorales y de lavado de dinero; y Gálvez ejercía como fiscal supremo tras ser nombrado para el cargo coincidentemente el mismo año de su contacto inicial con Cavassa.

Entre el 2015 y 2017, y a pesar de que en el Ministerio Público se conoce el prontuario de Cavassa desde el 2001, el hoy fiscal supremo no reportó sus encuentros secretos con dicho personaje a las autoridades de su institución. Gálvez, quien en los próximos años podría ser elegido fiscal de la Nación, tampoco informó que sus charlas giraban en torno a hechos irregulares en la elección de magistrados por parte del CNM y en alteraciones al sistema democrático en la ONPE.

Todo lo guardó en secreto hasta que se revelaron los Audios de la Corrupción el pasado 7 y 8 de julio y cuando ya era claro que su “hermano”, el juez supremo César Hinostroza, había sido objetivo de operaciones de escucha telefónica y videovigilancia. Solo cuando el avance de las indagaciones era evidente, Gálvez le sacó provecho a las declaraciones de su amigo Cavassa.

Gálvez señaló a Ojo-Publico.com que en su momento no denunció en la fiscalía las irregularidades confesadas por Cavassa porque “lamentablemente” no tenía algún “dato objetivo” y que sino podía ser denunciado por calumnia.  “Él (José Luis Cavassa) me comenta que en la Onpe había recomendado (personas). Hasta ahí no se advierte algún delito para denunciar. Todo toma cuerpo cuando salen los audios”, agregó el fiscal supremo.

De confesor a delator

Pocos días después de que IDL-Reporteros y Panorama difundieran los primeros audios y de que trascendiera que la Policía también había grabado sus diálogos sospechosos con Hinostroza; el fiscal Tomás Gálvez se presentó en la fiscalía de crimen organizado del Callao. Era 16 de julio y ya habían pasado tres años del inicio de sus citas secretas con el prontuariado exgerente de la ONPE sin que informara de hechos ilícitos al Ministerio Público.

En su primera declaración en la fiscalía del Callao, el fiscal Gálvez dijo que era amigo de Cavassa y que éste le había confesado que los consejeros Guido Águila (presidente entonces del CNM), Iván Noguera y Julio Gutiérrez Pebes obedecían sus órdenes y que además apoyaba a Adolfo Castillo Meza para que sea jefe de la ONPE. Cavassa le contó que trabajaba con José Luna Gálvez, quien este año participa en las elecciones regionales y distritales como fundador de la agrupación Podemos por el Progreso del Perú (PPP).

Captura del facsímil de manifestación de Tomás Gálvez como testigo protegido del 1ero de agosto.

En esa cita, según el fiscal supremo, Cavassa también le confesó de manera espontánea que él y Luis Navarrete Santillán, también conocido por el caso del millón de firmas del fujimorismo en 1999 y hoy coordinador de los personeros del partido de Luna, habían colocado a once personas en la ONPE con miras a favorecer la inscripción del PPP.

La primera manifestación de Gálvez fue reseñada por el semanario Hildebrandt en sus Trece el 20 de julio. Esto causó su inmediata aparición en medios entremezclando su defensa del fiscal de la Nación, Gonzalo Chávarry, su rol como denunciante de casos de corrupción y su defensa respecto de los audios que ya habían aparecido en su contra. Cinco días después, el abogado Castillo Alva aparece en la fiscalía del Callao para apuntalar, en su calidad de testigo, la misma versión de Gálvez contra Cavassa.

Ya el 1 de agosto, el fiscal supremo reapareció en la fiscalía del Callao para declarar de nuevo como testigo protegido. Entonces brinda más detalles de su relación con Cavassa y llega a decir que este lo llevó a una reunión privada en donde también estaban presentes los integrantes del CNM, Iván Noguera y Julio Gutiérrez, junto con Luna Gálvez. Con este personaje, añadió el fiscal supremo, se llegó a reunir en otras ocasiones, pero ya de manera personal para hablar de “inseguridad ciudadana y política criminal” o por intermedio de un “hermano de mi iglesia”.

Con las acciones estratégicamente tomadas por el fiscal Tomás Gálvez para convertirse en testigo protegido, queda en evidencia su manejo de información privilegiada previa a la difusión de los llamado Audios de la Corrupción. La incógnita ahora gira sobre el papel que desempeñará si pasa a ser un investigado más en el escándalo que ha remecido el sistema judicial peruano.