Por Graciela Tiburcio Loayza

¿Puede una adolescente pedir un condón en un hospital? Sí. ¿Puede solicitar información sobre sexualidad sin compañía adulta? Sí.

¿Es sencillo y rápido su acceso? No. ¿Se garantiza este derecho? No.

Desde el 2016, la Norma Técnica de Planificación Familiar del Ministerio de Salud (Minsa) indica que las y los adolescentes mayores de 14 años pueden acudir a cualquier hospital público para solicitar orientación y atención en salud sexual y reproductiva. Además, tienen derecho a pedir métodos anticonceptivos sin la obligación de asistir con sus padres.

Wayka acompañó a una adolescente en su recorrido por el Hospital Nacional Arzobispo Loayza para solicitar un preservativo. El registro fílmico obtenido evidenció la falta de sensibilización del personal de seguridad al atender a la menor, el desconocimiento de la norma técnica de una parte del cuerpo médico y el abandono del consultorio especializado para adolescentes.

La Odisea

El 27 de febrero, una adolescente de 17 años acudió al hospital para pedir preservativos, un método anticonceptivo temporal al que, según los lineamientos del Minsa, puede tener acceso. Tras pedir reiteradas veces que le permitan el ingreso, la menor fue enviada al área de triaje donde la encargada le negó la atención.

“¿Para qué quieres condones? Eso no damos aquí, anda compra en la farmacia o que tu pareja los compre”, fue la respuesta de la operaria, en lugar de seguir las pautas de atención que indica la norma: solicitar sus datos y derivarla al área de planificación familiar o, en el caso del hospital Loayza, al área especializada para adolescentes.

Consultorio juvenil ubicado en el Área de Reproducción Humana del Hospital Loayza.

En el Perú, existen servicios de salud diferenciados para la atención integral a adolescentes en salud sexual y reproductiva. El Hospital Nacional Arzobispo Loayza es uno de los establecimientos que posee esta área.

Aunque no se cuente con estos consultorios, todos los centros de salud tienen el deber de atender a las y los adolescentes “sin evasiones o derivaciones innecesarias” y entregar “desde la primera visita (…) información sobre salud sexual y reproductiva, así como el uso de métodos anticonceptivos de manera gratuita”.

Eso establece la Norma Técnica de Atención Integral de la Salud en la Etapa de Vida Adolescente. A pesar de ello, el personal médico afirmó que el hospital no entrega preservativos.

El “consultorio juvenil” está ubicado en el pabellón 5 consignado como “Área de Reproducción Humana”. La hora de funcionamiento es a partir de la 1:30 p.m. Cuando llegamos eran las 5 de la tarde de aquel caluroso último miércoles de febrero y, a pesar de estar dentro del horario, la adolescente no fue atendida porque la única obstetra a cargo no asistió ese día.

La encargada de recepción le indicó a la menor que retorne al día siguiente y le pidió que llegue en el horario de apertura porque por la tarde tendrían un taller de uñitas pintadas.

La adolescente se retiró sin atención y sin el condón que podría ayudarla a evitar un embarazo. Teniendo en cuenta que cada año se realizan dos mil partos de menores de 15 años, según el Seguro Integral de Salud, garantizar el acceso a información preventiva es una necesidad de suma urgencia.

Afiche del taller de pintado de uñas en el Consultorio Juvenil del Hospital Loayza.

Wayka solicitó una entrevista con el médico Juan Enrique Machicado Zuñiga, director del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, para saber por qué no se cumplen las disposiciones del Ministerio de Salud, por qué no había otro doctor(a) brindando atención en el consultorio juvenil y cómo un taller de manicura contribuye con los objetivos del servicio.

Hasta el cierre del reportaje no se nos concedió la entrevista con el director. En su lugar, el hospital indicó por correo electrónico que el taller de pintado de uñas estaba “dirigido a menores de edad que son madres de familia” y tuvo “como objetivo principal reinsertar a las menores en la sociedad con una oportunidad de generar ingresos propios para el cuidado de su hijo”.

Adolescentes pueden denunciar

A diferencia del Hospital Arzobispo Loayza, el Instituto Nacional de Salud del Niño cuenta con un área de atención especializada y con un equipo multidisciplinario adecuado a la ‘Norma Técnica: Criterios y Estándares de Evaluación de Servicios Diferenciados de Atención Integral de Salud para Adolescentes’.

La obstetra encargada del área especializada en salud sexual y reproductiva del hospital, Katty Rojas Auqui, advirtió que el desconocimiento de las normativas del Ministerio de Salud es una de las mayores limitantes para los adolescentes que desean acceder a orientación sobre sexualidad.

“En ocasiones, el personal de salud tiene miedo de que los padres del menor los denuncien, cuando en realidad, quienes te pueden denunciar (ante la Defensoría del Pueblo) son los adolescentes por no darles la atención e información a la que tienen derecho”, aclaró.

Obstetra Katty Rojas Auqui, encargada del área especializada en salud sexual y reproductiva del hospital del Niño.

La obstetra precisó que estos servicios deben considerar la “dimensión de la salud mental, la salud social y la salud sexual” para brindar una verdadera atención integral.

“Los adolescentes reciben la opción de pasar por este servicio, se les indica que no es obligatorio pero que sí es importante y que sería bueno tomarlo. Cuando hay papás se les informa también y se trabaja con padres e hijos juntos y por separado, respetando los espacios de cada uno”, precisó.

Por su parte, César Cortez, responsable del Programa para Adolescentes y Jóvenes del Instituto Peruano de Paternidad Responsable (INPPARES), denunció que “los adolescentes no son atendidos de manera adecuada, a veces ni los reciben. El proveedor de salud no está ni enterado de la norma técnica y cada vez que va un adolescente a solicitar información o a solicitar un método creen que es ilegal”.

“Hay centros de salud que tienen este servicio diferenciado y que están cerca a colegios con bastantes casos de embarazo adolescente. Pero cuando hemos ido a preguntar a los escolares si conocen este servicio, no sabían ni que existían”, recalcó.

Psicólogo César Cortez, responsable del Programa para Adolescentes y Jóvenes del INPPARES.

Ambos especialistas señalan que es necesario implementar una educación sexual integral con enfoque de género en las escuelas que complemente el trabajo realizado en los centros especializados de salud para prevenir embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual.  

El año pasado, la Defensoría del Pueblo publicó el informe del monitoreo que hizo a 100 de estas áreas especializadas. Los resultados no fueron muy favorables. César Cortez resalta que “no ha incrementado el número de adolescentes que acuden a ellos” porque “no hay una herramienta o estrategia para que los servicios especializados sean difundidos”.

Frente a este abandono de los consultorios especializados y considerando que el actual Currículo Escolar, que contempla la educación sexual integral, está en jaque, el panorama no parece muy prometedor para los derechos de las y los adolescentes. Todo depende de la acción y la voluntad del Estado. ¿La tendrá?