Por Graciela Tiburcio

La vida de una adolescente de 13 años corre peligro. Ha sido diagnosticada con peritonitis y problemas en los riñones, y su estado se complica por las 21 semanas de embarazo que lleva producto de una violación sexual. Ella ahora no tiene más opción que permanecer en su casa de Pachacámac porque los riesgos en su salud la mantienen postrada en cama.

Cuando la vida de una gestante está en peligro, el protocolo de aborto terapéutico, aprobado por el Ministerio de Salud en el 2014, es claro. La causal 11 especifica que la interrupción voluntaria del embarazo puede solicitarse cuando alguna patología o condición relacionada al embarazo “ponga en riesgo la vida de la gestante o genere en su salud un mal grave y permanente”.

A pesar de esto, el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati, nosocomio donde la adolescente se atiende, recién le informó esta semana, a la menor y a su familia, que tiene el derecho de realizarse el aborto terapéutico.

Según la normativa, el aborto terapéutico se aplica a los embarazos menores a las 22 semanas de gestación. La próxima semana, la adolescente llegará al límite de tiempo requerido para la intervención. Solo depende de que los médicos apliquen el protocolo.

El Hospital Edgardo Rebagliati informó recién hace dos días que la adolescente de 13 años diagnosticada con embarazo de alto riesgo y peritonitis podía acceder al aborto terapéutico.

Wayka se comunicó con el Hospital Rebagliati para saber por qué no se informó a la menor desde un inicio que podía acceder a un aborto. Luego de derivarnos por distintos anexos telefónicos, la jefa de la Unidad de Comunicaciones del Hospital, Evelyn Montero, dijo que El Seguro Social de Salud (EsSalud) había publicado un comunicado. Ningún otro miembro del hospital se pronunció al respecto.

El establecimiento se comprometió a enviarnos el comunicado; sin embargo, hasta el cierre de esta nota, no se recibió la información.

El pronunciamiento en mención aparece en la cuenta de Twitter de EsSalud y menciona de manera general que la adolescente está recibiendo «atención médica (…) en estricto cumplimiento de los protocolos médicos y legales». Mas no precisa por qué el Hospital Rebagliati no informó con anticipación que la menor podía acceder al aborto terapéutico.

Comunicado de EsSalud en su cuenta de Twitter.

MÁS ADOLESCENTES VÍCTIMAS DE MORTALIDAD MATERNA

Esta semana hubo otro caso que se hizo visible. El 5 de marzo, un medio local de la región Ica, informó sobre el fallecimiento de otra adolescente de 13 años que había quedado en coma luego de la cesárea que le practicaron en el Hospital San Juan de Dios ubicado en Pisco.

Ella fue derivada de emergencia el 23 de febrero al Hospital Regional de Ica donde fue diagnosticada con muerte encefálica y, posteriormente, falleció, de acuerdo a un comunicado publicado por el mismo centro de salud en sus redes sociales.

Comunicado del Hospital Regional de Ica sobre la adolescente de 13 años que falleció por complicaciones en su embarazo.

Según el medio de comunicación de la región sur, la familia ha solicitado al Ministerio Público una investigación exhaustiva para determinar si hubo negligencia médica. Al parecer, la menor también había tenido complicaciones durante su etapa de gestación.

Wayka intentó comunicarse con ambos hospitales para saber si se había informado a la familia de la adolescente que podía acceder a un aborto terapéutico para salvar su vida. Ninguno de los centros de salud atendieron nuestra solicitud, ni las llamadas a su personal.

¿UN SALUDO A LA BANDERA?

Las noticias sobre la muerte de la adolescente de Ica y el riesgo que corre la vida de la menor de Pachacámac se han conocido la misma semana en la que el Estado, a través del Ministerio de Justicia, pidió disculpas públicas a K.L., una joven a quien se le negó el aborto terapéutico hace 18 años cuando era una adolescente.

En 2001, cuando K.L. tenía 17 años, el Hospital Arzobispo Loayza le negó el acceso al aborto terapéutico a pesar de que su embarazo había sido diagnosticado de alto riesgo porque el feto no tenía posibilidades de sobrevivir. El feto anencefálico (sin corteza cerebral) murió días después de nacer.

Más de 10 años después, el Estado peruano reconoció su responsabilidad al poner en riesgo la vida y la salud de K.L por haberle negado su derecho al aborto terapéutico. Según el Comité de Derechos Humanos de la ONU se se sometió a trato cruel e inhumano.

¿Cuántas vidas de niñas y adolescentes corren peligro por embarazos? El Centro de Emergencia Mujer informó que solo el año pasado, 395 niñas entre 6 y 17 años, resultaron embarazadas producto de violencia sexual.

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES 2017, muestra que cada día cuatro adolescentes menores de 15 años quedan embarazadas. A pesar de estas alarmantes cifras que reflejan un problema de salud pública y no casos aislados, garantizar el acceso al aborto terapéutico para salvar las vidas de las niñas, adolescentes y mujeres es aún, al parecer, un compromiso pendiente del Estado.