Por Graciela Tiburcio Loayza

En la historia del Perú hay rostros desconocidos y nombres olvidados de mujeres que fueron piezas clave en el camino hacia la independencia. Ellas fueron estrategas, conspiradoras, financistas de la revolución, lideresas políticas y sociales; así como guerreras en el campo de batalla. Son las ancestras que también forjaron los cimientos de la República, pero cuya labor ha sido omitida hasta de los archivos oficiales. 

El rol de las mujeres en la lucha por la independencia se destacó por ser colectivo. Fueron muchas las que pusieron sus fuerzas al servicio de las causas patriotas. “Estas mujeres han trabajado en conjunto con otras mujeres para poder cumplir con los objetivos e ideales patrióticos”, enfatiza la historiadora Estefani Ramos en conversación con Wayka. 

Las mujeres tejieron redes desde los inicios de la gesta independentista y es así como se las nombra en la historia: Las tapadas, las chicheras y las pulperas. Todas ellas mujeres organizadas que desempeñaron roles voluntarios de coordinación preparando el terreno para la deseada independencia. En palabras de la historiadora feminista Claudia Núñez, estas mujeres le dieron “ritmo político a la ciudad y fueron vehículos de discusión” sobre la fundación de la República. 

Las pulperías y chicherías, negocios de abasto dirigidos por mujeres, fueron prohibidos por la Corona española cuando se dieron cuenta que eran lugares donde se gestaba la corriente libertadora. Aunque su aporte fue trascendental, pocas veces se le reconoce más allá de lo anecdótico. Y esa colectividad que debería resaltarse como ejemplo de estrategia, ha sido el instrumento para olvidar registrar a las mujeres por sus nombres propios.

Libertadoras invisibles

A pesar de que las identidades de estas mujeres no han sido recogidas en los archivos históricos, algunas han sido rescatadas por iniciativas de historiadoras como Estefany Ramos que integra el grupo Jornada de Estudios de Género y las Mujeres en la Historia del Perú o investigaciones como las de Claudia Nuñez que resaltan el aporte de las peruanas en el camino a la independencia. 

Así, se ha logrado reconocer a mujeres como Ventura Ccalamanqui, luchadora ayacuchana que reunió a cientos de mujeres trabajadoras que protagonizaron un levantamiento popular el 31 de agosto de 1814 y permitió el paso del ejército insurgente de Manuel Hurtado de Mendoza para enfrentarse a la monarquía española en el Cuartel de Santa Catalina. Mientras que otras han sido reconocidas en conmemoración del Bicentenario.

Como Micaela Bastidas quien nació en Tamburco, Apurímac, y lideró la sublevación indígena de 1780. Su papel fue trascendental para las revueltas contra el Virreinato. Ella fundó un centro de operaciones de la rebelión en su casa de Tungasuca. Desde allí, asumió las coordinaciones y comunicaciones entre los caciques y líderes indígenas, desplegó campañas a favor de la rebelión y se encargó de reclutar a más personas para que se unan a la batalla. 

Junto a ella, su aliada, Tomasa Tito Condemayta, también cumplió un rol vital en el diseño de estrategias para la movilización de las tropas. Claudia Nuñez cuenta que las acciones emprendidas por Micaela Bastidas y Tomasa Tito Condemayta evidencian la existencia de una red de mujeres organizadas que también estuvieron activamente involucradas en la revolución indígena. 

Tomasa organizó un notable batallón de mujeres armadas con hondas, huaracas y palos que lograron impedir el avance de las tropas realistas en Cusco. “Micaela y Tomasa eran una dupla político-militar. La relación de ambas no ha sido muy explorada, pero hay evidencia de que eran muy cercanas. Micaela fue sentenciada a ver morir a sus seres queridos y tuvo que presenciar la decapitación de Tomasa, su aliada”, narró Nuñez a Wayka.

Las peruanas

Si es difícil encontrar los nombres de las mujeres que participaron en la instauración de la República, el de las mujeres indígenas y campesinas es mucho más complicado. De hecho, la participación indígena en el proceso de independencia no es muy difundida. Mas una proclama escrita íntegramente en quechua jaujino y firmada por un grupo de mujeres indígenas denominadas ‘Las Peruanas’ da luces sobre la participación activa de este grupo de ciudadanas.

La proclama titulada Las Yndias de la vecindad en Lima, “fue el resultado de la agencia femenina de unas indígenas jaujinas que eran vecinas de Lima y que estuvieron convencidas de la necesidad de garantizar la independencia para establecer una nueva comunidad: los peruanos”, detallan las historiadoras Ybeth Arias y Carmen Cazorla en su investigación publicada en julio de 2020 y en la que dieron a conocer este documento.

“La proclama se convierte en instrumento difusor de información para reivindicar espacios y aspectos simbólicos del territorio andino. Asimismo, invita a la participación en la recuperación de la ‘identidad-nación’ (…) y recuerdan a sus hermanos su sangre común por su descendencia de los incas y las coyas, que sin duda avalaban la independencia para vengar las acciones vergonzosas cometidas por los españoles”, agregan ambas historiadoras.

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Parte de la proclama escrita por un grupo de mujeres indígenas que se denominaron ‘Las Peruanas’. El documento original se exhibe en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú en Pueblo Libre. Foto: Ybeth Arias

En esta proclama escrita aproximadamente en 1823, ‘Las Peruanas’ hacen un llamamiento a apoyar la consolidación de la naciente República del Perú. Además, denuncian las violaciones y feminicidios perpetrados por los españoles contra las mujeres indígenas, destacando que esas prácticas las mantienen desde la conquista. 

“No fue extraña la participación de las mujeres indígenas y mestizas en el proceso de transmisión de información a través de textos escritos en los círculos indígenas y fuera de ellos. La historiografía ahora considera que los indígenas leían más de lo que se había asumido, así que no fueron ajenos a los textos impresos que proliferaron en la época, incluyendo literatura quechua que fue desplegada en proclamas y panfletos”, destacan Arias y Cazorla.

La evidencia indica que las mujeres indígenas no fueron actores pasivos o solo observadoras, sino que fueron promotoras y ejecutoras de las revueltas independentistas.

La primera Presidenta

Escarbando en los libros de historia, Claudia Núñez ha rescatado de los textos olvidados a Francisca Zubiaga, a quien en los inicios de la República llamaban ‘La Mariscala’. Se le suele mencionar como la esposa de Agustín Gamarra, primer presidente del Perú, pero se obvia que, en realidad, fue ella la que ejecutó esa investidura. ‘La Mariscala’ debería ser recordada como la primera Presidenta, pero la historia suele ser ingrata. 

Ella se encargaba del mando político del país, pues Gamarra se encontraba en las periferias del Perú batallando contra los rezagos de las revueltas realistas. En los documentos históricos la nombran como una mujer que establecía políticas proteccionistas, dando mayor cobertura a los productos nacionales y limitando las producciones provenientes de España. Era una figura enigmática. En su libro «Peregrinaciones de una paria», Flora Tristán la describe tan poderosa como Napoleón Bonaparte. 

Incluso antes de ser Presidenta del Perú, fue prefecta de Cusco. Los periódicos de esa época la reconocían como tal. Como prefecta, fundó el colegio Educandas para mujeres y lo dotó de autonomía económica. Años después, por las aulas de esa escuela se graduarían Clorinda Matto de Turner y María Trinidad Enríquez, la primera mujer en alcanzar estudios universitarios en Perú y Sudamérica, quien fue además la primera mujer jurista del país.

Historia con rostro de mujeres

“Son 200 años de independencia y cuando digo que hubo una presidenta mujer es bastante interpelador. Son 200 años en los que el poder de la presidencia ha sido ocupado por una presencia masculina hegemónica. Pensar a las mujeres como un agente político también es bastante reivindicativo y se tiene que reconocer que las mujeres siempre hemos sido parte de nuestra historia” resalta la historiadora Claudia Nuñez.

Sin duda son miles las mujeres que también formaron parte vital en el camino a la independencia. Solo en la proclamación de San Martín se condecoraron a más de 100 mujeres. ¿De cuántas sabemos sus nombres? Como dice Estefani Ramos «hay mujeres que han hecho cosas muy revolucionarias para su contexto y también es importante reescribir esta historia desde una nueva mirada que no sea masculinizada ni machista. Poco a poco vamos a dar mayor visibilidad a muchas mujeres que todavía faltan por rescatar del olvido».