*Andrés del Río / Latinoamérica21

La llegada de Javier Milei a la presidencia de Argentina ha conmovido a distintos sectores de la sociedad. Siguiendo el guión de la ultraderecha internacional, la cultura, la ciencia y las universidades han sido priorizadas para el ataque al inicio de su gobierno. Por supuesto, la precarización y la eliminación de derechos sociales son también principios rectores de estas administraciones. Multiplicar el hambre es la opción política del presidente.

El hambre de Milei

Milei saltó a la fama en Argentina como entrevistador de televisión, agresivo y polémico, con ideas extremas y programas violentos. Llegó a la presidencia ganando la segunda vuelta, tras negociar con todo lo que rechazaba y denunciaba en su propia campaña electoral, siendo apodado el gatito mimado del poder económico. Finalmente, un hombre con poco repertorio abrazó rápidamente el guión de la extrema derecha: reconfiguró su discurso, se centró en sus objetivos y reprodujo metodologías que habían tenido éxito en otras latitudes.

Libertad se convirtió en la palabra más pronunciada, algo típico de la extrema derecha. El concepto de libertad de Milei es limitado: ultraindividualista y anticomunitario. Así, el hambre es un resultado de la meritocracia, sin historia ni estructuras sociales o económicas. El hambre se considera una debilidad del individuo, único responsable.

En estas líneas de pensamiento, ajenas a las necesidades sociales, la caridad es la forma de abordar el problema. Los significados de la alimentación son diferentes. Es un concepto múltiple que implica cultura, trabajo, salud, identidad, medio ambiente, geopolítica, colectivo, amor. A quién tiene hambre, todo esto le está negado. «Quien tiene hambre tiene prisa», dice una canción brasileña. En su libro «La geografía del hambre», escrito en la década de 1940, Josué de Castro ya problematizaba la cuestión incorporando relaciones sociales, económicas y políticas. El hambre es una opción política, con síntomas biológicos.

En la campaña electoral, en el plan de gobierno de su partido La Libertad Avanza, la palabra hambre aparece sólo dos veces. Derechos humanos aparece 5 veces (4 veces como referencia negativa); la palabra alimentación aparece 27 veces, pero en general, nada que ver con la alimentación, sino en frases como alimentar la producción. La palabra empresa aparece 115 veces y economía o económico 125 veces. No es demasiado difícil entender el lugar que ocupan los derechos y privilegios en el sector privado. El hambre de Milei, la única que le preocupa, es el hambre de beneficios.

El marco legal de la política contra el hambre

Como presidente, a fines de 2023, Milei tuvo que lidiar con políticas públicas en el área y propuestas legislativas. Todas ellas repercutieron en la sociedad, con consecuencias en los estómagos de la gente. Dos días después de asumir, Milei devaluó el peso argentino más de un 54%, disparando la inflación. El recorte de subsidios y la suspensión de obras de infraestructura fueron también algunas de las primeras medidas. Como parte del marco legal, Milei presentó la «Ley de Bases y Partidas para la Libertad de los Argentinos». Esta ley, que contiene 664 artículos, es conocida como la Ley Ómnibus, por la cantidad de artículos y cambios que introduce en otras leyes. También dictó la medida cautelar 70/2023 «Bases para la reconstrucción de la economía argentina», con 336 artículos, tan extensa como inconstitucional. Ninguna de ellas incluye políticas para combatir el hambre o la inseguridad alimentaria. Por la profundidad de los recortes y ajustes, provocarían grandes manifestaciones y protestas. La represión fue la respuesta, aplicando el nuevo protocolo de seguridad de la ministra Patricia Bullrich, profundamente irregular.

El 24 de enero, Milei se enfrentaría por méritos propios a su primera Huelga General contra la Ley Ómnibus y la medida provisional 70/2023. La movilización nacional surtió efecto y la ley fue rechazada por el Parlamento, debido a la inoperancia oficialista, la falta de consenso y su contenido regresivo para los derechos humanos y la propia democracia.  Por su parte, la Medida Provisional 70/2023 ya ha sufrido varios reveses en los tribunales, con la suspensión de la reforma laboral y la anulación de seis artículos concretos. Y su destino parece ser una profunda judicialización.

La aplicación de la política del hambre

En febrero, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, responsable de las transferencias a los «comedores populares», se acercó a los manifestantes que reclamaban comida frente a un organismo público. La ministra dijo: “¿Tiene hambre la gente?, yo voy a atender uno por uno a la gente que tiene hambre, no a los referentes”. En los días que siguieron al discurso de la ministra, se formó una enorme cola de 30 bloques que se hizo oír, denunciando la reducción de la ayuda alimentaria a los restaurantes comunitarios. La ministra no quiso recibir a ninguno de los manifestantes. Recordemos que el nuevo Ministerio de Capital Humano incorporó seis antiguos ministerios. En otras palabras, tiene todo, pero no funciona nada.

La reestructuración de la distribución de recursos a los comedores populares está en el punto de mira del Gobierno, que acusa a los intermediarios de ser el problema. Argentina se encuentra en un contexto de aumento del precio de los alimentos, inflación descontrolada, hambre generalizada y multiplicación masiva de la pobreza. En este escenario, con la falta de distribución de recursos, muchos de los comedores populares están cerrando sus puertas. Y con ellos cerrados, el dolor y el vértigo del hambre se expanden como política pública.

Más de cinco millones de personas dependen de la comida de estos espacios comunitarios. En respuesta, diversas organizaciones sociales y partidos se manifestaron el 23 de febrero exigiendo el envío de alimentos.

Según una investigación de la Universidad Católica Argentina, aproximadamente el 57% de la población se encuentra en el umbral de la pobreza. Hay más de 45.000 comedores populares que no reciben alimentos del gobierno nacional desde hace meses. El gobierno intenta cambiar el sistema a través del programa Tarjeta Alimentaria, insuficiente en cuanto a la cantidad de beneficiarios y la calidad de la prestación. También ha firmado convenios con Cáritas Argentina, la Alianza Cristiana (que agrupa a instituciones evangélicas) y otras fundaciones, desconociendo la importancia y capilaridad del trabajo de los distintos movimientos sociales locales y comunitarios. Parecería que es una cuestión de qué tipo de intermediarios quiere el gobierno, más que de los intermediarios.

Horizonte de hambre

Por lo que parece, Milei enfrentará varias huelgas generales en los próximos meses. A medida que crece el hambre, la imagen positiva de Milei va cayendo, mientras que aumenta el descontento sobre su actuación como presidente: el 54% de la opinión pública es negativa. Desde que Milei está en la presidencia, diversos conflictos sociales arrecian por doquier, fuera de control. En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha señalado que: «lo peor del ajuste será entre marzo y abril». Sería bueno que Milei comience a leer a la autora brasileña Carolina de Jesús.

*Politólogo. Profesor de Ciencia Política en la Universidad Federal Fluminense (UFF). Doctor en Ciencia Política por el Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (IESP/UERJ).