Pensar el Sur desde el Sur: investigadores cuestionan el centralismo académico en primer Congreso de la RICS en Cusco
Por: Silvia Bardales Q.
“Una investigación crítica, situada, comprometida con las luchas del sur y con los procesos emancipatorios de nuestros pueblos”, manifestó la coordinadora de la Red de Investigación Crítica del Sur (RICS), Carolina Weill en el primer congreso RICS que reunió en Cusco a más de 100 asistentes, 45 ponencias, 12 mesas de trabajo y una charla magistral a cargo del sociólogo Héctor Béjar. Participaron líderes sociales, estudiantes, investigadores e investigadoras del sur del Perú y Bolivia para discutir economías populares, racismo, democracia, extractivismo, feminismos, memoria territorial y epistemologías alternativas.

El viernes 7 y sábado 8 de agosto, la Casa de la Cultura del Cusco fue escenario del I Congreso de la Red de Investigación Crítica del Sur (RICS), un espacio que reunió a más de 100 asistentes bajo una premisa que atraviesa toda su propuesta: “Pensar el Sur desde el Sur”.
El encuentro se enriqueció con una charla magistral inaugural a cargo del sociólogo y escritor Héctor Béjar. Las investigaciones abordaron problemas que atraviesan a las regiones del sur peruano desde distintas disciplinas y enfoques, con participación de investigadores de Cusco, Puno, Arequipa, Tacna, Apurímac, Ayacucho y también de Bolivia.
Durante la apertura, Béjar cuestionó que el país y el mundo sigan siendo analizados principalmente desde los centros de poder. “Aquí desde el sur andino peruano no dejamos de ser parte de un mundo que tenemos que analizar desde aquí. Hasta ahora hemos analizado este mundo un poco desde allá. Creo que ahora toca (…) empezar a analizarlo desde aquí”, sostuvo.
Su intervención planteó también la necesidad de disputar el pensamiento dominante desde las experiencias de los sectores históricamente relegados. “Ahora se trata de cuestionar ese pensamiento único y oponer a ese pensamiento único de los poderosos, el pensamiento crítico de los débiles”, afirmó.
La apuesta por descentralizar la producción de conocimiento también estuvo presente en las palabras de Carolina Weill, coordinadora general de la RICS, quien señaló que la red nació para articular a investigadores e investigadoras que producen conceptos, metodologías y prácticas “nacidas aquí, en el sur”.
El equipo organizador cuestionó el centralismo de los círculos académicos peruanos y advirtió que las interpretaciones del país producidas desde las regiones han sido “ampliamente invisibilizadas”. Por ello, plantearon la construcción de “un horizonte académico y social propio, crítico y profundamente emancipador”.

Una política dominada por el poder y el dinero
En su intervención, Héctor Béjar también cuestionó la transformación de la política contemporánea y el debilitamiento de los principios democráticos. Para el sociólogo, uno de los problemas centrales es que el respeto a la ley y los valores éticos han perdido espacio frente a una lógica política donde predominan el poder económico y el éxito individual. “Los valores de la ética ya no son invocados para justificar las políticas públicas o para orientar las vidas”, sostuvo durante su exposición.
Béjar planteó que frente a ese escenario es necesario recuperar el pensamiento crítico y cuestionar las ideas que se presentan como únicas o inevitables. En particular, llamó a contraponer al pensamiento dominante de las élites una mirada construida desde quienes viven las consecuencias de la precariedad y la desigualdad. Su intervención colocó así la discusión política en un terreno que excede las instituciones: quién produce conocimiento, desde dónde se interpreta la realidad y quiénes tienen capacidad para definir el rumbo de las sociedades.
Pensar la política desde el sur
La reflexión coincidió con el propósito de la Red de Investigación Crítica del Sur: impulsar una producción académica situada, descentralizada y vinculada con las realidades de los territorios. En ese sentido, el Congreso no solo abrió un espacio para presentar investigaciones, sino también para discutir quiénes producen conocimiento y desde qué territorios se construyen las interpretaciones sobre el Perú.
Para Béjar, pensar desde el sur implica reconocer que las regiones no son únicamente espacios donde se aplican políticas diseñadas en otros lugares, sino territorios con capacidad para producir pensamiento político, social y académico propio. Esta mirada convirtió la descentralización en una discusión que va más allá de trasladar instituciones: implica redistribuir también la capacidad (material y simbólica) de interpretar, investigar y proponer alternativas para el país.

La agenda del Congreso llevó esa discusión al terreno concreto. Las mesas abordaron las economías populares, la minería informal y los conflictos territoriales; el estallido social de 2022-2023; racismo, política y procesos electorales; capital transnacional y luchas populares; autogestión frente al Estado que vulnera más de lo que resguarda; memoria territorial, reforma agraria y conflicto armado interno; feminismos sureños; epistemologías “otras” y metodologías alternativas.
También se discutieron investigaciones sobre mujeres aymaras y economías transfronterizas entre Perú y Bolivia, acoso universitario, activismo femenino desde las periferias, acción colectiva campesina en Tacna, movilidad migratoria en el extremo sur y experiencias de producción académica desde los márgenes.
Más que un encuentro exclusivamente académico, la RICS buscó construir un espacio de articulación. Weill destacó que el objetivo era “no solo presentar trabajos académicos, sino construir colectivamente aquello que esta red anhela: una investigación crítica, situada, comprometida con las luchas del sur y con los procesos emancipatorios de nuestros pueblos”. En este sentido, se puede resaltar la presencia de varios dirigentes del Consejo de Autoridades Originarias de Puno y de organizaciones estudiantiles del Cusco.

El congreso fue organizado por investigadoras(es) de la Red de Investigación Crítica del Sur, con apoyo del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo y la Universidad Privada de Tacna, además del auspicio de la Municipalidad Provincial del Cusco y apoyo científico del Instituto Francés de Estudios Andinos y del Centro Bartolomé de las Casas.
La organización también puso en valor la autogestión y el trabajo colectivo detrás del encuentro. Weill reconoció especialmente a quienes asumieron las coordinaciones logísticas, académicas y comunicacionales, un trabajo que al igual que el trabajo doméstico, según señaló, suele permanecer invisibilizado.
Así, el primer congreso de la RICS dejó una pregunta política y académica de fondo: ¿qué ocurre cuando las regiones dejan de ser únicamente objeto de investigación y comienzan a producir sus propias agendas de investigación, sus propias preguntas, análisis y teorías ? Para la red, descentralizar el conocimiento no significa solamente trasladar eventos fuera de Lima, sino disputar quién tiene la posibilidad y legitimidad para interpretar el país y desde dónde se construye el conocimiento sobre el Perú.

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