El Presupuesto 2019 debe discutirse en el Congreso antes de que termine noviembre. El proyecto de Presupuesto 2019 presentado por Carlos Oliva del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene una errada política fiscal. Debe modificarse.

Esta política es tramposamente llamada “consolidación fiscal”, nombre que le han puesto precisamente porque quieren ocultar la verdad: se trata de una política de ajuste. El próximo año la inversión pública se va a reducir de 4.9 a 4.7 por ciento del PBI, y aunque parezca poco ese 0.2 por ciento del PBI asciende a 1,400 millones de soles de recorte de la inversión pública en términos reales. Ojo que además la inversión pública viene de reducciones sistemáticas en los años anteriores; habiendo sido más de 6% del PBI en los años 2013-2014 este año estamos caso 8 mil millones debajo de eso. ¿Sabrá esto Vizcarra o estará creyendo en los cuentos de Oliva?

El problema mayor es que en estos momentos lo que se necesita es precisamente lo opuesto; para empezar a recuperar la pérdida del empleo y salir de la recesión industrial se necesita un impulso fiscal. Estas semanas el gobierno chino, por ejemplo, luego de ver el efecto negativo que sobre su economía ha tenido la guerra comercial desatada por Trump, ha decidido dar un nuevo impulso fiscal de 0.4% de su PBI, y eso a pesar de que están creciendo al 6.5% anual. Es lo lógico; cuando una economía enfrenta condiciones externas negativas que frenan su crecimiento, el gobierno debe apretar el acelerador en otros componentes de la economía como los orientados a su mercado interno. Apretar el freno cuando lo que hay que hacer es prender otros motores que además diversifiquen la economía, es absurdo.

El ajuste fiscal que Oliva oculta busca reducir el déficit fiscal en más de 2 mil millones de soles al mismo tiempo que mantiene las exoneraciones y demás privilegios tributarios a las empresas mineras, bancos, aseguradoras, agroexportadoras y universidades-negocio. Por ejemplo, el presupuesto 2019 del MEF “estima que las devoluciones de impuestos correspondientes a las Notas de Crédito Negociables emitidas por la SUNAT asciendan a S/ 16 050 millones”, buena parte de las cuales van a las empresas mineras beneficiadas por una ley especial dada por PPK. Oliva quiere seguir con esas devoluciones especiales a toda velocidad y dejando millones sin cobrar a diversos grupos monopólicos, y al mismo tiempo dejar que la inversión pública se quede por los suelos para lograr su “consolidación fiscal”.

Lo más probable es que nada de esto, por cierto, vaya a ser corregido en el Congreso de mayoría fujimorista. En primer lugar, porque esa mayoría está muy ocupada intentando sobrevivir ante las múltiples pruebas que incriminan a Keiko, a Becerril y ahora a muchos de ellos mismos que han conspirado para proteger a esa banda criminal,  siendo el pivote central de su defensa el blindaje al fiscal Chávarry.

Por otro lado, si llegado el plazo del 30 de noviembre el Congreso no aprueba el presupuesto 2019, simplemente entra en vigencia el enviado por el Poder Ejecutivo.  Con el desprestigio del congreso al nivel que está, no le costaría nada a Vizcarra sacar su presupuesto de cualquier manera. Pero tal como está significa una política de ajuste fiscal que le hará daño a la economía peruana. Mejor que lo corrijan ahora. Mejor hagan bien los cálculos, aprieten en el tema de las devoluciones y exoneraciones tributarias y aprueben un aumento sustancial en la inversión pública real de al menos 6 a 8 mil millones de soles, dándole así un empujón a la producción nacional.