“Buscan atemorizar y silenciar”: Federación Universitaria de San Marcos denuncia criminalización tras detención de estudiante
La detención de Máximo Sebastián Quispe Yana, delegado de Cultura y Deporte de la Base 24 de Derecho, continúa generando rechazo dentro de la comunidad sanmarquina. En diálogo con Wayka, la Secretaria de Prensa de la Federación Universitaria de San Marcos (FUSM) calificó la intervención policial como un caso evidente de estigmatización y persecución contra estudiantes con posiciones críticas frente al actual régimen.
“Fue una detención arbitraria”: relato desde la Federación Universitaria
Sobre lo ocurrido la tarde del 14 de noviembre, la representante estudiantil sostiene que existen claros indicios de que la intervención estuvo orientada a criminalizar a un estudiante sin motivo alguno. “Nosotros consideramos que es una forma de criminalidad y estigmatización que se está generando y fomentado hacia los estudiantes de San Marcos”, afirma.
Describe que el estudiante “salía de un ensayo artístico ya que horas después tendrían una presentación artística en su facultad”, y que “simplemente lo que hizo fue tomar foto al panorama porque le sorprendió que tantos contingentes de policía estén tan cerca de la universidad”. Según su testimonio, tras cruzar la pista para reencontrarse con sus compañeros, es ahí donde intervienen a Máximo y a un grupo de estudiantes. Agrega que los policías hicieron que sacaran sus cosas de sus mochilas y tomaron fotografías de sus DNI y Carnet universitario.
La vocera sostiene que la detención no puede entenderse fuera del contexto político actual: “Este estado de emergencia directamente no busca realmente atacar la delincuencia, las extorsiones que se viven en el país, la criminalidad, sino directamente lo que busca es atemorizar, estigmatizar, acallar, silenciar a aquellos estudiantes que tienen una posición crítica con respecto a cómo se está desarrollando la política nacional”.
También recuerda que ese día la FUSM había convocado a una preconcentración en la puerta 2 para sumarse a la marcha convocada por diversas organizaciones sociales. Y cuestiona el despliegue policial: “Nos sorprende bastante cómo hay una contradicción: cómo se despliega una cantidad de policías en una universidad, pero en lugares bastante peligrosos, donde el índice de delincuencia es bastante alto, no se ve esta misma situación”.
Un patrón histórico: “El estudiante sanmarquino siempre ha sido estigmatizado”
La estudiante afirma que lo sucedido con Máximo Quispe no es un hecho aislado, sino parte de una problemática estructural. “Lo que está pasando es todo un patrón que no viene de un mes, dos meses, un año, dos años: es un patrón de muchos años. El estudiante sanmarquino por muchos años siempre ha sido terruqueado, ha sido estigmatizado”.
La razón, señala, responde a un interés político por mantener a la población desinformada: “Existe un temor a que la población general sepa las cosas como pasaron. Hay un temor de que la población se eduque, abra sus ojos y vea que realmente está viviendo en un país donde existen desigualdades”. Agrega que, cuando un estudiante “decide levantar su voz en contra de muchas injusticias que se dan”, inmediatamente es “criminalizado, observado, y apuntado”.
La Secretaria de Prensa también señala la responsabilidad de los medios tradicionales: “Constantemente deslegitiman muchos de los argumentos que podamos tener como estudiantes… a través de la estigmatización, como si esto desmereciera todo el trabajo investigativo, de análisis que uno puede hacer”.
Cita además casos concretos de censura y hostigamiento institucional. Uno de ellos ocurrió en 2024, cuando un conversatorio realizado por el Centro de Estudiantes de Sociología que tenía como título «Un año de la masacre en Puno» el cual fue catalogado por medios como un “evento terrorista”: “En vez de que la rectora Jeri pueda desmentir esta situación, por el contrario, cede ante estas difamaciones y cancela el permiso del auditorio… incluso manda apagar las luces de la facultad, no permite el ingreso, incluso cuando habían venido familiares de Puno y Juliaca”.
Denuncian articulación entre autoridades y Policía
La FUSM señala directamente a la gestión rectoral. “Nosotros nos hemos dado cuenta de que directamente la rectora Jerí está siendo cómplice con su silencio sobre la situación que está pasando»”. Recuerda la intervención policial de enero de 2023 en la Residencia Universidad: «Ingresaron con un papel, donde tenían una lista de los datos de los dirigentes estudiantiles, datos como las de sus habitaciones…tenían todos sus datos, inclusive los números de su cuarto. ¿Cómo es que la Dircote tiene esa información si no es justamente por una facilitación de las autoridades de la universidad?”.
Afirma que esa intervención “agudiza este patrón de criminalidad”, que no solo incluye hostigamientos, sino “procesos e iniciativas penales a nivel interno y externo… y nadie dice nada”.
Sobre la situación actual, advierte que la presencia policial afecta directamente la vida cotidiana y emocional del estudiantado: “Muchos estudiantes no se sienten protegidos por la policía… se sienten paniqueados, cansados; constantemente les piden que se identifiquen a pesar de no tener motivo”. Y resalta que esto no ocurre solo durante el estado de emergencia: “Constantemente piden que se les revise sus mochilas… los estudiantes se sienten agobiados, hostigados, amedrentados”.
La vocera añade un punto clave de género: “Muchas estudiantes se han acercado a las autoridades universitarias para hacer denuncias sobre alguna agresión sexual de los policías alrededor de la universidad… muchas de ellas son revictimizadas, puestas en posición de burla. Muchas se sienten mejor cuidadas por sus propias compañeras que por la misma policía”.
El mensaje detrás del cerco policial
La preocupación por la militarización del entorno universitario también fue advertida desde la propia comunidad académica. Marcel Velásquez, decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM, calificó como alarmante la fotografía difundida por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, en la que se observa al jefe del CCFFAA portando armamento de guerra a pocos metros del campus. “Esta imagen me parece terrible… San Marcos es un significante que perturba a la derecha porque es un espacio donde se expresan múltiples opiniones, pero hay una clara conciencia de movilización, de pensamiento crítico”, señaló en entrevista con Ideeleradio.
Para Velásquez, la presencia militar no solo es “una provocación”, sino también “una expresión, no solo del mensaje político coyuntural por el tema de la movilización, sino una alusión a esa fantasía de intervenir a las universidades públicas como San Marcos”.

Finalmente, al analizar la foto del campus rodeado por un cordón policial, la ciudadana señala que la imagen tiene un significado profundo: “La universidad es un espacio donde se intercambian ideas, donde se debate, se analiza, se investiga. Pero directamente se está representando que existe una represión, se está encadenando a las ideas”.
Para la secretaria de prensa, este cerco expresa una estrategia más amplia: “Se tiene miedo de que las universidades puedan analizar la situación política, económica, social del país”. Y alerta que la ciudadanía debe comprender la gravedad del escenario: “Si esto está pasando en una universidad prestigiosa, ¿qué podemos esperar en los barrios, comités de agua, comités de leche, zonas campesinas, sindicatos?”.
Sostiene que la situación requiere una transformación profunda: “El cambio no se va a hacer a través de cambios de presidentes, sino de una transformación real… construyendo un pliego de exigencias un pliego de exigencias donde se toque con urgencias las problemáticas que aquejan a la población entre ellas como la lucha contra las extorsiones, delincuencia, corrupción, empleo, educación y más”.
Concluye subrayando la pérdida de legitimidad de la PNP: “En estos últimos años ha perdido mucha legitimidad… por casos de corrupción, detenciones arbitrarias, muchas cosas que ya se saben a nivel nacional”. Y pide que las autoridades universitarias también asuman su responsabilidad: “Tienen que garantizar la seguridad permitiendo el intercambio de ideas, el debate, que no se tenga miedo a eso”.

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