Lo sabía todo. Según la madre de la menor A.L.L., iniciales de la menor de edad víctima de tocamientos indebidos, el obispo de Ayacucho, Salvador Piñeiro, tenía conocimiento de los abusos perpetrados por el sacerdote Félix Pariona Huacre.

Fue en las instalaciones del Seminario San Cristóbal de Huamanga donde se llevaron a cabo los abusos. Félix Pariona, como formador de aspirantes al sacerdocio, resultó ser el abusador sexual de A.L.L, hija de trabajadores del seminario que vivía dentro del lugar.

Posteriormente, la madre de A.L.L. cuenta que Piñeiro, al enterarse de lo ocurrido, se comprometió a separar al cura Pariona de la institución.

Sin embargo, en el transcurso de la investigación llevada a cabo en el Ministerio Público, Piñeiro no retiró al sacerdote Félix Pariona y este siguió celebrando misas.

Sacerdote Félix Pariona Huacre y el monseñor Salvador Piñeiro/Foto: La República

No solo eso. En las dos ocasiones en las que el fiscal a cargo del caso Nilo Paredes Chávez desestimó y archivó la denuncia, Piñeiro celebró la resolución a través de comunicados públicos dentro de la institución.

Por otro lado, el abogado a cargo de la defensa de A.L.L., Willy Córdova Pure, cocina el pedido para que el nuevo fiscal a cargo, Jorge Abad, incluya al monseñor Salvador Piñeiro como testigo de los hechos.

“Es necesario que sea citado para que responda por qué no tomó acciones inmediatas respecto al sacerdote Félix Pariona dentro de la curia arzobispal”, señaló el letrado sobre el posible caso de encubrimiento eclesiástico.